![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | ciberia | ensayos | |
| libros | cultura | mañana | tianguis | |
| espectáculos | águila y sol | etcétera | ||
|
columnas |
||
|
por los caminos de sancho nostalgia bahías barandal guía de perplejos conversación
|
freakziones Plastibodas
Patricia Peñaloza
A todos nos toca ir a una boda. Y más frecuentes se van volviendo si a una se le van casando las ex amiguitas de la escuela o todos los primos de la generación correspondiente. A mí ya se me han "adelantado" un titipuchal de primos -claro que algunos se pasan, y ya son hasta padres, siendo menores de 22... como mi hermana, por ejemplo-, pero la verdad, me viene valiendo jechus. Yo la sigo pasando bomba... Aunque para varios de la family, soy una linda quedada. Es divertido el bodorrio si el incauto/a en cuestión es un/a graaan amigo/a o un familiar cercano (o quién sabe, a lo mejor la pasas más chiro cuando eres un desconocido y no tienes que andarte cuidando de los típicos comentarios de la tía chismosa, o de los ojos maloras o envidiosos que entre familias luego se desatan). Cuando se trata de un familiar cercano (que es más bien lejano porque nunca más te llevaste con él desde el día en que hizo su primera comunión, y ni jugaste con él porque estaba grandecito, y sólo te dedicaste a esculcarle su Fabuloso Fred y sus videojuegos de bolsillo de futbol americano con puntito rojo), la cosa tiende a ponerse jocosa, como si fueras a ver a un ex compañero de primaria; es jocosa si, sobre todo, lo que menos te interesa es fijarte en las ridiculeces que se cometen, ya casi por rigor, en estos numeritos de sociedá... En esta ocasión, el incauto fue uno de mis primos, hijo de uno de los nueve hermanos de mi mamá (cada uno de los cuales hay que multiplicar por tres primos en promedio, ya como la mitad de ellos con chilpayates. Imagine Ud. el tumulto, sólo del lado del novio). Primero, conseguir el ajuar, que es una monserga. Creo que mi noviecito nunca había ido a una boda... Y ahí lo ven al pobre consiguiendo ropajes. Hasta su mamá exclamó: "¡Qué bien que te ves! ¡Nunca te había visto así!" (y es que Die no ha hecho ni su primera comunión); guapísimo, claro: con corbata prestada de mi papá y, but of course, SIN RASURAR (mmmh). Para mi fortuna, no tuve que pasar el bochorno de pedir prestado un vestido, y usé el mismo de la boda de mi hermana, que al fin ya fue hace dos años, y ni quién se acuerde. Como no sabíamos llegar a la iglesia, nos fuimos directo a casa de mis padres, de donde zarparíamos. Cual en Mi pobre angelito, hermanos, cuñados, sobrino, padres, corriendo de arriba a abajo: que si el nudo de la corbata, que si la pestaña, que si no acaban de estar los rizos... Es casi surreal vernos tratando de emperifoyarnos con lo poco que tenemos, en ánimo de lucirnos al menos una vez al año... Claro, una que no es modelo pro, ni conductora de Tele Shit... Al único que le valió sorbete, cual mega-punk que es, fue al muy alemán de mi cuñado, quien sólo llegó a camisa de vestir, pero tampoco se rasuró, y ni de chiste se puso saco o corbata. Antes me ponía de malas todo el numeriux. Ahora he aprendido a tomarlo con humor. La misa suele entusiasmarme un poquito, sólo si el cura dice cosas chidas; pero ahí, ni se oía. Ahí estaban las damas vestidas de rojo (gustitos de la novia, a quien conocí cuando nos llevaron la invitación; una chava que más bien me vale cheez-wheez), que lucían chafitas; el vestido de la novia más bien parecía de quinceañera. La iglesia tampoco era linda, el rumbo menos. No esperé que se casaran en Las Lomas pero... mi hermana se casó con mucha menos lana, y estuvo más bonita... ay, qué pesada... pero es que cuando te empiezas a aburrir... Y luego, felicitar a los novios, y de arroz nada, y de música decorosa en el órgano ni maiz. ¿Pos qué pasóó? ¡Si uno de los hermanos del primo y su papá, son músicos! "Bueno", pensamos, "en la fiesta se compone". Pero no. Ahí estamos en un salonuco enorme y quezque bien cuidado, con sus mesas, grupo versátil, y cantante desafinadísimo de rancheras con pistas (ni recordar cuando se descuadraba gacho). Varios de los primos que nos llevamos mucho de chamacos nos sentamos en una misma mesa, dejando desamparado a uno de nuestra bolita, quien sin querer quedó en la mesa contigua, donde estaban mis papás y algunas tías. Mi primo el Vale, junto a mí, me dice: "Hay que rescatar a Fer, se lo van a comer vivo mis tías". Aaaah, porque el Fer no tiene más de 22, es casado con hijita, pero ya se pelió con su vieja, y al muy provocador se le ocurrió invitar... pos no sabemos, pero se nos figuró que era su jefa... no su mamá, sino... una ñora más grande que yo (que no era el caso de mi novio con una ruca menor, como yo, ¿eh?). Nos apachurramos pa` que cupieran, y no se soltaran más chamucos. Yo tenía reticencia a asistir, pues el papá del novio (o sea, mi tío), una vez rumoreó que la única razón por la cual le parecía que una sobrina nacida en tan buena cuna como yo podía haber abandonado la casa paterna, sin casarse, era que a mí... ¡me gustaba la tortilleada! ¡Imagínense nomás! Pero bueno, al fin que ni lo iba a pelar... Luego, la cenita que no estuvo rica, el chupe restringido, el grupo que canta las de siempre, las rolitas grabadas incluyendo: La vida loca, Mambo Nº Five, Up and Down (tiriríti, títi, títi; tiriríti títi títi...). Bailé rocanroles, cumbias, inclusive La vida loca... sólo porque me acompañaba mi papá, que baila pocamadre lo que le pongan, y resignándome a aceptar uno de los pocos defectos (aunque enorme) de mi novio: NO SABE BAILAR. Para mí es una tragedia nacional, pero no hay más qué hacerle; por más que trato de enseñarle, se mueve mal, no coordina, y prefiero dejarlo por la paz, pues cuando se equivoca nos empezamos a agarrar del chongo. Ni modos... Aaah, pero lo que no me pueden poner a bailar ni de broma, ni de penitencia, es esa majadería que en mala hora se le ocurrió inventar a un malnacido, cuyo defecto magnánimo no radica en la baja calidad musical (que la hay), sino en que pone a todos en trance cual monigotes, sean empresarios, profesionistas, modestas señoras, o respetables padres de familia... Es más, ni sé cómo se llama la canción, pero la tocan los mismos de: "No rompas más, mi pobre corazón...", tipo country. Que si la vuelta para laderecha, y luego de regreso... qué asco me dan. En ese punto, el buen humor se me empaña, y comienza el momento filosófico, que perdurará un buen rato, azuzado por la peda que empieza a denotar mi cuñado, quien desde que llegó, no para de chorearse al Dieguito, o a cuanto invitado se le ponga enfrente: "Estas bodas son ridículas. Todo tan planeado, tan rígido. Los novios yendo a cada mesa, preocupándose si están bien los invitados, ni la pasan bien ellos. En mi boda, me valió si estaba bien o no la gente, sólo si la pasábamos bien mi mujer y yo. ¿Y cómo que la fiesta se acaba cuando acaba la renta del salón? ¡Las bodas se acaban hasta que uno quiera! Y luego, que si lo del ramo, y lo del muertito... todo programado, nada espontáneo, las hace muy frías...". Yo nada más oía sus choros que ya nos sabemos mi hermana y yo... Pero es que es cierto... ya hasta a las bodas las venden empaquetadas en el super... Así ya ni hay sorpresa. Ya ni platicas nada con la familia, más que: "Qué estás haciendo ahora, y cómo te va, y ahora sí hay que vernos". Lo único padre fue el baile acá con mi apá. Y como restringieron la bebida, creo que el único borracho fue mi cuñado, y eso porque instamos a un primito a que se volara una botella de otra mesa. Chale. Yo por eso, si me caso, espero sea en un jardín, a medio día, con buffet sin lugares asignados, con banda de músicos amigos, animado por mis hermanos y no por un equis... Pero no les voy a contar más mi plan, porque va a dejar de ser sorpresa cuando vayan... y primero hay que ver si para entonces va a haber marido al menos... Patricia Peñaloza escribe, modela y canta. Correo: futuram@yahoo.com |
|
|
|
![]() |