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difusiones Caricaruras de TV del (medio) siglo
Francisco Báez Rodríguez
6. La Pantera Rosa (1968-1973) El personaje creado por Friz Freleng y David De Patie es una rara avis (o rarus felinus). Nació como cortinilla de la película de Blake Edwards del mismo nombre (la "pantera rosa" original era un diamante robado por ladrones que perseguía el Inspector Clouseau). Su éxito, perennemente ligado a la música de Henry Mancini, fue tal vez mayor que el del filme. De inmediato se hicieron caricaturas con la pantera como personaje. Y con la primera, Freleng y De Patie obtuvieron el Oscar a cortometraje animado. La serie estuvo seis años al aire, y consta, sobre todo, de cartones anteriores a su lanzamiento en televisión. El éxito de la pantera (que es un macho, pero a quien la voz en off le dice "amiga") se basó en una combinación inédita hasta entonces: uso extensivo del arte visual del momento (Op Art y Pop Art), utilización reiterada de música poco convencional, regreso al surrealismo elegante que iniciara en los años 30 Félix El Gato y fuera sustituido en las caricaturas por una suerte de "surrealismo" de pastelazo, layouts con una suerte de expresionismo infantilizado. En fin, un producto típicamente sesentero que, a pesar de estar fatalmente fechado (o quizá por eso mismo) tuvo éxito perdurable. 7. Heidi Esta adaptación japonesa de la novela de Johanna Spryi acerca de las vicisitudes y la maduración de Heidi, una niña que crece con su abuelo en los Alpes suizos, sienta los fundamentos de las "telenovelas animadas", como Candy Candy, De los Apeninos a los Andes y Sailor Moon. Consta de más de 300 capítulos, a lo largo de los cuales seguimos a la tierna niña de las chapitas. A pesar de su longitud, en México se ha proyectado, con alto índice de audiencia, al menos tres veces. 8. He-Man y los amos del universo La típica serie ochentera, de reminiscencias mágicas y medievales, trata de una lucha constante por el poder. No por nada así comienza Tom Wolfe por describir a su personaje yuppie en La hoguera de las vanidades. He-Man es el joven príncipe del castillo de Greyskull, miedoso en público, que cuando empuña la espada mágica se convierte en un superhéroe, en eterna pugna con Skeletor. Cuando se vio que era demasiado sexista para la época, apareció el equivalente femenino del héroe: She-ra. Lo extraordinario de la serie no es la trama sino el cuidado de los dibujos, la ambientación extraña y un poco barroca, la utilización de una cierta lógica medieval. A pesar de la enorme popularidad de que gozó, el tiempo ha sido cruel con He-Man y casi no se le encuentra en canales de tv restringida. 9. Dragonball (1995-1999) Es, sin duda, el manga más popular del siglo y las series de televisión que de él derivan constan, ni más ni menos, que de 500 episodios. Trata del largo aprendizaje de Gokú, en una fábula contra el uso de la violencia como método para acabar con el mal, que tiene distintas encarnaciones. Contradictoria, aunque tal vez necesariamente para una historia no tan fácil de comprender, la serie tiene muchas escenas violentas. El primer manga de Akira Tokiyama es Dragonball, cuando el niño Gokú debe buscar las siete bolas que convocan a un dragón que cumple un gran deseo. El segundo -y que constituye la parte medular de la serie- es Dragonball Z, un anime dirigido no a los niños sino a adolescentes, es la historia del joven Gokú y sus combates contra el mal. El tercero, aun no visto en México, es Dragonball GT. 10. Don Gato y su pandilla (1961-1962) Es el extraño caso de una serie que tuvo un comportamiento discreto en EU y fue arrolladora en México. Las aventuras de Top Cat, de Hannah-Barbera, duraron sólo un año en el horario estelar de las cadenas estadounidenses, y la serie consta de apenas 30 capítulos, pero en México se convirtieron en un clásico repetible y repetible. Tal vez la clave esté en que la moral políticamente correcta de Estados Unidos desechó rápidamente a unos gatos de callejón con alma de vagos y espíritu transa, mientras que la identificación barriobajera en México hizo de Don Gato y su pandilla personajes refrescantes en medio de la moralina sensiblera que ha bañado por décadas la tele nacional. Otra característica -común a casi toda la lista de las 10- es el magnífico doblaje (que incluye una traducción mexicana, no "neutra"). Las voces de Don Gato, de Cucho el yucateco, Panza el tepiteño, Demóstenes el tartamudo, Benito Bodoque el niñato, Espanto y del oficial Matute son absolutamente recordables Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica. |
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