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Fedro Carlos Guillén
Mejor un sueñito ¿Sexo o descanso? Para mí no hay duda y parece que para los habitantes de Toronto tampoco. Un estudio reciente ha encontrado que 54% de las personas de una muestra de residentes de la ciudad más grande de Canadá prefiere... dormir, sobre todo si es mujer, pues las féminas optaron con más frecuencia que los hombres por el descanso fecundo y creador. Los terapeutas sexuales argumentan que el incremento de factores de distracción como 100 canales en la televisión o Internet, podrían explicar las razones para no interesarse en el sexo. Hace poco, por ejemplo, en Quebec y Ontario hubo una explosión demográfica nueve meses después de que una tormenta de nieve dejó sin electricidad por varios días a ambas ciudades. Yo no lo sé de cierto pero supongo que Toronto se ha convertido, por lo menos para mí, en una ciudad que no tendré el gusto de conocer
¿Alteraciones telefónicas? El teléfono celular se ha convertido en un instrumento de la vida moderna. Originalmente estaba reservado a gente que lo ostentaba como se ostenta un cetro diferenciador. Sin embargo, su accesibilidad lo pone hoy al alcance de una mayor cantidad de gente que seguramente es ajena a los estudios científicos para demostrar si las ondas que emite el teléfono pueden causar alguna afectación cerebral. El doctor Henry Lai, profesor de la Universidad de Washington, ha realizado experimentos para determinar si la memoria de las ratas se altera al recibir microondas y la respuesta es positiva; las ratas radiadas tardan más tiempo en aprender un laberinto. Sin embargo, una revista de difusión ha extrapolado estos resultados argumentando que aplican para los celulares, a pesar de que la longitud de las ondas utilizadas no es la misma. El doctor Lai ha reclamado diciendo que él no probó celulares y las compañías telefónicas, así como las autoridades de salud, han sostenido que a la fecha no hay evidencias para mostrar la probable afectación cerebral. ¿Será?
Perros y gatos a la bolsa Uno de los riesgos que entraña convertirse en corredor de bolsa es terminar con el hígado hecho muégano y úlceras sangrantes en la barriga. Esas gentes -que merecen toda mi admiración- se dedican 15 horas diarias a pegar de gritos, fumar como chacuacos y hacerse millonarios. Hace unos días se publicó un reporte de la Facultad de Medicina de la Universidad del Estado de Nueva York, en Buffalo, donde se tomó una muestra de 48 corredores de bolsa aquejados de hipertensión arterial. Veinticuatro de estos ejecutivos recibieron mascotas (perros y gatos) para convivir con ellas durante seis meses. El resultado fue notable: se halló que aquellos provistos de animales bajaron su presión arterial de forma significativa, a diferencia de los que se quedaron solos como perros. Si usted es corredor de bolsa, le sugiero salga inmediatamente a la tienda y se consiga un perrito que a lo mejor lo hace vivir más años, lo que no está del todo mal Fedro Carlos Guillén es biólogo, con doctorado en Ciencias por la UNAM. | |
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