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Lenguaje de los sentidos
Sexualidad que puede ser transgresión

Rocío Cerón

El pulgar en el coño
el cáliz sobre los senos desnudos
mi culo mancha el mantel del altar
mi boca implora oh cristo
la caridad de tu espina.

Georges Bataille

La sexualidad, su experiencia interior, incide de manera total en la vida del hombre. El sentido de lo íntimo, ligado sutilmente a la genitalidad, se hace presente en el acto del roce, de lo cotidiano. La sexualidad como afirmación del ser, del sujeto es vital. Dentro del panorama del arte contemporáneo el cuerpo se ha vuelto instrumento y medio para el diálogo. Su presencia es una manifestación activa, es decir, es declaración de una realidad particular: la desnudez aclara, pone la luz sobre los sentidos y éstos, a su vez, son vías de revelación y discernimiento. El lenguaje del cuerpo, que cuenta con un alto peso de sexualidad en sí mismo, hace posible un acercamiento de mayor intensidad entre artista y espectador. Las múltiples manifestaciones de lo corpóreo: brutalidad, voluptuosidad, lubricidad, sensualidad o ingenuidad, sólo por citar algunas, dan pie al creador a traspolar una palabra o una imagen a un gesto, a un movimiento. Nos reconocemos en el otro por una manifestación espejo, es decir, en las posibilidades del cuerpo ajeno miramos nuestra propia esencia humana. Así, ante la proximidad los límites entre creador y público se ven difuminados.

La energía liberada en las acciones o performances que tienen como punto principal el cuerpo, nos revelan una memoria privada que se expande hasta hacerse colectiva. Si en tiempos ancestrales el cuerpo era fundamental en los rituales, hoy el lenguaje del cuerpo sigue manteniendo esa disposición; rituales finimilenaristas que, independientes a todo ámbito de paradigmas institucionales y globalizantes, tienen la capacidad de provocar asombro y hallazgos, cambios de actitud y de conciencia social. El cuerpo es entonces icono de encuentro, de exaltación, de supervivencia e igualmente se encuentra siempre en estado de reinvención. El artista utiliza su cuerpo también con la idea de apropiación, la piel se presenta entonces como lienzo, como una geografía multiemocional, multirracial.

Sexualidad también puede ser transgresión, transgresión a ciertos códigos sociales. En la escena visual y plástica contemporánea algunos autores manejan la espectacularidad y lo obvio: grandes imágenes genitales inmersas en horizontes lúdicos, o lo evidente, el sexo por el sexo. Lo sorprendente es que algunos espectadores se ven seducidos y paradójicamente aterrados o asqueados de ver su propia forma o cuerpo de frente, ejemplo de una doble moral que predomina en el canon occidental. Lo interesante del lenguaje del cuerpo y su amplia gama de vislumbres es su capacidad de confrontación con el otro, su iniciática forma de ponernos al tanto de la fortaleza y la vulnerabilidad del hombre.

El principio de toda civilización es el deseo: el deseo de conocimiento. La sexualidad es parte inherente a la vida, al espíritu, y el sexo, la exuberancia, son campo de libertad irrestricta. Animalidad y humanidad se subliman en el erotismo. El cuerpo tiene un lenguaje específico, digamos, una poética de los sentidos, por ello arte y sexualidad son compañeros indisolubles. Se unen para hablar de verdades íntimas, humanas. Cuerpo y espíritu creador reunidos en un juego de claroscuros en el que las sensaciones son puerta de entrada a lo indómito. Sin importar géneros -mujer, hombre, homosexual- el artista cautiva al que le mira, lo enlaza a su propia pasión, a sus propios miedos y sueños. Recordemos, un cuerpo es alusión a todos los cuerpos.

El arte es, en principio, aproximación, inclusión de una particularidad a un todo. La sexualidad es zona de tolerancia; si existen represiones a sus diversas formas es porque, al igual que la creación, es incompatible con el mundo de la producción desmedida y de la sistematización de la vida diaria. Ser libre, ser individuo, es estar bajo la mirada suspicaz de los represores. Si el mutismo y la falta de crítica sobre los paradigmas que nos marcan es un hecho común, algunos artistas y creadores en su voluntad de deseo, de saber, se arriesgan a la cercanía, a valerse del lenguaje del cuerpo para así crear nuevas o renovadas maneras de tocar, de acceder a lo profundo humano. ¡Sea pues, que el lenguaje de los sentidos nos libre del festín de la virtualidad!.

Rocío Cerón es poeta.

Texto leído por la autora en la mesa redonda sobre sexualidad y arte, dentro del ciclo Políticas de identidad, en X`Teresa Arte Actual.

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