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el país |
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textos Ludolfo Paramio
Las elecciones primarias para la designación del candidato del PRI a la Presidencia han sido fruto, ante todo, de la necesidad de encontrar una alternativa creíble al destape tradicional, una vez descartada por el presidente Zedillo la continuidad de ese rito. Y una alternativa creíble no sólo para los electores sino también para la élite priista.
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memoria Pablo Hiriart
El contundente resultado del domingo no sólo despejó cualquier duda acerca de quién será el candidato presidencial del PRI, sino que enterró de un plumazo la idea de que ese partido se encuentra en coma. Los casi diez millones de votos que se produjeron en la elección dominical son la prueba más esclarecedora de que al PRI no le van a ganar por anemia ni por falta de recursos políticos para conservarse en el poder.
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la granja Raúl Trejo Delarbre
No es para menos la euforia que recorre al Revolucionario Institucional. Ganó el candidato del aparato y en eso no hubo sorpresa alguna. Pero la manera como Francisco Labastida arrasó en las elecciones del domingo 7 fue asombrosa.
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Francisco Labastida Edgardo Bermejo
1. Desde hace 47 años el PRI no había nominado un candidato a la Presidencia que hubiese ocupado con anterioridad una gubernatura. El antecedente más remoto lo encontramos con Adolfo Ruiz Cortines, quien gobernó Veracruz entre 1944 y 1948, tras lo cual pidió licencia al Congreso local para aceptar la Secretaría de Gobernación en el gabinete de Miguel Alemán, a quien sucedería en 1952. De modo que Labastida, quien completó el periodo sexenal como gobernador de Sinaloa entre 1987 y 1992 será el candidato con mayor experiencia como titular de un Poder Ejecutivo.
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textos Luis Salazar C.
No son pocos los misterios asociados con las exitosas preliminares con que el PRI seleccionó a su candidato presidencial para el año 2000. El mayor de ellos puede formularse así: ¿cómo una contienda entre personajes tan poco carismáticos y carente de cualquier contenido sustancial dio pie a la participación de cerca de diez millones de ciudadanos? Ni los recursos gastados ni el peso del aparato ni el papel de los medios pueden explicar cabalmente este fenómeno.
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textos Ricardo Becerra
A botepronto, un día después del 7 de noviembre podría proponer siete reacciones instantáneas: 1. Podemos estar ante el inicio de una etapa refundadora, acaso tan importante como la que escenificó Calles en el pacto de 1929 y tan definitoria como la protagonizada por Cárdenas en el límite de los años 30. ¿Qué es lo que estamos viendo? Un partido que no tiene triunfos asegurados, una presencia electoral de partidos opositores cada vez más poderosos, imposibilidad de alterar la voluntad popular recurriendo a fraudes.
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textos Marco Levario Turcott
Algo más complejo que quienes pretenden trasladar la realidad a un historia de cómic es lo que está ocurriendo en el rejuego de la política nacional. Una de las constataciones más señaladas de esto es que la consolidación democrática comprende al PRI o sencillamente la ruta se distorsiona hasta ser cualquier otra cosa menos lo que los principales actores de la política nacional dicen pretender.
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textos Mauricio López V.
Cerca de diez millones de ciudadanos emitieron su voto para determinar al candidato del PRI a la Presidencia de la República para el periodo 2000-2006. El Revolucionario Institucional goza de cabal salud y ánimos renovados. Ha demostrado una estructura nacional difícil de igualar por cualquiera de los partidos políticos adversarios.
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