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Una veracruzana en París
Xavier Quirarte
Fama no es una palabra que habite en los versos que Graciana Silva canta acompañada de su ardiente arpa. Y aunque después de grabar dos discos ha sido aclamada en diversas ciudades de Europa, "la Negra" Graciana no ha perdido su trato de veracruzana afable. Mujer de palabra fácil y sonrisa amplia, se siente tan satisfecha con las ovaciones que le han tributado en las grandes salas de concierto como con las peticiones de los parroquianos que frecuentan los bares de los portales en el puerto de Veracruz. Arraigada a su tierra hasta la médula, luego de sus triunfos del otro lado del Atlántico rehusó quedarse a vivir en Bélgica. "¿Qué voy a hacer allá?" se pregunta frunciendo el ceño. Lo mismo en el Théatre de la Ville de Francia, que en el Royal Festival Hall en Londres o en las fiestas en su natal Medellín de Bravo, "la Negra" inyecta a sus interpretaciones iguales dosis de una picardía que contagia a quien se enfrenta a su música. Eso fue lo que llevó a Eduardo Llerenas y sus Discos Corasón a invitarla a grabar Sones jarochos, junto con el Trío Silva, que resultó una bomba. A los pocos meses andaba de gira por Europa, enfrentándose a un público que olvidaba las barreras del idioma para entregarse a su jubiloso estilo. Un lechoncito fue el costo que el padre de Graciana Silva pagó por las lecciones que un arpista ciego le daba a su hermano Pino. Pero fue "la Negra", que entonces tenía diez años, quien mejor provecho sacó del trato. Mientras Pino escuchaba a su maestro, ella tomaba una silla y memorizaba las posiciones de los dedos, la forma de sacarle los trinos al instrumento. Al menor descuido, tomaba el arpa y repetía las lecciones de su hermano. Tan precoz resultó que, al escucharla, el maestro exclamó: "Quien va a aprender es la chiquilla, el niño no". Con el grupo de su padre desde niña empezó a ganarse la vida, ante un público que se maravillaba de que la mujercita pudiera tocar el arpa con tanta autoridad. "No sé por qué, pero Dios me dio manos de hombre. Una vez tiré a un tipo de un puñetazo porque me había faltado al respeto -dice mientras extienda las palmas de un par de manos pequeñas pero muy fuertes para luego simular un puñetazo y soltar una carcajada-. Se necesita mucha fuerza para tocar, además de que son pocos los músicos que pueden cantar al mismo tiempo. Al principio yo me equivocaba mucho, pero volvía a empezar hasta que las cosas me salían bien". Para "la Negra" la música es su vida, pero ha tenido varios periodos de inactividad, sobre todo cuando se casó por primera vez. "No extrañaba la música -cuenta convencida-. Pero mi marido me salió muy desobligado y tuve que salir a trabajar". En una de estas salidas por los portales coincidió con Llerenas, quien retornó varias noches al hilo para proponerle una grabación. Graciana aceptó sin saber que su vida daría un giro. Además, casada por segunda ocasión, ahora sí tiene el apoyo de su marido, aunque al principio se resistía: "¡Qué van a pensar, Graciana, que no puedo mantenerte!". Pero Graciana no hace música por dinero. "Que si son dólares, libras o pesos, es lo mismo. Me gusta tocar para preservar esas canciones que se hicieron hace muchos años, porque es nuestra música que gusta en todo el mundo". Con su seductora simplicidad, y acompañada por su hermano Pino en la jarana y coros, y Zeferino Romero en requinto, el año pasado se plantó con su arpa ante el público francés por primera vez y los galos de inmediato se acogieron al calor de "La manta", contagiándose de la musicalidad de sus versos. La entrega de músicos y público se recoge en La Negra Graciana en vivo desde el Théatre de la Ville, París, editado por Corasón. Temas clásicos como "La bamba" y "El siquisirí" se encuentran con piezas menos conocidas, como "El conejo" y "La indita". Estas y otras obras se escucharon en las Jornadas de Acopio en el Zócalo, y formarán parte del repertorio que interpretará el domingo 21 en el Jardín Hidalgo de Coyoacán
Xavier Quirarte es periodista. Su libro más reciente es Ritmos de la eternidad (CNCA, 1999). Correo: xaqui99@prodigy.net.mx |
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