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Raúl Trejo Delarbre

1 Pavor al Y2K

El temor milenarista, la ciencia ficción catastrofista y el amarillismo mediático se han conjugado para arruinarles a millares de ciudadanos la bienvenida al 2000.

Novelas escandalosas de popularidad efímera, películas y series de televisión y hasta algunos especialistas reputados como serios han coincidido en alertar ante el espectro del Y2K: el efecto supuestamente desastroso que podría tener el cambio de fecha en lascomputadoras que no estén acondicionadas para el tránsito de 1999 al 2000.

El próximo 1 de enero -como mucho, paciente y casi infructuosamente se ha explicado- no comienzan el siglo ni el milenio. A muchos no les importa -todo sea por el ánimo festivo-. Lo relevante, para la mayoría, es la sensación de nueva época que, como si fuese magia, traerá la mudanza de año.

Una repercusión colateral a esa mezcla de incertidumbre y esperanza con la que se aguarda al 2000 es el efecto cibernético.

El milenarismo, entendido como aprensión ante una época presuntamente nueva, encuentra así un asidero a tono con la modernidad tecnológica que es signo y sino de estos tiempos. Si las profecías de Nostradamus ya no causan expectación y temores como antaño, ahora los agoreros del desastre son los nuevos hechiceros del chip, el hardware y los bytes.

 

2 Cero cero

Y2K le llaman a ese efecto en las computadoras. La "Y" es por el año (year) y el 2000 se abrevia "2 K".

Los especialistas no se ponen de acuerdo acerca de las consecuencias reales que puede tener el tránsito de fecha, cuando los relojes de las computadoras cambien de año. El problema, esencialmente, se debe a la costumbre, todavía vigente hace un par de décadas, para designar a los años solamente con los últimos dos dígitos.

En los programas de cómputo 1978 no se escribía tal cual, sino solamente "78". No era por flojera sino para ahorrar memoria -debemos recordar que las computadoras de hace 20 o 30 años no tenían, ni remotamente, la capacidad que hoy alcanzan los discos duros de nuestros ordenadores de escritorio-.

Al pasar de un año a otro no ocurría nada especial. Pero cuando, a la media noche del 31 de diciembre los relojes de las computadoras marquen "00", muchos programas y máquinas que no hayan sido ajustados funcionarán de manera imprevista, o como si estuvieran en el año 1900 y no el 2000.

 

3 Ficción y miedo

Puede ser irrelevante que nuestra computadora personal se trastorne con el cambio de fecha. Pero el efecto 2000 alcanzaría niveles dramáticos si por esa causa hay averías en el suministro de energía eléctrica, en los bancos y casas de bolsa o en los controladores de los aviones en vuelo.

La ficción mediática, azuzada por la industria del espectáculo, ha presentado un panorama de catástrofe con la coartada de la ficción, pero con resultados que en algunos casos llegan a la histeria.

Hay quienes aseguran que el sistema de misiles en Rusia podría descontrolarse y disparar contra objetivos en el resto de Europa y en América. Los barcos y las aeronaves, sin la guía de las computadoras, naufragarían. Las comunicaciones telefónicas, cada vez más digitalizadas, quedarían enredadas en un descontrol universal. En los hospitales, los equipos técnicos dejarían de funcionar. Según los diagnósticos más pesimistas, las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito se harían irreconocibles y se caerían los registros de las inversiones bancarias.

Se dice eso y más. Hay sectas milenaristas que aseguran que la catástrofe cibernética anuncia el fin del mundo y, muy en serio, varios grupos se han preparado para encerrarse en recónditos búnkers en espera del desastre informático que confirmará sus previsiones.

 

4 No es para tanto

Las secuelas del Y2K son más o menos problemáticas según quien los diagnostique. En todo el mundo gobiernos y empresas (México no ha sido la excepción) se han afanado para poner a tono los equipos de cómputo, especialmente aquellos vinculados con la prestación de servicios públicos. Desde hace varios años las computadoras y los programas son fabricados a salvo de ese efecto.

Según los expertos más serios, los riesgos del Y2K son, a estas alturas, menores. En los años recientes, usuarios y empresas de cómputo han colaborado para evitar el percance informático. En México, la semana pasada el Presidente de la República informó que se han tomado todas las previsiones necesarias
para asegurar que el efecto 2000 pasará sin consecuencias graves en nuestro país.

Los ajustes en los sistemas de cómputo y en los programas de uso más necesario permiten suponer que los riesgos del tránsito serán mínimos. De todos modos, especialmente en los países más desarrollados se han instalado Centros de Crisis para resolver deterioros imprevistos.

Hay quienes aseguran que el Y2K afectará sobre todo a la Internet, aunque en rigor la falla de algunas redes de cómputo no podría perjudicar al resto de ese sistema, una de cuyas virtudes es la descentralización en su funcionamiento. Aún así, organizaciones de especialistas como la Internet Society han establecido grupos de trabajo que estarán en guardia entre la noche del 31 y la madrugada siguiente e, incluso, en los primeros días de enero.

 

5 Previsiones

No es para tanto. De cualquier manera, hay quienes recomiendan no hacer transacciones bancarias y, si es posible, no tomar aviones ni barcos en las primeras horas o los primeros días del 2000.

Quienes esperaban pasar el año nuevo en un elevador, a bordo del Metro o a la mitad de la ruta de un teleférico, harán bien en cambiar de planes. En varios sitios del mundo esos servicios quedarán suspendidos antes de la media noche del viernes 31. Por las dudas.

Lo que es incuestionablemente cierto es que la champaña, la sidra, la cerveza o el tequila, no pierden ninguna de sus conocidas y codiciadas cualidades por causa del efecto Y2K. Ninguna acechanza cibernética nos va a quitar el gusto de llegar al 2000. Salud

Correo: rtrejo@mpsnet.com.mx

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