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alambique
Fedro Carlos Guillén
Vino y bacterias ¿Para qué sirven las bacterias? La respuesta inmediata es: para nada. Si uno lo piensa mejor puede argumentar que para jodernos la vida, pues son causantes de muchas enfermedades; pero hay, como en todo, una tercera vía: las bacterias, lo mismo que los hongos, son responsables de la descomposición de la materia viva y, a través de ello, le prestan un servicio invaluable a la humanidad. Una de las acciones descomponedoras de las bacterias se puede advertir en el momento cuando uno descorcha una botella que no fue herméticamente cerrada y el vino en su interior nos deja estragada la lengua. Es por ello que se recomienda no dejar pasar más que algunos años para abrir las botellas del brebaje de uva. Sin embargo, un grupo de arqueólogos ingleses acaba de hallar un par de botellas fechadas en 1670 mientras trabajaban al este de Londres. En un caso, el corcho se había deteriorado y la acción bacteriana había descompuesto el vino, pero la segunda botella parecía en buen estado. Para comprobarlo se extrajeron algunas gotas con una jeringa y, después de un análisis para determinar que no eran letales, se le dieron a probar a un grupo de catadores. El vino, un Madeira común en Inglaterra en los tiempos de Carlos II, que tenía únicamente 6% de alcohol, provocó reacciones diversas. Algunos declararon que era muy seco y otros que muy fresco. Pero como para los gustos se inventaron los colores, que cada catador haga de su capa un sayo y se lleve a su casa el prestigio de haber probado el vino más antiguo de la historia. Por amor a Melissa ¿Se acuerda del virus Melissa? Un artilugio demoniaco que apestaba los correos electrónicos y del que usted, querido lector, seguramente recibió múltiples advertencias. Supongo que si sufrió alguna afectación puso los ojos en blanco y dirigió sus plegarias para recordar a la señora madre de un anónimo experto. La buena noticia es que este hombre ha sido descubierto y su nombre es David L. Smith, quien confesó que él es responsable del desaguisado. La primera sorpresa es que el nombre del virus tiene orígenes poco dignos, pues pertenece a una bailarina nudista que Smith conoció en Florida; la segunda es que declaró que él no imaginó nunca el daño que provocaría... Si Chucha. El señor Smith fue arrestado el 1 de abril y tuvo que pagar una fianza de 100 mil dólares. Después de desarrollar el virus entró a America on line y a un grupo de discusión de viejos verdes para luego publicar un archivo con sitios para adultos que contenían el virus. Este se extendió por todo el mundo y fue responsable de pérdidas por millones de dólares. Ahora mister Smith enfrenta la posibilidad de pasar entre cinco y diez años en la cárcel, lugar donde seguramente no lo dejarán acercarse ni a diez metros de las computadoras. Que así sea. Juegos prohibidos Alguna vez durante una olvidable clase de psicología en la escuela preparatoria, expuse el controvertido tema: "mitos y falacias acerca del sexo". Durante mi presentación hablé de temas que todavía hoy me causan sonrojo y que se vinculan a formas, tamaños y otros ajos. Sin embargo, un tema se me escabulló: el del rendimiento de los atletas después de la actividad sexual. Usted deberá recordar que muchos técnicos de futbol prohíben que sus jugadores vayan acompañados de sus parejas pues asumen que el desempeño futbolístico de sus pupilos será deficiente. Sin embargo, un estudio reciente ha demostrado que el rendimiento en el terreno de juego podría mejorar sustancialmente después de la actividad sexual, pues después del acto amoroso aumenta la cantidad de testosterona en el cuerpo y esta hormona determina una mayor agresividad del jugador. El trabajo fue publicado en la revista New Scientist y es obra del doctor Emmanuele Jannin de la Universidad de L`Aquila en Italia. Ignoro las repercusiones que tendrá esta noticia en las nuevas estrategias para el próximo Mundial de Futbol, pero no le sorprenda, querido lector, que la proporción de sexos en las concentraciones se equilibre al fin Fedro Carlos Guillén es biólogo, con doctorado en Ciencias por la UNAM. |
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