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real politik Los líos de Helmut Kohl
María Cristina Rosas
En el mundo político, los héroes de ayer se convierten en los villanos de hoy. Para muestra basta ver que Helmut Kohl, el corpulento alemán que gobernó a su país 16 años y fue el arquitecto de la unificación alemana y de la unión monetaria europea, actualmente está aislado y abandonado por quienes alguna vez se dijeron sus aliados políticos, debido a que la justicia alemana lo acusa de malversación de fondos para beneficiar a su partido. Esto sucede apenas a un año de que Kohl abandonara la jefatura del gobierno germano. Nacido en 1930 en la región de Renania-Platinado en un periodo de profunda incertidumbre, desde joven Kohl se dedicó a buscar el equilibrio europeo. Nunca comulgó con el nazismo y solía contar las historias de heroísmo de su familia, por ejemplo, cuando uno de sus tíos murió en la Primera Guerra Mundial. Kohl es católico y conservador y desarrolló prominentes carreras en las esferas del derecho, la filosofía y la historia. Fue gobernador de Renania-Platinado, presidente de los diputados, y a partir de 1982 canciller de la República Federal Alemana, puesto que ocupó por más tiempo que Konrad Adenauer, pues obtuvo la victoria en cuatro elecciones consecutivas. El corpulento germano fue un defensor de las ideas del libre mercado y del monetarismo. Junto con el presidente francés Francois Mitterrand, dio nuevos bríos a la integración europea y gestionó el nacimiento de la moneda única en la que el marco alemán juega un papel fundamental. Pero la "era Kohl" llegó a su fin en 1998 cuando éste perdió las elecciones frente al socialdemócrata Gerhard Schröder. En esos momentos, pocos se imaginaban el escándalo que se avecinaba. La fiscalía de Bonn anunció, a finales de 1999, que va a analizar si Kohl cometió el delito de malversación de fondos cuando aceptó donativos anónimos e ilícitos para su partido, la Unión Cristiana Democrática (CDU). Irónicamente, la investigación se basará en las declaraciones públicas del propio Kohl, quien reconoció que durante años aceptó donaciones para la CDU que no registró en los libros contables. Se estima que entre 1993 y 1998 el entonces canciller recibió contribuciones anónimas por un valor de hasta dos millones de marcos (un millón de dólares estadounidenses) violando la ley de financiamiento de los partidos políticos que obliga a dar a conocer la procedencia de cualquier aportación superior a los 20 mil marcos (diez mil dólares). Si la fiscalía lograra documentar y demostrar que los cargos contra Kohl son ciertos, éste podría enfrentar diversas penalidades que van desde una multa hasta cinco años de cárcel. Sin embargo, la fiscalía ha aclarado que aún no hay una acusación formal; actualmente se realizan investigaciones para determinar si hubo delito. Kohl ya aceptó los errores cometidos al recibir donativos anónimos, pero se niega a revelar los nombres de los donantes, alegando una especie de código de lealtad. Sin embargo, esta postura ha incrementado las presiones sobre el ex canciller. Schröder, por ejemplo, deplora que su antecesor ponga por encima de la legalidad las relaciones personales, situación viciada que según el socialdemócrata se vio favorecida por la permanencia en el poder de Kohl por más de década y media. El presidente de la CDU, por su parte, ha manifestado que confía en que las investigaciones concluyan con rapidez y no haya acusaciones penales de relevancia contra Kohl. Por lo pronto, los fiscales trabajarán sobre la base de documentos facilitados por los abogados de Kohl y por la fiscalía de Augsburgo. Pero mientras las averiguaciones avanzan, más cargos podrían ser imputados al ex canciller. Por ejemplo, el fiscal de Ginebra reveló hace unos días que encontró 300 cuentas bancarias sospechosas por un monto de 620 millones de dólares usadas para sobornos de parte de la empresa petrolera francesa Elf-Aquitaine, que pagó a funcionarios alemanes para ser favorecida en la compra de algunas empresas de Alemania Oriental tras la unificación María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx |
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