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Robert Mundell
La nueva arquitectura económica

Ricardo Becerra

En los primeros días de diciembre, el premio Nobel de Economía 1999, Robert Mundell, irá a Washington. Se trata de una invitación hecha por el Grupo de Trabajo encargado de elaborar una propuesta para una nueva arquitectura financiera internacional. Es un grupo organizado y convocado por Bill Clinton para discutir y elaborar la propuesta estadounidense de reforma a las instituciones financieras internacionales.

¿Cuál es la razón de la invitación a Mundell? Que exponga su visión a propósito de los regímenes cambiarios en las zonas económicas de Norteamérica y Asia, principalmente. ¿Qué quiere decir eso? Pues, qué tipo de moneda resultaría más útil para el funcionamiento de las economías interconectadas, bajo qué criterios emitirla, quién la emite, cómo respaldarla. En pocas palabras, cuál sería la mejor manera de evitar que las monedas sufran violentas y catastróficas devaluaciones.

Mundell es el pionero en estas cosas. En 1960 publicó un trabajo titulado Enfoque monetario de la balanza de pagos, donde describía cómo los flujos de capital (dinero que entra, dinero que sale de un país) puede impactar en el funcionamiento normal de una economía doméstica.

En la actualidad, ese fenómeno nos parece dolorosamente obvio (recuérdese que la crisis mexicana de 1994 se debió, entre otras cosas, a que en unas cuantas semanas, miles de millones de dólares emprendieron graciosa huida del país). Pero cuando Mundell empezó a trabajar, la cosa resultaba excéntrica para la economía mundial de entonces: todos los países, a excepción de Canadá y Estados Unidos, regulaban con gran fuerza a los capitales y sus movimientos. Mundell adivinó que esa situación no iba a mantenerse por un tiempo ilimitado, y que el mundo se embarcaría a una liberalización financiera, entre otras cosas, porque las naciones pobres no tendrían recursos suficientes para seguir creciendo y porque el crecimiento de sus deudas sería insostenible. El capital financiero tendría gran demanda y eso haría que sus agentes decidieran cuándo, dónde y cuánto invertir. Todo lo cual le arrebataría a los gobiernos un piso clave para hacer previsibles sus economías, les quitaría una palanca de su soberanía. La política monetaria ya no sería la misma: las monedas quedarían expuestas a los vaivenes de capitales cada vez más poderosos.

Mundell no se equivocó, y generó un concepto hoy muy usado en ciertas escuelas de economía: "las áreas monetarias óptimas". Este modelo enseña que es muy difícil mantener el valor de una moneda cuando las relaciones comerciales se intensifican y cuando el flujo de capitales se acrecienta y se acelera; que las economías interrelacionadas tarde o temprano deben tomar en serio la opción de una moneda común.

Eso es lo que parece estar sucediendo, dramáticamente, en Asia y en América Latina: las conexiones de esas economías son muy grandes, sus intercambios cada vez más vastos e intensos y los flujos de capital no hacen sino crecer. Las monedas están asediadas sistemáticamente, y los gobiernos no pueden sostener el valor de su moneda, no pueden hacerla del todo previsible.

El Grupo de Trabajo está interesado en el enfoque de Mundell. Y es que el pensamiento del Nobel encaja muy bien con algunas de sus conclusiones preliminares: en el nuevo orden económico y financiero mundial -si es que lo habrá- no hay cabida para tipos de cambio fijos, es decir, para decisiones nacionales heroicas que defienden a toda costa el precio de sus monedas.

Así las cosas, Mundell sostendrá una deliberación relevantísima con economistas de la talla de Paul Krugman, Fred Bergsten y Martin Feldstein. Hablarán de la reforma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, de sus nuevas formas de atacar los problemas y de cómo los países pueden sobrevivir a los remezones multimillonarios del capital financiero. Esta semana hablarán del futuro económico del planeta

 

El premio Nobel

Robert A. Mundell

Nacionalidad: canadiense.

Fecha de nacimiento: 1932.

Obras importantes: Economía Internacional, El efecto de la tasa de interés y la tributación en la política monetaria, Enfoque monetario de la balanza de pagos.

Ha sido asesor del FMI, del Banco Mundial y del gobierno de Ronald Reagan.

 

Ricardo Becerra estudió Economía en la UNAM.

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