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el revés de la trama

Utopías infamantes
Del entusiasmo celebratorio, a la triste realidad urbana

Edgardo Bermejo Mora

El arquitecto Jorge Legorreta era un urbanista con credenciales académicas y un profesionista independiente más o menos reputado, hasta que en 1997 se convirtió en delegado político del gobierno del Distrito Federal en Cuauhtémoc, posiblemente la demarcación más conflictiva de la ciudad, toda vez que comprende el Centro Histórico -con todo lo que ello supone en ambulantaje, giros negros y vialidad- y cruza a diario por ella una turba equivalente a la población total de Nicaragua. Unos meses antes de asumir tan compleja encomienda, Jorge Legorreta publicó un artículo en el número de junio-julio de la revista Generación en donde, al calor celebratorio del triunfo perredista en la ciudad, esbozaba un panorama poco más que utópico sobre la ciudad de México en el año 2000, es decir, el sueño febril de una ciudad transformada y refundada tras la gestión redentora de Cuauhtémoc Cárdenas y el PRD.

El artículo de marras es una verdadera joya para la antología universal de la infamia, no sólo por lo desatinado y lunáticos que resultan sus pronósticos, sino porque se trata de la visión pueril y desbordada de quien habría de asumir meses después una posición neurálgica de gobierno. El triunfalismo delirante, la ingenuidad atroz, son apenas el rostro más visible de un aspecto de mayor fondo: la demagogia nutrida en una fe ciega -y sorda- en la democracia como hazaña emancipadora. Lo de menos es que Legorreta exageró hasta el delirio en sus pronósticos, lo peor de todo es que se trató de una epidemia bastante esparcida entre los perredistas más entusiastas, y que el costo de ofrecer el paraíso habrán de pagarlo ahora tanto en las urnas como en sus conciencias.

El texto -que ahora aparece recogido en el libro Erase una vez en la ciudad, publicación del gobierno de la ciudad de México- comienza con una aclaración: "Ciudad de México, mayo del año 2000. Hace tres años, durante la campaña electoral de 1997, cuando se eligió por primera vez a un alcalde de la oposición, se firmó un pacto de civilidad entre los distintos partidos políticos para reunir en un solo programa de gobierno las mejores propuestas para la ciudad. (...) El actual jefe electo del gobierno del DF, el primero en su historia, cumplió gran parte de dichos compromisos. Hoy tenemos una ciudad muy distinta a la que conocimos en 1997".

¿Cómo imaginó Legorreta que estaría la ciudad para el año 2000? Dijo el arquitecto en aquel ejercicio prospectivo que para ese entonces, es decir, para nuestro presente, se habrían creado "carriles exprés de alta velocidad" en el Periférico, que garantizarían "transitar en tan sólo ocho minutos de Santa Mónica a Chapultepec en horas pico". Aquí apenas comienza la utopía. Más adelante señala que se habrían construido 86 ciclopistas y motopistas, que convertirían a estos vehículos "en una alternativa real de transportación para la ciudad", observándose un "descenso considerable en el uso del automóvil".

"Con grandes esfuerzos -continúa- se logró sustituir los peligrosos e incómodos microbuses por cinco mil modernos autobuses. (...) Otro gran aporte del transporte alternativo han sido los cientos de vehículos de dos plazas que circulan por toda la ciudad, impulsados por energía solar, eléctrica y gas. (...) Las medidas adoptadas por el actual gobierno permitieron, al fin, suprimir el famoso programa Hoy no circula. (...) Los volcanes y las montañas volvieron a distinguirse durante más de 250 días al año. La región más transparente del aire regresó a nuestra ciudad."

En apoyo a los jóvenes, dice, "el Metro y las principales rutas de autobuses extendieron el servicio las 24 horas del día, con fuertes protecciones de seguridad durante la noche. De esa manera los jóvenes, después de sus reuniones, pueden hoy regresar con seguridad hasta sus hogares sin importar la hora. (...) Asimismo, las 250 mil becas de enseñanza media y superior otorgadas por el gobierno de la ciudad con apoyos de organismos internacionales, permitieron el acceso a igual número de jóvenes a escuelas privadas. El programa se fundamentó en la frase popular `donde come uno, comen tres; donde estudian dos, estudian tres`".

El delirio no cesa. Más adelante habla de la construcción de tres "gigantescos parques de diversión infantil en la Villa, Nezahualcóyotl y Alvaro Obregón", con modernos juegos electromecánicos donados por McDonald`s. Y concluye: "Tres años de gobierno han sido pocos, pero suficientes para devolver la credibilidad política de un gobierno electo, no bajo las órdenes del presidente de la República, sino al servicio de los intereses colectivos de los ciudadanos. Con ello logramos, simplemente, fortalecer la esperanza por la ciudad y convertir en realidad las utopías urbanísticas de 1997. ¡Feliz siglo XXI!"

Edgardo Bermejo Mora es escritor y periodista. Correo: edbeme@prodigy.net.mx

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