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alambique
Marina Robles
Los dueños de la gallina Las tribus amazónicas han utilizado durante siglos las secreciones de la piel de sapos venenosos con el fin de producir dardos mortales. Ahora, los laboratorios Abott están desarrollando un medicamento contra el dolor usando el principio activo de las mismas secreciones. La diferencia es que, mientras unos utilizan para sobrevivir este conocimiento, otros se forrarán de millones. ¿Esto es justo? Muchos opinan que no, de hecho, la Convención sobre Diversidad Biológica firmada en Río de Janeiro en 1992 establece que las naciones tienen soberanía sobre sus recursos genéticos y en consecuencia tienen derecho a compartir de manera justa los beneficios. ¿Quién no ratificó esta convención? Si piensa que Estados Unidos ha demostrado sus dotes de adivino o, por lo menos, de alguien que tiene claridad respecto a que matar la gallina de los huevos de oro no es negocio para los poderosos. De cualquier manera, muchos países han establecido leyes para regular la colecta de especímenes, los científicos dicen que ello bloqueará su actividad. ¿Quién tiene la razón? Como dirían los gendarmes barrigones: se lo dejo a su criterio.
Pandas y tenis de mesa En 1972, durante la apertura diplomática de Estados Unidos con China, el presidente Nixon mandó al equipo estadounidense de tenis de mesa a que fuera vapuleado por los asiáticos que, diplomáticos que eran, se dejaron ganar un partido. En reciprocidad, el presidente Mao mandó al Zoológico Nacional de Washington un panda de nombre Hsing-Hsing, que se convirtió de inmediato en la atracción local y fue visitado por la friolera de 20 mil personas en su primer año. Este muchacho casó con Ling-Ling en 1976 (no quiero imaginarme cuál sería el nombre del heredero que nunca llegó), la cual murió en 1992. Hsing-Hsing estaba muy viejo; 28 años para un panda son muchos años y padecía de múltiples enfermedades hasta que el domingo 28 de noviembre fue "dormido" (eufemismo para decir: muerto) por el veterinario del zoológico. Además del duelo propio de estos casos, la pregunta interesante sería cuál es el límite ético para evitar el sufrimiento en animales y prohibir en cambio la eutanasia en los seres humanos que ya no quieren vivir. La verdad es que no lo sé.
Escalofriantes regalos Las señoritas Pili y Mili eran un par de muchachonas que se distinguían, además de ser como dos gotas de agua, por poseer la dotación neuronal de una sola persona repartida entre los dos. En esos tiempos -hace 30 años- ser gemelo de alguien era una condición extraordinaria y hasta envidiable, las fantasías acerca del intercambio de parejas o trampas en los exámenes eran muy frecuentes. Hoy las cosas han cambiado; los tratamientos para la infertilidad han determinado que los nuevos padres reciban un regalo escalofriante en la forma -como ocurrió hace unos días en México- de seis criaturitas que lloran al unísono. En la ciudad de Nueva York el número de gemelos ha crecido 20% desde 1987 y en 1998 nacieron tres mil 954 parejas de niños con esta condición. Los padres que reciben la noticia se encuentran preocupados, pues en una metrópoli de ese tamaño, los problemas de vivienda, escuela y gastos al duplicarse los ponen contra la pared. Una madre de gemelos recientemente ha tratado de introducir en la legislación estadounidense la figura de "padre de gemelos" como una discapacidad para obtener los beneficios que de ello se deriven. Así que ya lo sabe; si usted tiene problemas de fertilidad asuma los riesgos, quizá el más importante en la forma de trastornos de la pituitaria al tener que cambiar dos pares de pañales simultáneamente |
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