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la granja Arrasa, arrolla, gana
Raúl Trejo Delarbre
No es para menos la euforia que recorre al Revolucionario Institucional. Ganó el candidato del aparato y en eso no hubo sorpresa alguna. Pero la manera como Francisco Labastida arrasó en las elecciones del domingo 7 fue asombrosa. Quizá esa apreciación se debió a la propaganda. Pero como en las campañas no hubo otro elemento para evaluar perfiles políticos y presencias públicas, se llegó a pensar que la candidatura de Roberto Madrazo sería más competitiva. Se les veía de igual a igual en los anuncios televisivos aunque, para equipararse, uno y otro abaratasen el nivel de sus campañas a un ordinario intercambio de dicterios e insinuaciones poco edificantes. En las encuestas serias, al gobernador tabasqueño se le atribuía una presencia mayor a la que finalmente tuvo en las urnas. Quizá a Madrazo le faltó traducir en votos la presencia social que había logrado a golpes de audacia y heterodoxia. Posiblemente esa presencia fue mayor entre los no priistas que entre aquellos que, aun sin ser militantes decidieron expresar, con su voto, su simpatía con ese partido. Fallaron las especulaciones previas y falló, también, la estrategia de Madrazo. El tabasqueño apostó a la insurrección de las bases en un partido más acomodado a las inercias que a las rebeliones. En cambio, el equipo de Labastida tendió una inteligente red de alianzas y adhesiones no sólo estado por estado sino, incluso, en cada uno de los distritos electorales. La decisión de ese partido no habría de resolverse por votación directa, sino por la suma de mayorías en los 300 distritos del país y hasta ese nivel de eficacia funcionó, con una perfección de 91%, el proselitismo labastidista. De 300, ganó en 272 distritos. Los encabezados de la prensa de la ciudad de México el lunes pasado son de una elocuente unanimidad. Algunos prescindieron de adjetivos y otros, eligieron una expresión contundente. Labastida, Candidato; Ganó 272 Distritos, Madrazo 21 y MBD 5: Excélsior. Labastida: El Sol de México. ¡Ganó!: La Prensa. CONFIRMADO: LABASTIDA: La Afición. Otros coincidieron en el mismo término para transmitir el efecto aplanadora que funcionó en los comicios priistas y, simultáneamente, destacaron el compromiso del candidato que quedó en la segunda posición para permanecer en el PRI. Arrolla FLO; avala Madrazo: El Universal. Labastida arrolla; Madrazo no se va: La Crónica de Hoy. Labastida Ochoa arrasa; Madrazo acepta la derrota: La Jornada. Tres diarios destacaron la declaración del ganador sobre la creación de un "nuevo PRI" que "se aleja del camino de Salinas". Arrasa Labastida; rompe con Salinas: Reforma. Gana Labastida; México se aleja de Salinas, dice: El Día. 272 distritos para Labastida; "el PRI se alejó del camino de Carlos Salinas", dice: Ovaciones. Otros consideraron que tan importante como la designación del candidato presidencial era la del aspirante al gobierno del Distrito Federal. Labastida arrasó; Silva Herzog ganó: El Heraldo. Labastida a la grande y Silva al DF: El Economista. Ganan Labastida y Silva: Novedades. Uno más, no resistió la tentación celebratoria. Labastida, ¡contundente!; 91%: unomásuno. Registrada de esas maneras, la contundencia del triunfo de Labastida le dio la vuelta al mundo y antes, mantuvo desvelados a muchos mexicanos que siguieron las transmisiones televisivas entre la noche del domingo y la madrugada del lunes. Se trata de un acontecimiento político de evidente magnitud y ante el cual es casi irresistible la tentación de hablar de parteaguas, hitos y renacimientos de la historia. Pero una elección no hace a un partido. Menos a un partido con 70 años de inercias, costumbres y mañas. Si Labastida logra que el PRI sea auténticamente nuevo, movilizado y arraigado en la sociedad, tendrá en su partido el mejor apoyo no sólo para vencer en julio, sino para gobernar el país con una inusitada estabilidad. Si no puede, es posible que el PRI acabe por neutralizarlo y devorarlo Raúl Trejo Delarbre es director de etcétera. Correo: rtrejo@etcetera.com. mx |
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