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La poesía es la ciencia de los desesperados

Héctor González Jordán*

Los poetas son aquellos seres privilegiados que tienen la capacidad de observar e interpretar lo que no salta a simple vista, de leer entre líneas un gesto, una mirada o una noche. En este sentido, Arturo Córdova Just escribe desde un ángulo poco usual: "En el cielo están mis pies y en la tierra mi cabeza", en su poemario Al reverso de la herida. Obra en la que igual se refiere al amor, los amantes, la noche, el agua, los sueños o la luna. Todo esto vertido en un recorrido de palabras donde el escritor se expone ante un lector que se deja seducir por unos versos viajeros y transparentes.

La poesía como actividad nómada que transita de un lado a otro dentro de la mente, que gusta y crece mientras exige al pensamiento. Arturo Córdova escribe para leerse de noche, el horario perfecto de los amantes, entonces el poeta mira hacia arriba: hacia el cielo. Contempla la luna y las estrellas, para después disparar sus dardos con dirección al firmamento. Sólo entonces la poesía se consuma: "Es el espacio donde los hombres fraguan lo que quieren ser", cuando es tierra de nadie y está a merced del que la necesite, como le recordaba el cartero a Pablo Neruda. El agua y el cielo simbolizan la inmensidad, son terrenos ya pisados pero que, desde la perspectiva del autor, son terrenos a los que todavía les queda mucho por descubrir y reinventar, a partir de nuevos sueños e imágenes puestos al servicio de la palabra.

En Al reverso de la herida, el amor es el eje. Pero no el amor simple y cobarde; ése no funciona, por el contrario, el poeta se refiere al amor intenso y lleno de pasión, donde se pierde el individuo al punto de reconocerse en el otro, donde los amantes coquetean con el pecado, porque el amor implica finalmente una transgresión hacia el otro pero también hacia uno mismo: "El amor es extraviar al que soy para encontrar al que no quiero", es morir y renacer, para después volver a morir, así lo entendía Octavio Paz y así lo entiende también Arturo Córdova: "Los amantes se matan, porque a través de la muerte se ofrecen la vida", los amantes entran al rito y asumen el sacrificio, "El amor es el sistema más eficaz de preservar un cadáver", pues sólo así se convertirán en seres eternos.

Con Córdova el poeta recupera la dimensión de ser privilegiado, con un ojo capaz de alcanzar lo imperceptible, "El poeta intuye la tempestad que habrá de desatar la mariposa", pero que a la vez resulta peligroso: "La poesía está prohibida, desata tentaciones", escribe un autor en el que lo onírico y lo pasional están siempre presentes, como elementos lúdicos que nos invitan a ser parte de lo imposible que se vuelve posible, cuando se transforma en poesía.

Arturo Córdova Just, Al reverso de la herida, México, IPN, 1999, 76 pp.

*Estudió Comunicación en la FCPyS de la UNAM.

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