![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | ciberia | ensayos | |
| libros | cultura | mañana | tianguis | |
| espectáculos | águila y sol | etcétera | ||
|
el país |
||
|
la granja memoria personal
|
textos La UNAM y el PRD
Héctor Aguilar Camín
Quien quiera encontrar en los diarios una visión crítica del PRD y el cardenismo ha de leer el diario Crónica de la ciudad de México. En ese diario se han documentado algunos de los mayores descalabros del gobierno de la capital: del nombramiento de policías con antecedentes de tortura, a la aventura de los asambleístas de la ciudad repartidores de leche contaminada, que no era leche, a cambio de adhesiones al partido del sol azteca. La última prevención de Crónica contra el cardenismo es que, a juicio de sus editores, madura ya entre el gobierno y el PRD la idea de "resolver" el conflicto de la UNAM entregando la institución a los cardenistas, mediante el nombramiento de un rector simpatizante del perredismo, la derogación de todas las medidas implantadas por la actual rectoría y la instalación de un congreso resolutivo que delibere sobre los destinos de la UNAM. Apenas había publicado el diario esta anticipación conspirativa cuando los diputados del PRD y, a inmediata continuación, el propio Cuauhtémoc Cárdenas, iniciaron en la Cámara y en los medios una campaña frontal en contra del rector Barnés, pidiendo su destitución. Que yo recuerde, desde las jornadas del 68 cuando voceros del PRI pidieron la renuncia del entonces rector Barros Sierra, no se había visto en la política mexicana el caso de un partido pidiendo la destitución de un rector en nuestra antigua máxima casa de estudios. Nadie había saltado sobre la cerca intangible pero real de la autonomía universitaria -uno de los mitos, por lo demás, que lesionan más que proteger el funcionamiento de la UNAM-. Ha saltado el PRD y con banderas desplegadas, como si actuara para el público un guión de estrategia política escrito por sus críticos de Crónica. En efecto, el perredismo parece haberse lanzado al abordaje de la UNAM, pidiendo a Barnés que ceda el paso a un sustituto. En las condiciones actuales de la UNAM, ese sustituto no podría ser sino un rector del costado izquierdo, alguien que pudiera ser del agrado de los paristas moderados, que controla el PRD, de la comunidad académica cuya ala de humanidades es mayoritariamente de centro izquierda -lectora fiel de La Jornada- y del sindicato, que pescará en río revuelto con un rector proclive a las reivindicaciones de los trabajadores. La idea de entregar universidades a movimientos de izquierda mostró ya su lado oscuro en los 70, cuando varias universidades de provincia pagaron con graves crisis institucionales y presupuestales la radicalización de su vida académica. El resultado no fue universidades populares sino universidades sectarias y corruptas, que tardaron muchos años en volver a cierta normalidad. La UNAM vive desde hace décadas una paradoja consistente en que siendo una universidad que tiene el corazón echado a la izquierda, ha sido gobernada por burocracias de centro y de derecha. En ese desencuentro de filiaciones políticas de fondo hay que buscar una de las causas de la separación creciente entre la burocracia universitaria y sus comunidades académica y estudiantil. La noción de una UNAM gobernada por una burocracia filoperredista no carece de lógica política, aunque puede conducir a un desastre académico e institucional equivalente al de los años 70. La toma de una institución académica por un partido no puede sino conducir a su politización. Y su politización, lo hemos visto en todos los casos a la mano, no puede sino destruir el espíritu mismo de rigor, pluralidad y tolerancia que es la esencia del ámbito universitario. Me resisto a creer lo que veo, es decir, que el PRD en efecto se apresta a echarse sobre la UNAM y que el gobierno, para resolver el conflicto, no descarta la posibilidad de que sus adversarios se hagan cargo del pantano. Pero eso es lo que parece perfilarse en el horizonte al menos como una posibilidad de desenlace real en la UNAM, lo cual no hace sino subrayar una vez más la profunda crisis de la institución, su propio fin de época
Héctor Aguilar Camín entregó este texto, hace dos semanas, a La Jornada como parte de sus colaboraciones quincenales. Debido a la decisión de ese diario de no publicarlo, el autor suspendió sus entregas, como lo hizo saber en una carta publicada en ese periódico el pasado 15 de noviembre. |
|
|
|
![]() |