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primera plana

¿Muere una estrella?

Marco Levario Turcott

Si de veras cada uno de nosotros tuviera a su ángel de la guarda, seguro el de Gloria Trevi estaba descuidado cuando la policía brasileña logró su captura. Lo mismo podría haber ocurrido con el protector de Francisco Labastida, que nada pudo hacer para evitar que ese hecho tuviera mayor difusión que el registro de la candidatura del PRI a la Presidencia de la República.

Atenidos a los reflejos habituales y a las prioridades de los medios de comunicación, era previsible el relieve que tendría la captura de la famosa cantante, noticia que comenzó a difundirse por la XEW hasta abarcar a las demás radiodifusoras y hacerse presente en los telenoticieros de la tarde, con TV Azteca como la emisora que difundió las primeras (y a la postre únicas) imágenes de cuando Gloria Trevi fue trasladada junto con Sergio Andrade y María Raquenel Portillo. Ese apenas era el comienzo de una jornada que, si alguien la presenció toda, podría estar ahora en condiciones de ir con el doctor psiquiatra.

No exagero y menos si tenemos en cuenta no sólo el tiempo dedicado al asunto -Jacobo Zabludovsky y Pablo Latapí junto con Lilly Téllez le dieron más de 20 minutos en cada programa- sino también por la reiteración (casi) ad infinitum de datos. TV Azteca ofreció una y otra y otra y otra vez las mismas imágenes, y luego las comentó con un supuesto especialista que en los ojos, las cejas y la boca de Gloria Trevi desenmascaraba su personalidad perversa. Zabludovsky invitó al estudio a Aline Hernández, autora del libro La gloria por el infierno, y al senador priista Eduardo Andrade, quien comentó ser respetuoso de la ley y que ya había hablado por teléfono con su hermano para hacerle saber su postura. En los demás noticieros, incluidos los de Televisa, se difundió la primera declaración de ese político, cuando dijo que aún no había hablado con su hermano.

En contraste con los noticieros de los canales 11 y 40 -que dieron la noticia luego de informar del registro de Labastida, los avatares de la UNAM y las afirmaciones del presidente Zedillo hechas en una de sus giras- tanto Televisa como TV Azteca abrieron resaltando el tema de la consignación penal de la conocida cantante; la primera empresa dedicó al asunto alrededor de 25 minutos y, la segunda, casi 35. La televisora del Ajusco seguía difundiendo las imágenes en exclusiva aun cuando Televisa ofrecía a su público las mismas; ambos consorcios tomaban las declaraciones de funcionarios de la PGR y artistas, también reiteraban en los antecedentes que dieron origen a la persecución policiaca -el noticiero conducido por Guillermo Ortega reprodujo las estremecedoras frases que, según su equipo técnico, se escuchan con la voz tenebrosa de alguien que exige obediencia en los discos de Gloria Trevi-. El escándalo se afianzó con las muecas y las escandalizadas frases de desaprobación de los conductores.

A pesar de no responder con la contundencia que sugiere el tratamiento informativo de los medios, al día siguiente, en Reforma, Sergio Sarmiento establece el quid del asunto cuando se pregunta "si no estamos viendo uno más de esos linchamientos a los que tanto nos han acostumbrado nuestros medios de comunicación". Sin duda, la jornada noticiosa del 13 de enero pasado sí es una defenestración de alguien a quien no se le han podido comprobar las múltiples acusaciones que se han hecho en su contra y que, ahora, enfrenta sólo un cargo, el de corrupción de menores.

Hacer dinero del árbol caído

No sugiero, desde luego, la inocencia absoluta de la cantante regiomontana. Aseguro, eso sí, el sobredimensionamiento con que ha sido tratado el caso en la prensa, así como el enorme descuido (por decir lo menos) que ha mostrado cuando no entiende que, en todo caso, hay más de un responsable, como sugiere la aquiescencia de los padres ilusionados y ambiciosos por ver a sus nínfulas hijas en el estrellato.

De la gloria al infierno son, uno y otro, los terrenos donde los medios de comunicación han ubicado a la cantante; el averno y el cielo son los espacios donde han desarrollado el sentido del espectáculo periodístico para lucrar con él (Gloria lo sabe y por eso, según varios partes informativos, posó irónica para los fotógrafos señalando que las imágenes debían ser buenas para las secciones de espectáculos). Pero la encarcelación de la cantante no sólo ocupó la sección de espectáculos, sino buena parte del tiempo en los noticieros y de los espacios en los periódicos que se dedican regularmente a otros asuntos.

Ya hemos dicho que el escándalo estuvo en la pantalla, pero a los lectores no le es ajena la enorme reproducción que en cuadratines se ha hecho del asunto. Desde hace poco más de dos años varias revistas y periódicos se ocupaban sistemáticamente de éste, por eso no extraña el relieve que los rotativos dieron al asunto en su edición respectiva del 14 de enero.

Los diarios que acostumbramos revisar en esta columna, con excepción de El Financiero, colocaron la noticia en su respectiva plana principal; Reforma, Crónica y La Jornada le dieron sus ocho columnas. La mayoría de ellos reprodujeron lo que ya había sido, ad nauseum, difundido en la televisión y fueron pocos los que hicieron algún aporte, mostraron recursos periodísticos o imaginación. En el primer caso está Reforma, que dio cuenta de que los aprehendidos aceptaban la extradición; en el segundo está Crónica que subrayó Fueron tras ellos en canoa, Trevi y Andrade detenidos y, en el tercer caso, está La Jornada que reprodujo una espléndida y oportuna fotografía.

Gloria Trevi, en opinión de este autor, no es un ángel ni un demonio, es un ser humano que cometió errores; estoy seguro de que son menos de los que le endilgan muchos que antes la adulaban y a quienes ahora se les olvida, callan o hacen escarnio de ella porque el dinero es poderoso y el espectáculo... ¿debe continuar?

Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera. Correo: mlevario@etcetera.com.mx

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