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Antulio Sánchez

 

 

 

 

 

el navegante

Eugenesia de fin de siglo

Julieta García González

A finales del siglo pasado, después de la publicación de El origen de las especies, de Charles Darwin, el ambiente científico e intelectual parecía listo para una nueva manera de ver la reproducción humana. Interpretando las leyes de la genética de Mendel y el concepto de evolución desde un punto de vista personal no muy informado, sir Francis Galton, primo de Darwin, inicióla "eugenesia".

Eugenesia significa "la verdadera semilla o el nacimiento noble". Así pues, aquélla buscaba la dirección de la evolución humana. Galton y sus compañeros causaron furor con la nueva ciencia a principios de este siglo. La eugenesia, sin embargo, cayó en desgracia no mucho tiempo después. Sus propuestas dieron a racistas y clasistas una base "científica" para apoyar sus odios. Finalmente, la eugenesia buscaba la reproducción de los mejores; es decir, los más guapos, simpáticos, inteligentes, carismáticos,sanos. El problema siempre fue cómo determinar quiénes eran los más perfectos. Los eugenésicos cayeron en su propio juego y terminaron buscando material de investigación entre sus antepasados blancos, clasemedieros o ricos, exitosos y bellos. Olvidaron a los que no tenían una relación directa con ellos y le dieron el tiro de gracia a la nueva ciencia. Una página interesante para saber de la eugenesia (algo así como eugenesia para principiantes) es la Página de Eugenesia (www.kadets.d20.co.edu/~lundberg/ethics/index.html).

Hoy, la eugenesia ha resurgido. Ahora se trata del derecho de reproducción, de la necesidad de ser perfectos, de la posibilidad de no ser más un simple mortal, de elegir lo que queremos ser y cómo queremos serlo. No podemos cambiarnos del todo, claro está, pero sí podemos modificar nuestra descendencia. Los hijos que tengamos reproducirán nuestro código genético y vivirá en ellos y en sus hijos. Pero, ¿qué pasaría si nuestros hijos tuvieran la posibilidad de nacer no heredando nuestros defectos, sino con la perfección de alguien de nuestra elección? Eso es lo que ofrece la página Los ángeles de Ron (http://ronsangels.com/). La única página web que "te da la exclusiva oportunidad de tener óvulos fértiles de mujeres hermosas, sanas e inteligentes".

La eugenesia no se legisló en la época de Galton; tampoco la oferta de "huevos" fértiles de gente que desea venderlos al mejor y más desesperado postor se ha legislado. Y menos en Internet. Hay cientos de páginas de bancos de esperma y alguna que otra dedicada a la adopción o a la mejora genética de los futuros bebés. Pero ninguna tiene las características alucinantes de la de Harris. Sin dar rodeos, sin apelar a los sentimientos que usualmente llevan a las parejas conscientes e informadas a decidir tener un hijo. Está dirigida a gente con conocimientos y, sobre todo, con dinero. Los óvulos fértiles se subastan (los precios varían, pero son varios miles de dólares) y Ron Harris asegura proporcionar, a quien pague, esos huevos de excelente calidad. En la página vienen los rostros de las modelos, de entre 18 y 30 años, que donarán sus óvulos y, con ellos, sus características genéticas. Para poder acceder a toda la información hay que pagar cerca de 25 dólares mensuales (como suscripción). Ese dinero da la posibilidad de ver las fotos de cuerpo completo de las señoritas, leer los datos más fríos de su existencia (su peso, sus medidas, su color, sus talentos) y el posible precio de inicio de la subasta.

Harris se hace publicidad a sí mismo y asegura que ha investigado mucho en el campo de la biología y sabe lo que hace. Lo que no dice es que no siempre las personas hermosas tienen hijos hermosos. Que la belleza es un accidente, una conjunción imprevisible de factores físicos, fisiológicos, temporales, sociales. La descendencia de los óvulos de mujeres hermosas tendrá también la información genética de un espermatozoide de alguien tal vez no muy hermoso. Y aunque ambos padres fueran bellos,sus hijos tendrán, a su vez, la información genética de generaciones pasadas, gente poseedora de múltiples defectos ycualidades que habrán influido en la definición de su individualidad.

Julieta García González es becaria del Centro Mexicano de Escritores.

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