etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios ciberia ensayos
águila y sol mañana tianguis libros
cultura espectáculos etcétera
águila y sol

La igualdad: ¿Cuotas u oportunidades?
La pregunta está mal planteada
María Emilia Farías

ensayo
Dejar de ser el segundo sexo
María Esther Espinosa C.

 

 

 

 

 

La igualdad: ¿Cuotas u oportunidades?

Cuotas, un estímulo para la equidad

Lenia Batres Guadarrama

Son dos los argumentos que puedo ofrecer en favor de las cuotas: incentivan el desarrollo de quienes están en condiciones menos favorables y, por lo tanto, fomentan la equidad, y coadyuvan para una representación efectiva del espectro de los representados.

En el Partido de la Revolución Democrática establecimos desde el Segundo Congreso Nacional las cuotas para garantizar la representación de cada género en los órganos de decisión y en nuestra representación popular. Posteriormente, hemos introducido también la cuota para jóvenes e indígenas.

La cuota de género consiste en que ningún órgano de dirección o lista de candidatos tendrá más de 70% de integrantes de un mismo género. Es decir, por lo menos 30% de un género quedará representado. Por ello, uno de cada tres candidatos deberá corresponder a un género distinto. La cuota de jóvenes garantiza que al menos un menor de 30 años forme parte de los órganos de decisión internos y que uno de cada 15 sea integrado en listas de candidatos. Y la de indígenas es determinada de acuerdo con la proporción de estas poblaciones en el ámbito territorial de que se trate.

En realidad, el establecimiento de cuotas no es un invento del PRD. Se ha ensayado ya en varios países y para distintos efectos, además de las candidaturas y los órganos de decisión de los partidos políticos. Se les denomina "acciones positivas".

Su establecimiento presupone el convencimiento de la equidad. Y ésta se logra no con enunciados, sino con acciones que la hagan posible, es decir, acciones positivas.

Cuando se somete a la competencia para un cargo de responsabilidad determinado a personas que han tenido circunstancias de desarrollo distintas sucede lo que la historia nos ha demostrado: se elige a quien se considera el mejor, que generalmente es quien ha tenido oportunidades y condiciones de desarrollo más favorables. Entonces, concluimos la cadena de marginación de la toma de decisiones de quienes no han tenido oportunidad de desenvolverse en condiciones idóneas.

Hay quienes creen que la inequidad es consustancial al ser humano y aceptan la pobreza, la discriminación étnica, el machismo o el principio de autoridad como naturales o normales. Por eso, es normal que los representantes sean casi siempre adultos mayores, hombres, mestizos_ que son los que tienden a tener mayor preparación, experiencia y capacidad.

Sin embargo, habemos quienes pensamos que el ser humano es producto del medio en el que se desarrolla, pero también puede transformarlo con incentivos adicionales, es decir, con trato diferenciado.

Con la existencia de cuotas en el PRD, los electores saben de antemano que tienen un espectro determinado de candidatos y entre ellos deberán optar por mujeres, jóvenes e indígenas. Entonces, se incentiva la participación de miembros de cada uno de estos grupos sociales.

La cuota también garantiza una representación más apegada al espectro de representados. Si en una comunidad existen hombres, mujeres, adultos, jóvenes, mestizos e indígenas, la representación colectiva estará conformada de la misma manera y las decisiones tenderán a incluir y considerar las condiciones particulares de estos segmentos sociales.

Finalmente, el mejor argumento en favor de las cuotas es su resultado. Después de varios años, en el PRD ha sucedido que en determinadas contiendas la cuota no es aplicada. La gente vota por el candidato o candidata de manera natural, por su experiencia, capacidad y preparación.

Lenia Batres Guadarrama es presidenta de debates de pleno del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores