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El fin del arte es el fin de los tiempos

Rocío Cerón

Cuando el centro se mueve de lugar desaparece de los ojos del espectador, los personajes se salen del cuadro y lo figurativo se vuelve soluble. En Después del fin del arte Arthur C. Danto indaga sobre el arte que ha abandonado la razón para buscar las sensaciones. Hoy los hombres han perdido su espacio en el mundo; han sido conquistados por el festín de la virtualidad y la frialdad de la ciencia. El artista ha retornado a la orfandad, es decir, ha vuelto al comienzo. Dado que ya no existe un canon único su poder yace en su capacidad de individualizarse y al mismo tiempo de crear nuevos mapas para caminos que deberán ser construidos desde una óptica revitalizada.

Arthur C. Danto, filósofo y crítico de arte, ganador del Premio Nacional de la Crítica de Estados Unidos ha sido un cazador de expresiones en las galerías neoyorquinas, vio emerger a Warhol y tuvo la oportunidad de conocer la furia de Jackson Pollock. Testigo de Black painting (1962), de Ad Reinhardt, no ha dejado de experimentar el asombro ante la fluidez, ambigüedad, desmesura y brillantez del arte contemporáneo. Si Picasso es el inventor de un gran juego, los pintores estadounidenses quieren devolverle a Europa lo que aprendieron de la luz mediterránea y de los claroscuros de los rascacielos neoyorquinos.

Después del fin del arte quiere rescatar la vitalidad de un arte en crisis pero al mismo tiempo en crecimiento, que duda de sí mismo, pero se enaltece de su presente. Arte que no sólo quiere impresionar sino también ofrecer significados; paradójicamente, el fin de ciertas de sus manifestaciones son igualmente el fin de ciertas formas de ser hombres. Lo contemporáneo implica la inmersión en la diversidad, en lo polisémico, por lo tanto, los retos de los artistas finimilenaristas necesariamente se relacionan con la invención. Es hora de inventar un nuevo mundo, de devolverle a las cosas sus colores y reconocer que la naturaleza es nuestra hermana mayor y de la que necesariamente tenemos que aprender nuevos trazos, nuevas maneras de percepción.

Arthur C. Danto es el espectador que desea observar qué hay más allá de los horizontes vagos. Toda solidez saldrá de la búsqueda, los artistas existen y los grandes ejemplos de ello siempre serán rutas por donde caminar para llegar a ciudades de arquitecturas asombrosas

Arthur C. Danto, Después del fin del arte, Barcelona, Paidós, Colección Transiciones, 1999, 252 pp.

Rocío Cerón es poeta.

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