etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios calaveras ensayos
tianguis libros cultura espectáculos
mañana etcétera
cultura

puros cuentos
Crítica literaria
Armando Vega-Gil

Lenguaje de los sentidos
Rocío Cerón

Arte gitano
Fernando Maldonado M.

Un imán para la vista
Miriam Mabel Martínez

Fotonáutica: Observación electoral
Jaimeduardo García

 

 

 

 

 

los cultos

Ecos de un robo

Julio Chávez Sánchez

Después de que el 16 de octubre se dio a conocer por parte del Instituto Hondureño de Antropología e Historia el robo de una pieza procedente de ese país, incluida en la exposición "Los mayas", en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, se han sucedido distinas versiones en los últimos días. Ese suceso era conocido por las autoridades de San Ildefonso desde el 28 de julio.

Lo cierto es que nadie ha querido hacerse responsable. La directora del Museo Nacional de Antropología, Mercedes de la Garza, minimiza el hurto: "El objeto es importante como cualquier otro objeto maya (...) pero en este caso no se trata de un elemento clave para entender algo en específico" (Reforma, 19/X/99).

Por su parte, María Teresa Franco, directora general del INAH, eximió de responsabilidades a esa institución: "La exposición está gestionada por el centro cultural en el que se presenta" (Excélsior, 19/X/99).

Para Dolores Béistegui, directora del ex Colegio de San Ildefonso (La Jornada, 19/X/99), "quizá la `premura` con la que se adaptó el edificio propició no pensar en todas las necesidades. (...) En la medida que una bodega implicaba `cancelar de manera permanente un espacio` ésta se ha ido adaptando. El hecho de que el antiguo colegio no tenga una colección propia hizo que las `autoridades` pensaran que no era necesario ocupar con una bodega permanente de tránsito un espacio que estaría vacío más de la mitad del año (...) Si hay espacio abajo, se pone allí. Si no lo hay, se pone arriba. Esto es absolutamente equivocado. Una bodega tiene que ser inexpugnable, un área de difícil acceso, con normas de seguridad estrictas". Sin embargo, en rueda de prensa realizada el 20 de octubre, y al responder a la pregunta de si no había bóvedas para resguardar las piezas, Béistegui afirmó: "Esto yo creo que es una mala interpretación de un artículo que salió en La Jornada. Hay una bodega, por supuesto, y las obras fueron resguardadas en una bodega que se llama de tránsito. No sé si en algún momento se confundió la palabra tránsito por la palabra temporal. Es una bodega que se acondicionó especialmente para recibir esas obras".

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores