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el revés de la trama

Dudas al vapor
¿Usarán la fuerza pública para liberar a la UNAM?

Edgardo Bermejo Mora

1. Entiendo la posición razonada del diputado panista Francisco José Paoli, al abstenerse de votar junto con su fracción en aquella célebre sesión de la Cámara de Diputados en la que se aprobó el presupuesto para la Federación. Entiendo su derecho a disentir como individuo, pero me pierdo a la hora de pensar en el difícil y espinoso tema de las representaciones en nuestra frágil democracia. Paoli, si no me equivoco, llegó a San Lázaro no como resultado de los votos que él directamente haya cosechado en un distrito, sino como diputado de representación proporcional. Esto quiere decir que su curul se la debe más al partido que lo postuló y al grupo parlamentario al que se integró que a un sector específico de electores. ¿A quién le debe, entonces, primordialmente su lealtad un "diputado de partido"?, ¿al partido mismo o a una franja inexistente de electores con los que no se tendrá que probar de nuevo en las urnas porque ello simplemente no ocurrió antes? Y una vez que ha renunciado al PAN, ¿a quién representa el diputado Paoli?, ¿a quién representa el senador Aguilar Zinser? Hay que pensar en este asunto de las representaciones porque una concepción a mi juicio equivocada del papel y el carácter del Senado nos llevó a tener senadores de representación proporcional, siendo que esa instancia justamente intenta equilibrar por esa vía la representación numérica en función de nuestro pacto federal.

2. Escribo esta columna el jueves fatuo que se convocó a la comunidad de la UNAM a darle un giro a lo que sin duda es la peor crisis de su historia. La gran mayoría se habría de pronunciar en favor de la propuesta del rector. Los nuevos polpoteanos se resistirán, como siempre, y se atrincherarán una vez más en la ceguera de su radicalismo. La pregunta es: ¿cuántos días o semanas o meses habrán de transcurrir entre lo que será una nueva decepción y el uso de la fuerza pública para liberar a la UNAM? ¿Seis meses, es decir, hasta después de las elecciones presidenciales? Me da terror pensar que esta posibilidad no es tan remota.

3. Estoy convencido que los peores políticos disidentes son los cubanos exiliados en Miami y sus asesores en Washington. Cada cosa que urden con la intención de debilitar al tirano de La Habana les resulta contraproducente. El último disparo les salió, literalmente, por la culata. El secuestro de un niño, porque eso y no otra cosa intentan al desconocer las normas más elementales de los servicios migratorios estadounidenses, les ha salido muy caro. Nuevamente Fidel Castro ha conseguido movilizaciones masivas como no las había en Cuba desde los años 60. Los anticastristas de Miami le han dado una magnífica oportunidad para legitimarse y fortalecer a su régimen que, una vez más, recupera la salud, por lo menos en lo que a respaldo social, a nacionalismo inflamado y a antiimperialismo torvo se refiere. Antes se morirá Fidel de viejo, que a los cubanos en el exilio se les ocurra una estrategia inteligente para romper el cerco y empujar a la isla en un proceso democratizador.

4. La cerrada competencia que hemos visto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile nos pone al filo de varias dudas: ¿podría el sistema de competencia partidista en México resistir un final de fotografía como el que vimos en Chile? ¿Qué pasaría si Labastida gana con menos de tres puntos porcentuales de diferencia? ¿Reventaría nuestro sistema de calificación?¿Qué pasaría si tuviésemos que aceptar un gobierno en medio de un país dividido por la mitad? ¿Hay lugar para la gobernabilidad en un escenario así?

5. Esta semana el señor José María Aznar le puso fecha a las próximas elecciones presidenciales en España y anunció su intención de reelegirse en el cargo. Al menos en España nadie vio con extrañeza ese hecho. ¿Qué pasaría en México si un Presidente optara en ese sentido? Todos sabemos la respuesta y por ello ni siquiera nos atrevemos a preguntarlo.

6. Ultima pregunta: ¿cuántos días o semanas habrán de transcurrir para que el escándalo de Gloria Trevi termine confinado a los mismos pocos segundos que hoy nuestras televisoras le dedican de vez en cuando al escándalo de Paco Stanley?

Edgardo Bermejo Mora es escritor y periodista. Correo: edbeme@prodigy.net.mx

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