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tintero "No soy gurú de nadie"
Jaimeduardo García/Benjamín Santamaría
Benjamín Santamaría (DF, 1955), quien tuvo "una infancia de luz y sombra", es un obsesivo por el tema de los derechos humanos de la niñez: trabaja con niños de la calle, fue guionista de la barra infantil de Canal 11: El congreso de los niños, Imaginarte, Safín safado, y colaboró en "La Jornada niños" y la revista Chispas. El rey mono, como también se le conoce, es el primer ombudsman de los niños en el país; recientemente presentó su libro para "adolescentes y jóvenes" sobre el 68 mexicano: No se olvida, una novela cuyo personaje central es un niño que se queda solo, en su departamento, el miércoles 2 de octubre de 1968. ¿Cómo surgió la idea del libro No se olvida? Como una obligación moral de contarle la verdad a mi hija Paluna cuando me preguntó qué pasó el 2 de octubre. Contarlo con la verdad, y no en un tono adulto, que ella pudiera entender. La intención es mostrar a qué grado de barbarie puden llegar las instituciones que supuestamente deberían protegernos: la Presidencia y el Ejército. Como poder moral reconocido por el pueblo y no como un hecho político, cómo pueden envilecerse las instituciones. ¿Fue coyuntural presentarlo el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas? Presentarlo en la Plaza de las Tres Culturas fue intencional por el título mismo del libro. Para que los jóvenes no se olviden; para que no vuelva a ocurrir. ¿Es autobiográfico? No lo es. Recuerdo que la mañana del jueves 3 de octubre vi una fotografía de un niño acribillado, fue un dolor muy grande verlo. Sentí que se derrumbaba el ideal de nación que me inculcaron en la primaria; sentí que México se me derrumbaba y no era un país real; me sentí engañado. Fue un impacto emotivo muy doloroso; fue decepcionarme de mi país. ¿Tiene una intención didáctica para despertar en los jóvenes el interés por profundizar en el tema? Tiene un sentido de remover afectivamente, provocar un sentimiento de indignación ante los hechos, y quizá puede ser didáctico; sacar el corazón para que no vuelva a ocurrir. Señalar que la matanza del 2 de octubre fue un extremo. Es llamar a la reflexión a los chavos. Albert Einstein llamaba a no enrolarse en el ejército porque son salvajes por sí mismos. Es meterse a un pozo. Einstein mismo cuestionaba: ¿qué hace el ejército por la humanidad? ¿Por qué No se olvida está escrito para adolescentes y jóvenes?, ¿es para conservar la memoria colectiva, o es un nicho de lectores potenciales porque se piensa que quizá desconocen el tema del 68 mexicano a profundidad? Me siento muy ligado existencialmente a los jóvenes. Porque muchas veces llego a sentir lo que me rodea y el mundo externo con la interioridad y la riqueza con que lo sienten ellos. Están muy abandonados. No hay quien les explique el mundo. No soy el gurú de nadie, más bien comparto con ellos formas de ver el mundo, valores. Intento ensayar soluciones para sus conflictos, posibilidades de liberación pero sin netas. ¿Cuál sería el perfil del libro? Sacar el corazón por delante. Un corazón juguetón, confiado de la vida, de su familia, padres y patria. Un corazón altivo que se trastoca por la furia irracional del Estado en un corazón dolido, abandonado, traicionado. El libro, es muy difícil describirlo, sería parte de una corriente narrativa dedicada a los niños, que procura acercarlos a muchos temas tabús, y escribir una novela sobre ese hecho histórico de México, en un lenguaje que es el suyo, no tradicional. Mi novela pretende mostrar y recrear un hecho atroz en sí mismo, cometido entre seres humanos, para que no vuelva a ocurrir. Es un llamado a la memoria. Cuando presentaste tu libro, comentaste que veías "señales de intolerancia contra los movimientos sociales", ¿a cuáles te referías? A las declaraciones tendenciosas de los comunicadores de las cadenas televisivas comerciales en México. Son provocadores incendiarios. Se repiten los mismos argumentos del 68. ¿Por qué te consideras el primer ombudsman de la niñez? No me considero, fui designado el primer ombudsman en el municipio de Durango, por el propio ayuntamiento. Hasta donde sé soy el primero en México. Fue un comité formado por el PT, PAN y PRI quien me designó. Pero duré poco porque en agosto de 1998 allanaron mis oficinas antes de presentar mi informe anual, en donde daba cuenta de la violación a los derechos de la niñez en el estado. Por citar un ejemplo, una niña llamada Yadira que fue violada. El caso estaba documentado, la familia recibió amenazas de muerte y tuvo que salir del país. Esto fue en abril de 1997. ¿Qué opinas del Manifiesto de la Infancia y la Adolescencia de Unicef que firmaron Carlos Fuentes, Héctor Aguilar Camín, José Saramago, Rigoberta Menchú, entre otros? Deben ser francos. Hace años estamos gritando que la Convención de los derechos de la niñez (creada en 1989 a instancia del Unicef) es violada flagrantemente, olvidada y desconocida en los hechos. En noviembre de 1998 publiqué el libro Los derechos de los niños y las niñas, que no es otra cosa que la Convención pero trasladada a un lenguaje coloquial, lúdico y accesible de esta ley que los niños no entienden. Lo regalo a escritores y artistas para que hagan eco de la Convención. Y retomando la pregunta, pues ojalá no quede en frases y palabras, pues es el pasatiempo favorito de algunas grandes personalidades. Ojalá que ellos, personalmente, le den seguimiento al cumplimiento de la Convención por parte del gobierno federal. Es un asunto del Presidente, y que no se cansen de exigirle, constantemente, al Ejecutivo su cumplimiento porque no se está aplicando. La niñez está olvidada. Se debe a una situación de crisis generalizada. La crisis de inequidad en cuanto a necesidades básicas, por el modelo neoliberal enquistado en una crisis moral de valores. Y porque cualquier menor de 18 años es un problema. ¿Proyectos futuros? Un libro ilustrado por mí, que trata sobre los niños de la calle para que otros niños conozcan la problemática de estos pequeños. Tentativamente se llama El color de la calle. Está en proyecto, no tiene editorial. Y un Manual de defensa de la niñez, que son preguntas y respuestas de cómo y por qué nos podemos convertir cada uno de nosotros en defensores de los niños y las niñas. Es un golpe al corazón, "porque la infancia tiene que ser liberada del sufrimiento". No es para especialistas ni para educadores, es para el "sufrido pueblo", como diría mi abuela Jaimeduardo García es redactor de etcétera.
Correo: jegc@etcetera.com.mx | |
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