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en el balcón
"A todas les gustan
los regalitos"

Adriana Curiel/Santa Claus

 

 

 

 


Ríase, Sr. ministro

Nadie pone en duda el poder curativo de la risa y cada día son más quienes propagan sus bondades por el mundo. Sin embargo, en ocasiones algunos defensores de la hilaridad llevan su pasión a los extremos. Tal es el caso del concejal de Munich, Alemania, Bernhard Fricke, quien propuso que los funcionarios de esa ciudad teutona rían por los menos tres veces al día: al comienzo de la jornada laboral, en el descanso del almuerzo y al terminar las labores "han de intercalar una pausa de risa de un mínimo de dos minutos de duración". Fricke recetó, asimismo, pausas de risas en el Consejo Municipal, "pero la duración ha de duplicarse porque allí hay muy poco de qué reír" (si a esas vamos en nuestra Cámara de Diputados la medida tendría que quintuplicarse, sobre todo en estos días de ásperos y maratónicos debates por el presupuesto). Aunque en teoría tan hilarante idea no está nada mal, Fricke debe recordar que, lamentablemente, nadie puede reír por decreto.

 

Vivir en las alturas

Amante de la naturaleza, Julia Butterfly Hill veía con impotencia la deforestación de que eran objeto los bosques del norte de California. "Había que hacer algo", pensó. Así que, como protesta, se dirigió al bosque, trepó a un enorme árbol y ahí se quedó. "Yo pensé, recuerda Julia, que permanecería en ese lugar de tres semanas a un mes". Malos cálculos. El pasado 10 de diciembre esta fervorosa ecologista cumplió dos años viviendo en ese árbol de mil años de edad y 200 pies de altura. Pero no se crea que la señorita Mariposa habita en ese lugar como si de una reencarnación de Jane se tratara. Ella cuenta con dos plataformas. Una, a 180 pies de altura, le sirve como bodega. Ahí guarda los alimentos y las provisiones que un grupo de camaradas le lleva una vez a la semana; en la otra plataforma, a 100 pies de altura, Julia vive. Se trata de una superficie de cuatro por seis pies en donde Butterfly tiene una estufa de campo y recolecta el agua de lluvia, que le sirve para beber y darse sus baños de esponja. Posee también una celda de energía solar que utiliza para cargar sus baterías y un teléfono inalámbrico, su contacto con el mundo externo y desde donde promueve su lucha: "En ocasiones me paso al teléfono entre ocho y diez horas al día. Hablo con iglesias, organizaciones ecológicas, escuelas... Dedicó también mucho tiempo a responder cartas (entre 100 y 150 al mes)". Mariposa asegura que nunca se ha enfermado, aunque durante los tres primeros meses ("los más difíciles") tuvo que soportar una severa tormenta con vientos de 90 millas por hora y a un helicóptero, " que sobrevolaba mi cabeza, presionándome para que bajara del árbol".

De última hora: Después de alcanzar un acuerdo con la compañía maderera Pacific Lumber, Julia aceptó bajar del milenario árbol bautizado como "luna" (El País, 19/12/99). Mediante dicho acuerdo, la empresa se comprometió a proteger permanentemente a "luna", así como a 61 metros de bosque que rodean a ese árbol.

 

Duda

La redacción de etcétera se afanaba preparando el número que usted tiene entre sus manos, cuando el más purista de los redactores soltó: ¿"Por qué diablos escribimos Pokémon? Se trata de una palabra grave".

La incertidumbre recorrió la redacción hasta que el más izquierdoso de los compañeros propuso: "Escuchemos al pueblo, compañeros. La gente dice: Pokemón. La sabiduría popular ya la convirtió en aguda. Recordemos que vox populi es vox dei". Otro más, con aires de sabiondo trató de precisar: "Nada de acentos ortográficos: Pokemon es un anglicismo; no olviden que es una contracción de pocket y monster". Una cuarta opinión avivó el debate: "¿No han visto los programas de televisión?: algunos personajes dicen Pókemon". Todos se voltearon a ver por un momento y la discusión prosiguió. Sin embargo, la premura del cierre obligó a tomar una decisión que evidentemente no dejó satisfechos a todos: Pokémon se acentuaría en la é, como oficialmente está establecido. En el aire, empero, quedó una pregunta: ¿de dónde habrán sacado ese acento los nipones que crearon la serie? ¿Alguien tiene una respuesta?

 

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