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Los hijos de Muddy Waters

Xavier Quirarte

Cuando a Muddy Waters le informaron que las sesiones que había grabado en los legendarios estudios Chess junto con el pianista Otis Spann, el guitarrista Mike Bloomfield, el armoniquista Paul Butterfield, el baterista Buddy Miles y otros músicos serían agrupadas bajo el nombre de Fathers and Sons, su comentario fue: "¿Ese es el nombre? Es un título muy bueno porque soy el papá, y todos estos chavos son mis hijos. Siento que hay tantos chavos siguiendo mis pasos que yo soy el padre".

Treinta años después, el padre y varios de sus hijos ya no están entre nosotros. Spann, junto con Memphis Slim uno de los pilares del piano del estilo Chicago y durante muchos años colaborador de Waters, de quien era medio hermano, murió a los 40 años víctima de cáncer en abril de 1970, luego de haber alcanzado gran éxito con la grabación de "Hungry Country Girl". Mike Bloomfield, integrante de la Paul Butterfield Blues Band y de Electric Flag, miembro de la banda eléctrica de Bob Dylan que escandalizó a los puristas de folk y copartícipe del espléndido disco Super Session con Al Kooper y Stephen Stills, gozó de un periodo oscuro en el que no quiso saber nada de la industria discográfica y se dedicó a escribir música para películas porno. Luego de grabar algunos discos solistas, sucumbió a los 36 años como resultado de una sobredosis de droga en 1981.

Formado bajo la égida de grandes bluesistas del South Side de Chicago, como Howlin` Wolf, Little Walter y Magic Sam, Paul Butterfield encontró en Bloomfield un espíritu afín en su cruzada por revivir el interés del público estadounidense por el blues. Aunque el éxito monetario que la banda había logrado por sus primeros discos fue momentáneo, el armoniquista se mantuvo fiel a la bandera del blues, incluso en los 80, cuando por su afición al alcohol fue operado en diversas ocasiones, hasta morir en 1987 a los 44 años.

Tres años después de grabar Fathers and Sons, Waters realizó una especie de saga de este álbum, The London Muddy Waters Sessions, esta vez con la colaboración de hijos ingleses como Rory Gallagher, Steve Winwood y Mitch Mitchell. En los 70 y 80, con el apoyo del guitarrista Johnny Winter, volvió a subir la cresta de la popularidad con grabaciones como Hard Again, I`m Ready y King Bee. Días después de cumplir los 68 años murió de un ataque al corazón en 1983.

Pero volvamos a 1969. Del 21 al 23 de abril de ese año en el estudio de grabación Ter-Mar de Chess, padres e hijos, negros y blancos, contradecían la afirmación de Leadbelly de que "ningún hombre blanco ha tenido el blues". En un ambiente de absoluta cordialidad, este grupo de músicos legó a la historia un disco que, en palabras del propio Waters al crítico Don DeMichael, registró "una de las mejores sesiones que hicimos desde los tiempos de Little Walter y Jimmy Rodgers". No había paternalismo en las palabras de Waters, también decía: "Me han preguntado mil veces: `¿Crees que un chavo blanco puede tocar el blues?`. Les digo que pueden tocar el blues mejor que yo, pero nunca serán capaces de cantarlo tan bien como yo".

Bajo la guía de la voz portentosa de Waters y el piano de Spann, Bloomfield y Butterfield se tornan cómplices de una travesía en la que, de igual a igual, recorren temas clásicos del bluesista como "All Aboard", "Mean Disposition" y "Can`t Loose What You Ain`t Never Had".

La segunda parte de esta historia de padres e hijos blueseros tuvo lugar un día después de la grabación en el festival denominado Super Cosmic Joy-Scout Jamboree. El resultado fue una excitante sesión de blues en la que la participación del público provocó que se elevara la adrenalina de las ejecuciones en otros temas clásicos de Waters, como "Long Distance Call" y "Baby Please Don`t Go", así como en la trepidante versión de "Got My Mojo Working", de Preston Foster. Al escuchar la espléndida reedición de Fathers and Sons, uno no puede sino recordar las palabras de Waters: "Puedes ver en tu enciclopedia y en tus libros de historia, pero nunca acabas de aprender esta música".

Muddy Waters, et al, Fathers and Sons, Universal Music, 1999.

Xavier Quirarte es periodista. Su libro más reciente es Ritmos de la eternidad (CNCA, 1999).

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