![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | calaveras | ensayos | |
| tianguis | libros | cultura | espectáculos | |
| mañana | etcétera | |||
|
columnas |
||
|
por los caminos de sancho bahías el revés de la trama freakziones
|
guía de perplejos Fin de milenio
José Luis Durán King
Conforme se aproxima el fin de milenio, los indicadores sociales entran en crisis. Los electores se esfuman; los niveles de confianza en los gobiernos, las instituciones y en las otras personas decaen; la brecha entre pobres y ricos se hace más amplia y las epidemias de todo tipo se democratizan en todo el mundo. Las ansiedades finimilenaristas extienden su abanico en miedos que incorporan lo mismo profecías cataclismo-bíblicas que grupos militares descarriados, cultos apocalípticos y conflictos interétnicos. Es el fin de milenio y, como corresponde a toda era que termina, el momento de recapitular ha llegado. Mark Dery, autor del libro de culto Velocidad de escape, no ha sido ajeno a esta época de transición. Desde hace varios años su objeto de estudio ha sido la sociedad y sus comportamientos y miedos extremos. En su nuevo estudio, The Pyrotechnic Insanitarium: American Culture on the Brink, Dery afirma que el "fin de milenio en Norteamérica es un carnaval infernal", una creciente comedia negra que amenaza salirse de todo control. Pero Pyrotechnic Insanitarium es algo más que un simple recuento indiferente de comportamientos humanos: es un catálogo de lo grotesco. Fotografías de payasos pervertidos, asesinos seriales, carne molida, cuerpos desviscerados, tumores en formol, recién nacidos muertos, partes corporales, sólo son algunas muestras de la cultura freak que ha sitiado la imaginería de los últimos viajeros del siglo XX. Aunque Dery se aboca al estudio social de su país, muchas de sus observaciones pueden hacerse extensivas a más de una nación, incluyendo por supuesto a México. "¿Estamos -pregunta el autor- en los albores de una nueva era de inquietud y sinrazón? ¿O son las visiones de excesos y premoniciones de cataclismos mera numerología en Norteamérica, las mismas manías masivas que sitian la conciencia de Occidente cada mil años?". Pese a que Mark Dery no sostiene un argumento consistente en su nuevo libro, sí abunda en elementos inéditos en la conducta social que despide nuestros ya decrépitos siglo y milenio. Somos testigos, según palabras del autor, de una "erupción de extremismos": deportes extremos, climas extremosos, ciencia extrema (cerdos que producen hemoglobina humana), televisión extrema (los casos policiacos más espeluznantes), enfermedades extremas (la bacteria carnívora), sexo extremo (sadomasoquismo, en el menor de los casos), arte extremo (tatuaje y modificación corporal), juguetes extremos (videogames en los que el concepto de misericordia es nulo), creencias extremas (la secta de Heaven´s Gate), asesinos extremos (Jeffrey Dahmer encabezando el Hit Parade de los predadores seriales), conductas extremas (Mike Tyson mordiendo la oreja de Evander Holyfield) y, más profundamente, extremos económicos: el profundo abismo que separa a las élites financieras de la pobreza extrema. ¿Le seguimos? No obstante que cada periodo histórico ha tenido lo suyo, nuestra época ha sido más extrema que la del final del siglo pasado o la del siglo XIV o, para no ir más lejos, que la del final de la década de los 30 del nuestro. Es cierto, el siglo XIV contempló también sus deportes extremos (torneos que terminaban en verdaderas carnicerías); tuvo sus enfermedades extremas (la peste negra), sus creencias extremas (el derecho divino de los reyes, la brujería y los dragones) y sus conductas extremas (las procesiones de los autoflagelantes), aunque, en descargo de nuestro siglo, debemos señalar que la brecha económica era todavía más marcada que ahora, pues no es lo mismo ser obrero o vendedor ambulante que vasallo. Lo que Dery señala no sin ausencia de preocupación es que cada cierre de época trae consigo parte de lo que será la siguiente. La disolución cultural al agonizar la Edad Media colocó los cimientos del Renacimiento y de la primera era moderna; la decadencia de la agricultura a fines del siglo XIX, despejó el camino para que transitara sin obstáculos el capitalismo industrial moderno. ¿Qué viene después, si hemos de basarnos en la ubicuidad de la cirugía plástica o en la fetichización de los asesinos seriales como signos de una transformación radical de nuestra vida social? Posiblemente seremos testigos de una etapa de cambios en la conducta social sin precedentes, en caso de que la lógica gravitacional de nuestras conductas actuales se imponga. En Freaks Talk Back: Tabloid Talk Shows and Sexual Non-conformity, el sociólogo de Yale, Joshua Gamson, escribe que las fronteras entre lo normal y lo anormal están tenuemente ligadas a las fronteras "entre lo decente y lo vulgar, lo sagrado y lo profano, entre la salud y la enfermedad, entre lo moral e inmoral". Cuando las fronteras que separan lo normal de lo anormal son continuamente empujadas hacia "afuera" damos entonces la bienvenida a un ejército de freaks del tipo Marilyn Manson y los pseudo goths que lo idolatran, incluyendo a los adolescentes asesinos de Littleton o de conductas suicidas como las del culto de la Puerta del Cielo, encabezadas por el sereno y castrado Marshall Applewhite, a quien no le faltaron pelotas para conducir a sus feligreses a una inmolación masiva que los llevaría a vivir plácidamente en la cauda del cometa Hale-Bopp. El manicomio pirotécnico propuesto por Mark Dery sólo confirma lo que escritores y pensadores tan disparatados como Nathanael West, Fedor Dostoievski, Sigmund Freud y Oliver Sacks ya nos han dicho: el mejor lugar para explorar la condición humana está fuera de cualquier margen, está en los extremos patológicos. José Luis Durán King es autor del libro de cuentos Tabula Rasa. |
|
|
|
![]() |