![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | ciberia | ensayos | |
| águila y sol | mañana | tianguis | libros | |
| cultura | espectáculos | etcétera | ||
|
el mundo |
||
|
aldea global textos
|
real politik ¿Corrupción en la Unesco?
María Cristina Rosas
Todo parece indicar que 1999 será recordado como el año en que diversos organismos internacionales entraron en crisis víctimas de la corrupción, la negligencia y el nepotismo. Ahí está el caso de la Unión Europea (UE), cuyo Consejo de Ministros se vio envuelto en corruptelas que llevaron a la dimisión de todos los ministros y de su presidente, Jacques Santer. Otro escándalo ha afectado a la Unicef, en virtud de la falta de previsión en la construcción de pozos para agua que se contaminó de arsénico por los sedimentos de los subsuelos en Bangladesh. Y por si fuera poco, ahora le toca el turno a la Unesco. Este organismo que hoy, 4 de noviembre, cumple 53 años de vida se encuentra en una de las peores crisis de su historia. Nacida tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, su tarea es "contribuir a la paz y la seguridad en el mundo promoviendo la colaboración entre las naciones a través de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación". Con sede en París, la Unesco ha lidiado históricamente con múltiples problemas relacionados con su funcionamiento y, por ende, con el malestar de algunos de sus miembros que han abandonado a la institución en distintos momentos. Así, la salida más dramática fue la de Estados Unidos, que se retiró en 1984. Eran los tiempos de la segunda guerra fría, y el presidente Ronald Reagan consideraba que Washington daba muchos recursos a la Unesco, que ésta empleaba de manera irracional. Junto con Estados Unidos, Gran Bretaña y Singapur también se retiraron, aunque estos últimos en 1985. Sin embargo, Londres se reintegró en 1997 y todavía hace un par de años se ventilaba la posibilidad de que EU nuevamente se adhiriera a la organización. Pero el escándalo del momento tiene que ver con un memorándum que muestra a dos miembros del gabinete francés solicitando a Federico Mayor Zaragoza, director general de la Unesco, se les otorguen puestos de alto nivel en la institución a ex asesores del gobierno galo. Esta situación ha sacado a relucir la ineficiencia, el nepotismo y la corrupción de un organismo que en todos estos años ha hecho muy poco para reformarse, al punto de que es un secreto a voces que los cargos mejor pagados en este importante foro internacional son asignados a amigos, familiares y recomendados, al margen de la calificación que posean. Además del memorándum que le ha dado la vuelta al mundo, la Unesco es actualmente auditada por el gobierno de Canadá, el cual ha externado fuertes críticas en torno a prácticamente todos los programas de la institución. La auditoríaha encontrado que el amiguismo y el compadrazgo son un mal endémico en la Unesco, porque 40% de los nombramientos que ahí se han realizado corresponden a personas que no han cumplido con los criterios de selección que normalmente son manejados en el Sistema de Naciones Unidas. El reporte también revela que hay un desperdicio de recursos. Una de las tareas de la Unesco debería ser la erradicación del analfabetismo en el mundo. Pues bien: la institución se ha preocupado más por promover a funcionarios de dudosa calificación a altos cargos con salarios estratosféricos, a pesar de que el presupuesto bianual que posee es de apenas 544 millones de dólares, insuficiente para pagar honorarios tan altos y además cumplir eficientemente con los programas que tiene en marcha. Ello lleva a otro problema: la transparencia en el manejo de los recursos de la institución. En suma, la Unesco está uniendo su nombre a una lista no honorable de organismos internacionales que han perdido la brújula y corren el riesgo de sacrificar sus agendas en aras de ambiciones personales de un grupúsculo de funcionarios irresponsables. Federico Mayor dice que su conciencia está tranquila. Sin embargo, él ya está de salida y a su posible sucesor, el japonés Koichiro Matsuuro, le tocará rendir cuentas sin falta. María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@df1.telmex.net.mx |
|
|
|
![]() |