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Un año en la pantalla
Segunda parte

Francisco Báez Rodríguez

A mediados de junio, Carlos Salinas hace un viaje relámpago a México y los medios lo siguen con detalle. Ofrece una entrevista a Televisión Azteca y da la cara. Luego da una conferencia de prensa y se deja entrevistar por López-Dóriga para Televisa. Se suceden en radio y televisión las llamadas del público comentando la noticia: la mayoría son en contra del ex Presidente, quien sigue siendo un personaje de enorme peso, al menos en el terreno mediático. Meses después, Salinas haría otro brevísimo viaje, pero no concedería entrevistas.

Los meses de verano, en cambio, estuvieron bajo el sino del deporte. Mientras Televisa inflaba la Copa Confederaciones hasta lo indecible (ganó México y por lo tanto es la selección de futbol del milenio), los Juegos Panamericanos recibían una transmisión apenas discreta (tanto como la actuación de la delegación mexicana) y, por segunda ocasión consecutiva, las televisoras cometían el error de no transmitir el Campeonato Mundial de Atletismo, que vio a Ana Guevara demostrarnos que es la atleta del futuro, a Daniel García refrendar su calidad y a Alejandro Cárdenas situarse en el Olimpo en la carrera más rápida de la historia.

El 8 de septiembre se transmitió el debate televisivo entre los cuatro precandidatos del PRI a la Presidencia de la República. Francisco Labastida y Roberto Madrazo se intercambiaron severas acusaciones: como durante buena parte de la campaña se dijeron falsos, mentirosos y demagogos. Aunque según la mayoría de las encuestas Madrazo ganó el debate entre el público en general, en ellas se redujo la ventaja del tabasqueño entre quienes pensaban ir a votar en noviembre, los filopriistas. A pesar de ello, los spots televisivos de Madrazo siguieron dirigiéndose al público en general. Semana tras semana, su ventaja inicial ante "el candidato oficial" se fue reduciendo, hasta desaparecer y revertirse.

Una semana después, por la televisión nos enteramos que, en su encierro de Nueva Jersey, Mario Ruiz Massieu se suicida. En carta póstuma acusa al gobierno de comprar testigos y fabricar pruebas para culparlo.

En octubre, paristas de la UNAM deciden marchar de TV Azteca a Televisa, en pleno Periférico, para protestar por lo que consideran un manejo informativo parcial. Luego de su marcha, pretenden regresar a CU por el mismo camino y son disuadidos por granaderos. Las imágenes son fuertes: por primera vez el gobierno capitalino (con Rosario Robles al frente) usa la fuerza pública en contra de sus "aliados incómodos".

El 18 de octubre, Alejandro "El Güero" Burillo anunció su retiro de las funciones operativas de Televisa. Se mantiene como uno de los tres principales accionistas de la empresa (posee 25.1% de Televicentro) y como vicepresidente del Consejo de Administración del grupo, pero ya la única voz cantante en lo referente al manejo de pantalla es la de Emilio Azcárraga Jean.

Ese mismo mes, el país es azotado por una temporada de lluvias inusualmente fuerte. Varios estados son devastados: los muertos se cuentan por centenares en Puebla y Veracruz. Las cámaras, allí donde pueden, recogen día tras día escenas desesperantes y desesperanzadoras. Villahermosa se inunda y Labastida se hace fotografiar y filmar recorriendo a pie las calles anegadas. Otra vez surge la solidaridad y se hacen grandes colectas de apoyo a los damnificados.

El 7 de noviembre, el PRI elige a su candidato. Los resultados son apabulladores: Labastida arrasó. En las oficinas de campaña del sinaloense esperan con más atención los resultados del conteo rápido de la CIRT que los del propio Prep priista. Cuando éste resulta en que Labastida ha ganado en 270 de los 300 distritos, estallan en júbilo. La televisión, discretamente, hace lo propio, y sigue los pasos del candidato en un estilo que denota nostalgia por la bufalada de sexenios pasados.

Pocos días después, confundida con la telenovela de moda La vida en el espejo, hay una transmisión sui géneris. En vivo y en directo pasan una marcha de los paristas de las instalaciones de Televisa San Angel a Los Pinos, a la que el gobierno capitalino había dicho que no permitiría transitar por el Periférico. Horas de negociaciones (con el Periférico bloqueado) devienen en una manifestación por los carriles laterales (y la policía ocupa uno de los carriles centrales.) Todos ponderan la serenidad del gobierno perredista y de los estudiantes. A Jacobo Zabludovsky lo corretean y lo agreden, pero él dice que no pasó nada.

Luego, la televisión hace suyo el caso del niño Braulio Suárez, secuestrado en su casa. La campaña mediática es tan grande que el rostro del pequeño aparece en todas partes. Pocos días después se sabrá que fue asesinado por el enfermero de su abuelo, un psicópata... y los medios -particularmente Azteca- reiterarán sus no tan velados llamados a la pena de muerte.

Para fin de año, ya todos los candidatos presidenciales han sido entrevistados por Zona abierta, el nuevo programa de la gente de nexos, ya López-Dóriga deshizo a la competencia matutina de Azteca (mientras Ortega, en su frialdad, pierde cada día un poquito de terreno en el horario nocturno), ya pasó (y se volvió rutina) el Teletón, todo el mundo hace comentarios sobre las finales del futbol y termina de hacer sus listas del siglo o del milenio en lo que prepara 12 uvas, 12. En tanto, la huelga de la UNAM sigue, sigue, sigue...

Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica.

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