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cuentas claras
Enrique Contreras Montiel
Las cuentas del ogro Hay datos que parecerían indicar que los efectos de la crisis de 1995 están siendo revertidos. En aquel año el ingreso por persona, medido con el PIB si se repartiera entre cada una de los mexicanos, cayó hasta tres mil 88 dólares. En contraste, de enero a septiembre de este año el PIB por habitante ascendió a cuatro mil 696.2 dólares. Dichas cifras son engañosas. Efectivamente, hay una recuperación del ingreso, en tanto que ese indicador per cápita muestra que la producción de bienes y servicios, medida en términos del dólar, está creciendo más rápido que la población. La única condición para que fuera real sería que se repartiera por igual entre todos. Pero no es así.
Uno para ti, dos para mí Que haya una mayor producción que, medida en términos per cápita, sea mayor al de la población en 1995, no significa que cada mexicano esté recibiendo más dinero. Si se analiza tomando como medida la estructura de la distribución del ingreso, el resultado es otro. El 10% de los hogares recibe 36.5% y, en conjunto, 20% concentra 52.2% de los ingresos. En contraste, 20% de los hogares más pobres reciben solamente 4.7% de los ingresos totales. A mediados de la década pasada 10% de las familias más ricas concentraba solamente 32.7% del ingreso. Sin embargo, la situación de los pobres en aquellos años no era mucho mejor: a 20% de los más pobres le correspondía aproximadamente el mismo porcentaje actual: 4.8%. Tal parece que quienes han hecho su mayor aportación a la concentración de la riqueza son los sectores medios porque, por ejemplo, el quinto decil tenía 6.4 y bajó hasta 5.9% del ingreso.
Del lado de los ricos Hay, sin embargo, también algo de arbitrariedad en la forma de medir la distribución del ingreso por deciles, tal como se hace con la canasta de ingreso y gasto de los hogares. Si se revisa por múltiplos del salario mínimo, en el decil más alto, es decir, en el que se encasillan los hogares que reciben más de ocho salarios mínimos, entra 20.7% de ellos. Pero si a los anteriores se suman los del decil que lo anteceden, esto es, en el que están los que reciben de 7.01 a 8.00 salarios mínimos, sube a 25.5% de los hogares. En contraste, en el decil más bajo, en donde se encuentran quienes reciben de 0.00 a 0.5 salarios mínimos, se encuentran 0.5% de los hogares, pero si a ésos se suman los que ganan hasta tres salarios mínimos, resulta que en ese rango se encuentran 33.4% de los hogares mexicanos. Ello significa que si en su hogar tienen ingresos superiores a tres salarios mínimos "ya la hizo", porque está del otro lado, entre los relativamente más ricos del país. Si bien hoy 20% de las familias tienen ingresos superiores a ocho salarios mínimos, hace 15 años en el nivel más alto mencionado solamente estaban 4.4% de los hogares, tomando la misma medida salarial. Si algo hay que agradecer a la inflación es que ha propiciado un movimiento estadístico en el cual los pobres se han movido a niveles más altos de la escala de clasificación y las clases medias hacia las posiciones de los ricos, aunque sólo sea en el papel. Si en su hogar tienen ingresos superiores a los ocho salarios mínimos, según esta escala de clasificación, usted está entre los más ricos del país, digamos que comparte la casilla con el dueño de Telmex o con el de Cemex... aunque, a decir verdad, en ese decil hay unos más ricos que otros |
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