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reseña Faroles y empedrados
Ernesto Soto Páez
Don Artemio de Valle Arizpe fue un cronista de la ciudad de México intermedio entre el siglo pasado y este que agoniza, aunque en rigor fue un hombre que abarcó, concienzudamente, toda la época colonial y las posteriores, hasta que murió en 1961, cuando sus ensayos, cuentos, textos sobre historia, antologías y novelas habían cobrado celebridad. Recientemente, el sello Planeta lanzó los primeros dos tomos de su Historia, tradiciones y leyendas de calles de México. De Valle Arizpe habla en sus libros sobre la vieja ciudad, alumbrada por faroles, invadida por fantasmas que acechan y empedrados, muchas veces ensangrentados por crímenes provocados por la envidia, el odio o la ambición, cuando no por amor. El viejo cronista, en estos dos primeros tomos, nos lleva de la mano por esa ciudad, hoy desconocida, que fue creciendo al amparo del imperio español; rúas que deben su nombre al ingenio de los conquistadores, por las consejas populares y los sucesos y leyendas que circularon hasta no hace mucho. Pero los tiempos cambian, el tiempo ya borró el empedrado y los faroles ya no anuncian la madrugada, sin embargo, las leyendas y sucedidos que don Artemio recopiló y redactó son como un desafío a los cambios, el tiempo y nuestra mentalidad racional para precipitarnos en la magia, en la superstición y -reza en la presentación de los libritos- "quien sabe si no en una realidad paralela". Pero, más allá de suposiciones esotéricas, Historia, tradiciones y leyendas de calles de México es una recopilación de relatos apasionantes, redactados magistralmente por un gran escritor que siempre será leído mientras existan hombres y ciudades que ansían conocer su pasado. En su intenso ir y venir por los viejos legajos, don Artemio da con sucesos ahora desconocidos, recupera alguna tradición o leyenda de boca de sus paisanos, pero a diferencia del vulgo, él les da ese toque magistral de un observador ingenioso que tiene la sana intención de pasarlos al papel, bajo una visión más humanista. Don Artemio de Valle da fe, así, de aquel indio noble que murió de tristeza, cuando perdió todo su caudal, de la higuera de la casa de San Felipe que hacía años estaba seca, pero que reverdeció de milagro, gracias a la santificación del incorregible Felipillo. Pero, los muertos cuyas ánimas vagan sin lograr la paz por cometer pecados de lesa humanidad, también los cronica don Artemio; al viejo mito de la llorona también le da cuerpo y nos ubica en el centro de sus maléficas acciones o transportados hacia el terror, entre sus horrendos alaridos. El segundo tomo de Historia, tradiciones y leyendas de calles de México, tiene igualmente ese tono estremecedor del primero: "La salvación del Divinísimo", "La cruz de Santa Catarina", "Don Juan Manuel Solórzano", "El resucitado", "El Señor del Veneno", "La dama del abanico" y "La muerte tras la desdicha", son ejemplos del arte de "el caballero cronista" y su pasión por recuperar los hechos de otros tiempos, para dejarlo a las generaciones actuales como un legado de lo que fue o ha sido la ciudad de México Artemio de Valle Arizpe, Historia, tradiciones y leyendas de calles de México (dos tomos), México, Editorial Planeta, 1999, 207 y 231 pp. Ernesto Soto Páez es periodista egresado de la ENEP Acatlán. |
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