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Pinos naturales
Norma Araceli Bautista

 

 

 

 

 

todos somos consumidores

Navidad: El árbol

Norma Araceli Bautista

La Navidad es, por excelencia, la reina de las festividades. La esperamos gustosos y nos preparamos para su llegada desde tiempo antes. Los últimos días de noviembre y todo diciembre transcurren organizando la familiar cena navideña o las actividades propias de la época, como el montaje del nacimiento, la colocación y adorno del árbol, el envío de tarjetas de felicitación, la búsqueda de obsequios y el engalanamiento de la casa con motivos alegóricos.

Si bien diciembre es por excelencia el mes ideal para buscar las disculpas y reconciliaciones con todo el mundo, también se presta para pequeños disgustos que le dan sabor a la época. El primero de ellos es por el árbol. En ocasiones, la familia discute para decidir si será natural o artificial; por cierto, ¿se han preguntado por qué un árbol simboliza la Navidad y a quién se le ocurrió?

Hace 12 siglos, un hombre inglés de apellido Winfrid, miembro de una noble familia anglosajona, decidió convertirse al cristianismo y bautizarse con el nombre de Bonifacio. Por órdenes del papa, Bonifacio fue enviado a tierras germanas para predicar la fe católica. Dando cumplimiento a su encomienda, llegó a un lugar llamado Geismar y encontró a un grupo de infieles (no cristianos) reunidos en torno a un abeto en cuyo tronco se hallaba amarrado un hombre a punto de ser sacrificado en honor del dios Thor.

Según el relato, Bonifacio detuvo el sacrificio y acto seguido cortó el grueso tronco del abeto. Al tronco mutilado, en pleno invierno, de la nada le brotó un retoño. Ese día era Navidad y el misionero decidió que el joven abeto simbolizaría el nacimiento de Jesucristo. Desde entonces el abeto forma parte de las festividades navideñas de los pueblos germanos convertidos al cristianismo.

Con el paso del tiempo, y dado que no es fácil comercializar los abetos, se modificaron un poco las cosas y todo acabó en un verde y oloroso pino. Cierta o no la historia, puede resultarle de mucha utilidad para mantener a sus niños entretenidos mientras decora la casa, pero siéntase Cachirulo para que funcione.

Se acabó el espacio y ya no hablamos de los disgustos provocados por el árbol navideño. En fin, no haga dramas y decida si será natural o artificial con una democrática votación o deje la decisión a su presupuesto

Correo: normabaguf@hotmail.com

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