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memoria Reprobados
Pablo Hiriart
Para ser jefe de gobierno del Distrito Federal tal vez no sea un requisito político indispensable saber cuántos equipos de futbol profesional hay en la ciudad. O cómo se llama la cantina más antigua ni cuántos pisos tiene la Torre Latinoamericana. Sería deseable que el futuro gobernante de la ciudad lo supiera, pero de ninguna manera puede considerarse como algo imperdonable que lo ignore. Sí es falta grave, en cambio, postularse a jefaturar el gobierno capitalino y no saber cuántas líneas tiene el Metro, cuánta basura se produce todos los días, y cuáles son las delegaciones más grandes o más pequeñas. Ninguno de los cuatro principales aspirantes a jefe de gobierno conoce datos tan elementales como los anteriores, según se desprende de una ingeniosa encuesta realizada por el periódico Reforma, consistente en 33 preguntas formuladas a Santiago Creel, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Jesús Silva Herzog. El peor calificado fue Santiago Creel, con 3.3, al responder acertadamente diez preguntas, y quien mejor puntuación obtuvo fue López Obrador, con 5.7, al responder satisfactoriamente 17. Silva Herzog alcanzó 3.6, y el ex secretario de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, 4.8. Hay respuestas que son para enmarcarlas en un lugar especial, como la que dio Ebrard acerca de cuántas toneladas de basura se producen diariamente en esta ciudad. Dijo que eran "setenta y tantas toneladas", cuando en realidad esta macrópolis arroja todos los días 11 mil 850 toneladas de desperdicios. El conocimiento de los actores políticos de la capital, con los cuales tendrán que gobernar o lidiar, quedó estampado en la respuesta que dio Santiago Creel a la pregunta sobre el nombre de la organización de comerciantes que preside Alejandra Barrios: "La Asamblea de Barrios, ¿no?". Sólo Silva Herzog y López Obrador saben dónde se levantaba el Palacio de Moctezuma, que estaba donde ahora se encuentra Palacio Nacional. Para Creel estaba en Chapultepec y según Ebrard se localizaba en Tlatelolco. En fin, así podríamos citar más ejemplos del desconocimiento apabullante que de la ciudad tienen los candidatos a gobernarla. Se puede decir que sólo desconocen datos referenciales, pero su ignorancia es capaz de molestar al capitalino tanto como si los candidatos a la Presidencia de la República desconocieran dónde queda el bolsón de Mapimí, cuál es el estado más poblado o de dónde fue rey Xicoténcatl. ¿A qué se lanzaron los candidatos? Por lo visto están interesados en gobernar una ciudad que conocen muy poco. Qué bueno que estén dedicados de tiempo completo a proyectar el futuro de la ciudad de México, aunque una urbe como ésta amerita que antes de hacer cualquier proyección hacia adelante se conozcan algunos episodios y datos clave de su pasado y su presente. No se puede asegurar que tal o cual candidato va a ser un pésimo jefe de gobierno porque desconoce quién construyó el edificio de correos, aunque en ciudades de tanta tradición como la nuestra, por ejemplo París, difícilmente dejarían que la alcaldía la ocupase un político que no supiera quién construyó Les Invalides. Si bien conocer esos datos de una ciudad tal vez no sea augurio de un buen gobierno, sí dice mucho de la relación que guarda el personaje con el complejo urbano que aspira a gobernar. Conocer una ciudad es quererla, así de simple. Pretender gobernar una ciudad sin conocerla, sin quererla, es ambición, nada más. Eso es lo que parece haber en las alforjas de los precandidatos al gobierno de la ciudad: mucha ambición y poco conocimiento de lo que es y ha sido el DF. Da la impresión de que las circunstancias políticas obligaron a que fueran impulsadas determinadas candidaturas. Así las cosas, al lanzar candidatos, los partidos y quienes los eligieron para ser sus abanderados, pensaron sólo en la ventaja política que les podría traer la postulación de tal o cual personaje. Nadie pensó en la ciudad. Y eso, por muy democrático que parezca, es una verdadera lástima. Sobre todo porque la víctima es una ciudad extraordinaria Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica. |
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