![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | ciberia | ensayos | |
| águila y sol | tianguis | libros | cultura | |
| espectáculos | etcétera | |||
|
el mundo |
||
|
real politik aldea global
|
textos Lagos mira el futuro
Gloria Abella Armengol
"Tengo los ojos puestos en el futuro". Esta frase, pronunciada por Ricardo Lagos al conocer su triunfo en las elecciones presidenciales en Chile, sintetiza el pensamiento actual y las expectativas racionales del candidato de la Concertación por la Democracia para un país que dista mucho de querer volver a los años 70. Cierto, el pasado sigue tocando las conciencias de muchos que consideran que el perdón no puede sustentarse en el olvido. Para otros, para aquellos que construyen fantasmas ideológicos o se aferran a los cómodos esquemas del conservadurismo, Lagos sigue representando una amenaza. Sin embargo, a pesar de la polarización real de la población chilena expresada en las urnas, Lagos ocupará en marzo la Presidencia de Chile por el apoyo de la Democracia Cristiana y, probablemente, porque los votos del Partido Comunista se orientaron hacia su candidatura en la segunda vuelta electoral. Verdad de perogrullo: Lagos es el representante del Partido Socialista. Realidad: Lagos está hoy muy lejos de ser un socialista por más que los titulares de la mayoría de los medios de comunicación se empeñen en presentar un fenómeno político que no existe. Decirlo de esta forma no representa ninguna condena inconfesable ni tampoco pretende demeritar ninguna de las calidades personales de Lagos. En su momento, el futuro Presidente de Chile demostró su valentía y padeció, al igual que muchos otros, la persecución de la dictadura. Cuando debía hacerlo, acusó públicamente a Pinochet en una imagen difícil de olvidar para muchos de los que todavía creemos en la decencia aunque de política se trate. Hoy, Lagos es un hombre pragmático sin que este calificativo sea sinónimo de carencia de principios o abdicaciones. Es un político que se propuso llegar a la Presidencia y se encuentra fuertemente condicionado para cambiar las bases estructurales de un modelo económico que no se ha cuestionado en sus pilares centrales. Durante la Presidencia de Salvador Allende, Lagos fue uno de los críticos de varias de las medidas económicas tomadas por la Unidad Popular. Egresado de la Universidad de Duke, calificado como hombre de una gran capacidad intelectual, retraído y duro (incluso algunos analistas lo consideran autoritario), desde hace tiempo ha postulado las tesis de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), sintetizadas justamente en su lema de campaña: "Crecer con equidad". En otras palabras, las bases de la economía chilena no sufrirán ningún cambio espectacular: seguirán prevaleciendo los fundamentos de la economía de libre mercado. Lagos intentará poner en práctica un programa que aminore las tendencias negativas tanto en lo que se refiere a la caída del Producto Interno Bruto como al desempleo y las desigualdades sociales, lo cual, por cierto, se puede encontrar también en los discursos de sus predecesores (Patricio Aylwin y Eduardo Frei). Las perspectivas, según los análisis de la propia CEPAL, son alentadoras. Se espera que la economía recupere su ritmo de crecimiento y alcance 5% este año. No será fácil, sin embargo, hacer realidad el postulado de la equidad. Aun cuando Lagos también defiende las tesis de la tercera vía que, a diferencia de la ortodoxia monetarista, asigna un papel central al Estado como promotor de políticas sociales tendientes a amortiguar los efectos del llamado capitalismo salvaje, lo cierto es que la inserción internacional de la economía chilena condiciona las posibilidades de alcanzar un desarrollo más igualitario. Resulta alentador, de cualquier forma, que desde el poder se asuma una intención política diferenciada de aquellos que siguen defendiendo al mercado como un acto de fe. Desde otra perspectiva, Lagos tiene frente a sí una extraordinaria posibilidad no exenta de graves riesgos y que tendrá que ponderarse cuidadosamente. Me incluyo entre quienes han criticado la posición del Partido Socialista frente al caso Pinochet. Probablemente al momento de publicarse estas líneas el no por enfermo menos culpable general, habrá regresado a Chile. Si Frei y Lagos no secundaron al juez Garzón porque su apuesta prioritaria era ganar la Presidencia, de aquí en adelante no habrá pretexto para que Pinochet sea juzgado en los tribunales chilenos. La llamada transición a la democracia no puede limitarse a los procesos electorales. El planteamiento no es la venganza sino el respeto al Estado de derecho, lo cual incluye también acabar con los privilegios políticos obtenidos por las fuerzas armadas durante la dictadura. Indudablemente, como lo señala Raúl Trejo (Crónica, 17/01/00) el proceso chileno es una lección para América Latina como también lo fueron los casos de Argentina y Uruguay el año pasado. La transparencia electoral, la madurez de las fuerzas políticas y la construcción de los consensos básicos son un paso consistente en el camino hacia sociedades democráticas Gloria Abella Armengol es profesora-investigadora en la FCPyS de la UNAM. |
|
|
|