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primera plana Deseos
Marco Levario Turcott
Aún son días navideños y dentro de algunos más vendrán los Reyes Magos. Por eso no está de más la exposición de buenos deseos, entre otros, los que tienen que ver con el transcurso de los meses en el intrincado debate político mexicano y las campañas electorales. Uno de esos catálogos fue conocido el miércoles 15 de diciembre y estuvo elaborado por la Comisión de Radiodifusión del IFE, según el mandato legal establecido en el artículo 48, párrafo 10 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. Se trata de una serie de recomendaciones, "lineamientos generales", les llaman, propuestos a los medios de comunicación electrónicos -los noticieros de radio y televisión- con motivo de la cobertura de las campañas electorales que culminarán en la jornada del 2 de julio del año 2000. Aunque tales sugerencias son precisamente eso y no garantizan nada, no están de más en virtud de la ausencia de un marco legal que, en el país, norme la oferta informativa. Justificando el fin a los medios La trascendencia de los medios de comunicación electrónicos es indudable, y por eso la Comisión de Radiodifusión -integrada por los 11 partidos nacionales con registro- espera una cobertura noticiosa profesional y responsable, amplia y equitativa de las propuestas de campaña. El basamento principal es que el trabajo periodístico en la radio y la televisión ha tenido avances constatables -mayor apertura y pluralidad- aunque todavía muestra algunas insuficiencias, como la de no atender a la totalidad de los partidos políticos o concentrarse demasiado en las tres fuerzas principales, así como no siempre tener en cuenta el derecho de aclaración y/o réplica que le asiste a algún actor involucrado en alguna nota. Uno de esos avances es la proliferación de programas de análisis, tanto en el cuadrante como en la pantalla. Tomando como referencia esa realidad, la Comisión de Radiodifusión espera que en aquellos programas participen todas las representaciones de los partidos con las modalidades que fijen los medios, desde luego, porque es muy difícil, por no decir imposible, que más de una decena de partidos participe en el intercambio de ideas. Pero sobre todo, cada emisión es libre de invitar o no a un representante de cualquier partido (independientemente de que sea, digamos, mal visto por un televidente o radioescucha). La comisión espera que en las notas se diferencie claramente entre la información y la postura editorial; tiene razón. Aunque no haya muchos testimonios para esperar que de pronto comience a ocurrir ese deslinde periodístico. Además, la comisión plantea que desaparezca la frase "mensaje pagado por el partido político" cuando se trate de inserciones de publicidad. Eso ya está ocurriendo con algunos anuncios. Todos (o casi) sabemos la importancia de garantizar el derecho de aclaración o réplica y, en esa exposición de buenos deseos, no sobra subrayarla. Pero teniendo presente que algo más que expectativas señala la ya establecida ley del derecho de réplica y que no siempre se respeta en los medios de comunicación. Y eso es importante también porque, si nos quedamos sólo con la sugerencia de la comisión, entonces el derecho de réplica sería acotado para observarse únicamente con los candidatos de los partidos. En este documento que reseñamos, especial atención merece el reconocimiento de que equidad no quiere decir igualdad y, aunque no se especifica más, eso puede entenderse como el reconocimiento de que no todos los partidos estarían en condiciones de ocupar similares espacios entre ellos. No son lo mismo, y así hay que reconocerlo, el Partido del Centro Democrático que el de la Revolución Democrática o Acción Nacional. Pero además, la valoración editorial y, más aún, las apuestas políticas que tengan los periodistas -nos guste o no- privilegiarán considerando más noticia una declaración que otra, proveniente de los varios actores políticos del país. Y ese reconocimiento no sólo está en el binomio contrapuesto entre ingenuidad y realismo político, sino que también significa considerar un dato saludable para el país el hecho de que los profesionales del periodismo tengan, es natural, determinadas preferencias políticas. Lo cuestionable sería que motivados o determinados por sus simpatías o fobias, distorsionen la información. Las expectativas no están de más Poco se exige a los medios de comunicación, entre otras razones, por la misma veleidosidad y arrogancia con la que desarrollan su trabajo los profesionales del periodismo. Por eso no están de más sugerencias como la comentada -y, repetimos, con mayor razón en ausencia de un marco normativo que regule el trabajo periodístico-. La Comisión de Radiodifusión cumple con un mandato y aunque se trate de sugerencias o precisamente por eso, la exposición deseosa de este columnista espera que, para el próximo año, todos los partidos incorporen a la prensa escrita dentro de sus recomendaciones. Hay un deseo de más largo alcance: si todos los partidos firmaron por unanimidad esos lineamientos, ¿por qué no legislan sobre ello y enfrentan de una vez por todas uno de los expedientes más importantes del tránsito democrático? Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera. Correo: mlevario@etcetera.com.mx |
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