![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | calaveras | ensayos | |
| tianguis | libros | cultura | espectáculos | |
| mañana | etcétera | |||
|
el mundo |
||
|
aldea global textos
|
real politik La pena de muerte en el mundo
María Cristina Rosas
Eduardo Agbayani, un filipino acusado de violación, tuvo mala suerte. A principios de este año, el gobierno de Filipinas restauró la pena de muerte para delitos como el descrito. Así, en junio, mientras Agbayani era llevado de su celda al lugar de la ejecución, el presidente Joseph Estrada decidió perdonarlo. Trató de llamar a la prisión pero la línea estaba ocupada, trató de comunicarse una y otra vez. En la prisión su mensaje se conoció un minuto después de que Agbayani había sido declarado muerto. Estas historias se reproducen lamentablemente en todo el mundo. En Guatemala, un hombre agonizó 18 minutos debido a que la inyección letal fue "calibrada" con la dosis equivocada. En Florida, un hombre se incendió en la silla eléctrica. En 1998, de acuerdo con información de Amnistía Internacional, hubo mil 625 ejecuciones de "rutina" en 37 países. De ellas, mil 67 ocurrieron en China, 100 en el Congo, 68 en Estados Unidos y 66 en Irán. Se estima que también tuvieron lugar ejecuciones no reportadas en Iraq, Myanmar y Corea del Norte. Si bien unos 30 países han abolido la pena capital para todos los delitos, incluidos los ordinarios desde 1990, y a pesar de que un total de 105 países la han repudiado en la legislación o en la práctica, 90 naciones mantuvieron el apoyo a la silla, la inyección, la horca y el fusilamiento. Actualmente la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas promueve una moratoria en la pena de muerte para el año 2000. Las tendencias sin embargo, actuales, hacen improbable que esta meta se cumpla. Para muestra bastan los casos de EU y Saudi Arabia. En la EU, la pena de muerte ha sido aplicada más este año que desde 1954: 78 reos han sido ejecutados, y Amnistía Internacional cree que la cifra rebasará las 100 personas a fines de 1999. En 1977 sólo una persona fue ejecutada; en 1988 fueron 11; en 1991, 14. Y en 1997, cuando 74 prisioneros fueron ejecutados, los expertos consideraban que esa era una cifra difícil de superar. Pero la tendencia actual es favorable a las ejecuciones. Tres mil 565 personas esperan actualmente la aplicación de la pena capital. Texas ejecuta más personas que cualquier otro estado. Sus 189 ejecuciones desde 1976 contrastan con las de Virginia (70), Florida (44), Missouri (41), Louisiana (25), Georgia (23), Carolina del Sur (22) y Arkansas (21). La inyección letal es el método más común, siendo responsable de 418 ejecuciones desde 1976, a comparación de 142 personas electrocutadas, 11 enviadas a la cámara de gas, tres ahorcadas y dos fusiladas. Desde 1990 Estados Unidos ha ejecutado más personas que eran niños al momento de incurrir en el delito. Más de 70 personas que actualmente esperan ser ejecutadas tenían menos de 18 años cuando cometieron los delitos. La raza es un tema importante en el debate, dado que un número desproporcionado de los ejecutados son negros. En Maryland, 82% de quienes esperan la ejecución son negros, y de las últimas 229 ejecuciones en EU, sólo una ha sido de una persona blanca que asesinó a una persona negra. Saudi Arabia es otro caso alarmante. En ese país han sido ejecutadas 87 personas en lo que va del año, lo cual significa un incremento exponencial respecto de 1998, cuando sólo 29 personas fueron victimadas. El Estado ejecuta a asesinos, narcotraficantes, violadores y a todos aquellos que son encontrados responsables de perpetrar crímenes violentos, en el nombre de la ley sharia. Amnistía Internacional ha condenado las ejecuciones argumentando que los juicios realizados en Saudi Arabia para determinar la aplicación de la pena capital no reúnen los estándares internacionales, dado que los acusados no tienen derecho a una representación legal, las confesiones son el único método para decidir el castigo y los extranjeros no siempre cuentan con las facilidades de traducción que les permitan comprender mejor su situación. En Saudi Arabia, las ejecuciones se realizan con la espada decapitando al sentenciado. María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@df1.telmex.net.mx |
|
|
|
![]() |