etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios ciberia ensayos
águila y sol mañana tianguis libros
cultura espectáculos etcétera
dinero

Presupuesto 2000:
Paradojas neoliberales

Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

cuentas claras

Enrique Contreras Montiel

Recursos públicos

El presupuesto público para el año 2000 será de un billón 200 mil 272 millones de pesos. Suena como a muchísimo dinero, pero en realidad en el contexto del país no es tanto. Si, por ejemplo, en el afán de la simplificación administrativa el gobierno decidiera quitarse de problemas y a cada mexicano le diera su dinero correspondiente para que lo administrara, solamente tocaría alrededor de 12 mil pesos a cada uno. ¿Quién puede, sin ser faquir, vivir con 12 mil pesos durante un año? Pues sí, los hay, aunque usted no lo crea. Más de 30% de la población económicamente activa mexicana tiene ingresos menores a un salario mínimo.

El presupuesto público debe servir para dotar de los servicios básicos a la población y atender sus necesidades inmediatas. En teoría, el éxito de la aplicación de los recursos públicos tendría que convertirse en mayor bienestar para la población y, con ello, en mayor productividad. Por supuesto, un eslabón de la cadena del efecto de la aplicación del presupuesto público tendría que ser el aumento de la recaudación tributaria y, en términos generales, del mismo presupuesto público.

La medida del éxito

Pero el primer paso de la medida del éxito presupuestal es que la población beneficiaria ofrezca muestras de satisfacción. Esto es, de entrada, que esté dispuesta a recompensar los servicios que recibe. Si la afirmación anterior fuera cierta, la satisfacción podría representarse en el tamaño de los recursos públicos.

El presupuesto público representará para el año 2000 alrededor de 21% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, en 1981 el presupuesto tenía una proporción de 36% del PIB. Tal parece que en el transcurso de dos décadas los recursos que tienen las instituciones públicas llevan una trayectoria de descenso y todavía no se ve hasta dónde pueda llegar. Es cierto que en aquel entonces las fuentes no tributarias hacían una aportación importante al presupuesto, como las empresas paraestatales, pero si esa es la razón, entonces para qué las privatizaron, si hoy se tienen menos posibilidades para atender a los ciudadanos mexicanos.

Poder de compra

Se podría argumentar que lo que pasa es que el PIB ha aumentado mucho en los últimos años y por esa razón hoy representa una parte proporcional menor. También se podrían ofrecer cifras que muestran que, cuando menos, en los últimos diez años han aumentado los ingresos públicos. Por ejemplo, que en 1988 los ingresos ordinarios eran de 143 mil 980 millones de pesos, en tanto que para 1998 eran 783 mil 45 millones de pesos.

Esos ingresos de 1998, medidos por el poder de compra que tenía el dinero en 1988, muestran que solamente aumentó "en términos reales" a 147 mil 161 millones de pesos. Esto es, que el aumento real fue de 2.2%, lo que da una tasa de crecimiento anual de solamente 21%.

En resumen, a los mexicanos les tocaban más recursos públicos por persona en el pasado de los que les tocarían hoy con el presupuesto del cual disponen las instituciones públicas. Y dejen eso. En el 2000 se llevarán a cabo un conjunto de gastos que solamente coinciden cada 30 años, como los electorales y los del censo general de población y vivienda, además de otros como los del IPAB. Ahora sí, como dice el dicho, si México sale de ésta, cualquier otra le viene guanga.

(Notas de Enrique Contreras Montiel)

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores