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EU contra Microsoft
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Maribel Ramírez

El dinero, por las nubes

México se dio el lujo de bajar sus tasas de interés justo cuando la Reserva Federal estadounidense decidía subir las suyas. Pero no es porque nuestras autoridades monetarias quisieran irse por la libre ignorando a nuestro socio comercial, ni porque los inversionistas hayan descubierto de pronto que México es el paraíso y no es necesario pedir elevados premios.

Lo que pasó es que se nos juntaron las buenas noticias: el precio del petróleo sigue en pujante alza y, por tanto, el peso se sigue jactando de una fortaleza de no creerse ante el dólar. Hay quienes calculan que la sobrevaluación de nuestra moneda se acerca a 30%.

No hay que negar que también los indicadores macroeconómicos pintan muy bien y afianzan la esperanza de que terminaremos el sexenio sin crisis. Pero el problema es que a pesar de todo ese cúmulo de buenas señales económicas, las actuales tasas de interés en términos reales, es decir, descontando la inflación, siguen en niveles históricamente elevados -de alrededor de 10%-, cercanos a los de 1995, cuando había muchas razones para pagar altos costos de capital en México. Y si estas tasas reales no bajan, es imposible que veamos los efectos positivos del buen escenario macro en la economía real y en los bolsillos de todos

Miscelánea de leyes

Muy ocupada que está la Cámara de Diputados; le dejó algo de chamba a los senadores. Una ley primordial que vienen reclamando los bancos, analistas e inversionistas internacionales fue presentada esta semana en principio ante la Cámara de Senadores para, posteriormente, pasarla a los diputados para que den su anuencia. Es el proyecto de Ley de Concursos Mercantiles, que muy pronto sustituirá a la Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos, que es el marco de apoyo para todo deudor (empresa o persona) que no puede cubrir sus compromisos crediticios.

Es una de las leyes que se espera sean casi la panacea para que el crédito vuelva a fluir en el país. Con esto, todo parece indicar que nuestras autoridades finalmente lograrán sacar el marco legal tan reclamado, luego de que se vislumbraban negros nubarrones que hacían difícil avanzar en tantos cambios de ley, ante la parálisis legislativa que ha caracterizado a este sexenio

Santander mexicano, cada vez más español

El otrora llamado Banco Mexicano hace cada vez menos honor a su nombre. Los accionistas encabezados por Carlos Gómez y Gómez han buscado siempre conservar el título de "mexicano" en la institución, aun en el momento en que el control se quedó del lado de los inversionistas españoles del Banco Santander. Pero conforme pasa el tiempo, y sigue siendo dificultoso el negocio crediticio en México, cada vez se ve más difícil poder conservar el honroso nombre de orgullo nacionalista porque el capital de origen nacional se va diluyendo cada día.

Los accionistas españoles encabezados por Miguel Botín anunciaron el lunes pasado que elevarán su participación de 66.7 a 83% en Santander Mexicano, para lo cual inyectarán otros 350 millones de dólares. Así se cubrirán las nuevas normas de capitalización a que obliga la autoridad a partir del 2000. Con esto, los banqueros mexicanos que hasta 1997 poseyeron el total del grupo financiero reducen su porción accionaria de 33.3 a 17%. Si quieren evitarlo, tendrán que hacer lo propio inyectando 195 millones de dólares. El problema es que los empresarios mexicanos ya empiezan a desistir de ser banqueros y no quieren o no tienen para depositar más recursos en las abatidas instituciones. Los únicos que se están animando son los extranjeros

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