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La igualdad: ¿Cuotas u oportunidades? ensayo
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La igualdad: ¿Cuotas u oportunidades? La pregunta está mal planteada María Emilia Farías
La pregunta de si la igualdad son cuotas u oportunidades es tramposa y puede conducirnos a un debate artificial. Ocupar una posición en la estructura de un partido, acceder a un cargo de elección popular o tener un puesto en la administración pública, significa lo mismo para las mujeres que para los varones, ya que siempre se trata de la oportunidad de desarrollar una actividad política. Creo que la pregunta está mal planteada, ya que el fondo del problema no son sólo las cuotas, sino la falta de oportunidades para que las mujeres participen en la toma de las decisiones políticas, es decir, en las decisiones que sí cuentan. Por lo tanto, en un país como el nuestro, en el que la mayoría de los referentes de la política están asociados al género masculino, las cuotas tienen un valor específico pero de ninguna manera disimulan el verdadero problema. Desde una posición conservadora se podrá argüir que cada vez hay más mujeres en las cámaras, en las direcciones de las empresas y con mejores expectativas educativas y laborales. Sin embargo, los hechos demuestran que las mujeres seguimos luchando por los derechos más elementales: igualdad económica, seguridad en el hogar y en las calles, libertad sobre nuestro cuerpo y un buen sistema de atención y cuidado de los niños. Las cuotas son una acción afirmativa de carácter transitorio, que casi siempre han servido de incentivo a la participación de las mujeres en la política. Sin embargo, en algunos casos las cuotas se han convertido en mecanismos de aislamiento del conocimiento de otras áreas de la vida nacional, pues han generado una suerte de subespecialización de las mujeres en problemas de mujeres, por las mujeres y para las mujeres. Desafortunadamente, el dispositivo de las cuotas puede llegarse a desvirtuar, si se convierte en una suerte de privilegio. Aunque parezca descabellado, ese tipo de privilegios puede funcionar con la misma lógica del gueto.1 Otro problema que presentan las cuotas es el del cupo. Dicho de otra manera, aún no se llega a cumplir satisfactoriamente con los topes dispuestos por los partidos y las instituciones político-administrativas por dos razones: la primera es que hasta cierto punto los lugares para las mujeres en el ámbito político están determinados por el juego interno de los partidos o por presiones externas que distan mucho del objetivo de satisfacer un principio de equidad; la otra tiene que ver con las condiciones objetivas de las mujeres que limitan su total y completa participación en la política. Como puede verse, las cuotas son el mecanismo más probado que se conoce para acrecentar la participación política de las mujeres, siempre y cuando éste sirva de catapulta para impulsarlas y llevarlas hasta los cargos políticos, desde donde las que acceden pueden ampliar más espacios para más mujeres. Recordemos que las cuotas sólo deben ser transitorias y que hay que dejar de utilizarlas para encubrir la inequidad y desigualdad todavía imperantes entre mujeres y varones. Lo anterior plantea un problema crucial para la maduración política de la región, toda vez que las democracias latinoamericanas pretenden erigirse en democracias plenas, aun cuando la mitad o más de la mitad de la población no esté representada políticamente. Nota 1 Como sabemos, un gueto es una zona de un pueblo o una ciudad en la que habita la población discriminada por razones de religión o raza. María Emilia Farías es vicecoordinadora de Asuntos Internacionales del CEN del PRI. |
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