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música El toque ideal
David Chávez Rivadeneyra
Quiso el destino que fuese en Acapulco donde, como un regalo, recibiera esta joyita titulada Juan Habichuela. De la zambra al duende, y quiso también que no pudiera escucharlo inmediatamente, sino diez días después, cuando regresé a la ciudad de México. Pero, ¿quién es Juan Habichuela? ¿Qué es zambra? ¿Qué es duende? ¿Cómo era posible que en un solo álbum estuvieran reunidos tantos y tan importantes artistas del flamenco? Junto con su hermano Pepe, Juan Habichuela es una figura capital de la gran dinastía de los Habichuela de Granada, una familia de excelentes guitarristas. José Miguel, Antonio y Juan Carmona, los integrantes del grupo Ketama, son hijos de Pepe y Juan Habichuela. Aunque sus verdaderos apellidos son Carmona Carmona, Pepe y Juan fueron conocidos como los Habichuela a causa de su abuelo paterno, Habichuela el viejo, cantaor y guitarrista. "Zambra" es un término de origen árabe que significa fiesta con cante y baile, se llama así a los espectáculos tradicionales del Sacromonte granadino. En cuanto al duende es un concepto abstracto que se refiere a la capacidad de transmisión del flamenco. Y el motivo por el que se reunieron Paco de Lucía, Alejandro Sanz, Ketama, Manolo Caracol, José Mercé y demás parientes y amigos de todos los tiempos, fue la invitación que recibieron de parte del guitarrista de Ketama, Juan Carmona, quien quería rendir un homenaje a su padre. El homenajeado acompaña a todos y todas las canciones que se grabaron son suyas, salvo el tema "Carcelero, carcelero", de Quintero-León-Quiroga, un romance que Juan Habichuela grabó en sus inicios con Manolo Caracol, y "Dale al aire", una bulería compuesta junto con Alejandro Sanz. Pero lo más sorprendente de este guitarrista es su capacidad de abarcar estilos flamencos de diferentes épocas; puede sonar añejo cuando acompaña a cantaores como Chano Lobato, e increíblemente fresco entre Alejandro Sanz y Ketama. Los primeros pasos que Juan Habichuela dio en el flamenco fueron pasos de baile. A los nueve años fue adiestrado en danzas por Pepe el Sastre, sin embargo, siempre tuvo inclinación por la guitarra, pese a que su padre se la quitaba y le decía: "¡Niño, tú a bailar!". Tiempo después, ese instrumento de seis cuerdas en el que los árboles siguen vivos, acabó por seducirlo. A fines de los 40 su sueño se empezaba a realizar acompañando a Rafael Farina, Jarrito y Fosforito, luego vendrían Manolo Caracol, Juan Valderrama, Antonio Mairena, La Fernanda, Camarón de la Isla, Enrique Morente, José Meneses... Llegó un momento en que todos querían cantar con él, Habichuela era sinónimo de tocaor ideal. Los temas son muy variados, los hay con cante como la pieza "Con el ritmo dentro", en la que Chano Lobato incorpora su poderosa voz a una juerga de palmas, guitarra y jaleos; esos "olés" o "vamos ya" con que los tocaores estimulan al cantaor o al guitarrista. Alonso Núñez, mejor conocido como Rancapino, es otra potente voz masculina aquí presente. Su cante es tan fuerte que Juan Habichuela opta por dejarlo solo y únicamente toca cuando la letra termina, en los espacios que quedan entre verso y verso, como tendiendo puentes colgantes que al final de cada estrofa llegaran a soleadas aldeas andaluzas. "A la mare de mi alma", una soleá por bulerías, es interpretada sentidamente por Montse Cortés. En algunos temas no hay cante, aunque sí coros, como en "A papá Habichuela", unos tangos que Juan y su hermano Pepe dedican a su padre, mientras que en la malagueña "Le gusta al loco" y en la bulería "A ritmo de la Alpujarra" toda la narrativa queda en manos de los guitarristas, Habichuela y Cañizares en la primera, y Habichuela y Tomatito en la segunda. El cante reaparece en la penúltima pieza, una seguiriya en voz de José Mercé, quien da una verdadera cátedra de jondura. Por último, en la soleá "A mi Luis", una sola guitarra lo dice todo, la de Juan Habichuela Juan Habichuela, De la zambra al duende. Un homenaje, PolyGram Ibérica, 1999. David Chávez Rivadeneyra es músico. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM. |
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