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la granja Raúl Trejo Delarbre
1 Los dos punteros Más que ideas y propuestas, en las precampañas del PRI se han apreciado actitudes e imágenes. Pero ni siquiera éstas han tenido tal definición que a los ciudadanos les resulten claros los perfiles de los aspirantes a la candidatura presidencial. Francisco Labastida inició su campaña con el estigma, pero a la vez la ventaja, de ser considerado el candidato oficial. Se ha esforzado para no parecerlo del todo, aunque representa más la continuidad que el cambio. Esa no es una desventaja absoluta. Son muchos los ciudadanos que no quieren transformaciones abruptas y a ese segmento está dirigido el mensaje de Labastida, abundante en difíciles equilibrios pero que quizá a la postre resulte exitoso. Roberto Madrazo salió a golpear, pero en la feria de dislates que desató él mismo resultó maltratado. Su campaña ha tenido el mérito de señalar errores y ardides que siguen haciendo del PRI un partido reacio a la democracia. Pero si bien consiguió erosionar de manera importante las adhesiones en favor de Labastida, el perfil de Madrazo ha sido más el de cuestionador incisivo que el de un político capaz de encabezar la reorientación de su partido y, así, del país. Con todo, cualquiera que sea el resultado de las elecciones del domingo 7, Madrazo se ha perfilado como un político con futuro incluso más allá de esta sucesión presidencial. Tiene audacia (quizá demasiada) y ha construido una red de alianzas que, si se mantiene, le permitiría tener una influencia considerable en las siguientes decisiones de su partido. 2 Bartlett y Roque En una posición secundaria, las candidaturas de Manuel Bartlett y Humberto Roque nunca lograron sobresalir lo suficiente. Quedaron relegadas por la polarización entre los dos contendientes principales. Y es una lástima porque Bartlett y Roque, tal vez porque no tenían la presión que implicaba la competencia más álgida, fueron los candidatos que más aportaron en el debate sobre las opciones del PRI y del país. No lo hicieron con la intensidad y puntualidad que sus capacidades para la elaboración y la polémica les hubieran permitido. Pero en ambos personajes se advirtió una plausible aptitud para la política que busca ir más allá de las confrontaciones personales y coyunturales. Ahora, ante los comicios priistas del 7 de noviembre, los dos precandidatos en posiciones secundarias adquieren una relevancia que va más allá de los previsiblemente escasos votos que puedan conseguir. En su condición de precandidatos marginados de la disputa principal, se convierten en dictaminadores de altísima calidad de esa contienda. Ninguno de los dos termina su carrera política con esta participación, así que será interesante apreciar en qué medida pueden ser prudentes pero, también, de qué manera deciden ejercer la influencia que tendrán como participantes que se saben de antemano fuera de la competencia real por la candidatura presidencial de su partido. 3 Las mujeres De muchas cosas, pero a final de cuentas de mala y pobre manera, se habló en las cuatro campañas internas del PRI. El tema de las mujeres fue mencionado por todos los precandidatos, aunque con diferentes e interesantes inflexiones. Tanto en el debate del 8 de septiembre como en la presentación de sus plataformas el 13 de octubre, los cuatro precandidatos se refirieron a las mujeres. Humberto Roque, el día del debate, mencionó dos de las causas de discriminación laboral que padecen muchos mexicanos: el género y la edad. Prometió atender ambas, cuando dijo: "No queremos mujeres que no encuentran trabajo después de los 40 años y que no tienen las mismas oportunidades que los hombres". Antes, Roque había dicho, autocríticamente: "Todos hablamos de los pobres, del campo, de la educación, de los jóvenes, de las mujeres, de los discapacitados y de la tercera edad...". 4 Comida escolar Ese fue el tono de Francisco Labastida, quien durante aquel debate simplemente habló de "un cambio que nos regrese la esperanza para los jóvenes y para las mujeres". Dos meses más tarde, al presentar sus contribuciones a la plataforma priista, el ex gobernador de Sinaloa manifestó: "Quiero ser aliado de las mujeres de México, para luchar por su igualdad, para que tengan más poder en la vida política, para que tengan más reconocimiento en su trabajo, más justicia en su nivel de vida". Sin embargo, no hizo propuestas específicas. Al comienzo de su campaña, Labastida sugirió que en las escuelas primarias de todo el país el horario de clases se alargara para que los niños pudieran comer en el plantel. Así, decía, las madres que trabajan no tendrían que pasar apuros para ir a recogerlos. La esposa de Labastida repitió esa iniciativa en varias ocasiones. Sin embargo, el rechazo que causó fue significativo. Y es que ni todas las madres trabajan ni hay demasiada confianza en la capacidad de las escuelas públicas para darles de comer a los alumnos. 5 La gran cruzada De los cuatro precandidatos, Manuel Bartlett fue quien se refirió de manera más amplia a los problemas de esa mitad del mundo y del país: "La ley dice que las mujeres deben ser tratadas igual que los hombres, no es así en los hechos. Mi compromiso es que las mujeres tengan iguales salarios y derechos, la ley lo demanda, sólo un Presidente firme puede garantizarlo". Después de comprometerse a establecer un sistema nacional de capacitación para las mujeres, Bartlett ofreció "apoyar a las campesinas, a las mujeres solteras, a todas las mujeres, tienen derecho a mejorar sus vidas, con firmeza, con el apoyo de todos, lograremos mejorar la situación de las mujeres". En la presentación del 13 de octubre, prometió: "Vamos a realizar la gran cruzada de las mujeres". 6 Esposa y madre En cambio, en el debate de septiembre las únicas alusiones de Roberto Madrazo a las mujeres fue al elogiar a Isabel, "una esposa maravillosa que me acompaña en las buenas y en las malas" y, más adelante, cuando puso la vista en la cámara de televisión para decir a las damas que lo miraban: "A usted, señora, ofrecerle mayor seguridad en su casa, en su vivienda, ahí donde está lo que más ama en este mundo". Roque y Bartlett reconocieron a la mujer como ciudadana que trabaja y que tiene derechos y problemas como parte de la población productiva. Labastida, por lo general, ignoró ese tema. Madrazo, el día del debate, se refirió a la mujer como compañera y ama de casa. Se estima que para mediados del año próximo, en México habrá 49 millones 357 mil hombres y 50 millones 225 mil mujeres. Correo: rtrejo@mpsnet.com.mx |
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