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freakziones Cybercarnales internetos
Patricia Peñaloza
Una plegaria (y una despensa, no sean marros) por quienes se fueron y por quienes aún tienen el alma deshecha a causa de las aguas. Red Hot Chale Peppers. No, no obtuve la entrevista con los Red Hot Chili Güilis. Ya no me molesten con eso. De por sí en el número pasado de etcétera la redacción se equivocó y en vez de la foto de Chad Smith puso la del buen Anthony Kiedis, el cantante, cuando este último debía más bien adornar la actual página, porque con él sí hablé en persona... pero sólo dos minutos. Fue algo infructuoso y triste: fui al hotel Presidente, y que me lo topo. En vez de comportarme como fan, actitud que odio (aunque sí lo sea de ellos), me hice la periodista. Caminé a su lado por todo el lobby, echándole el rollito de que si podía hacerles una entrevista particular; que Chad me la había prometido en una conferencia telefónica y colectiva la semana pasada. Anthony iba de prisa, llevaba una toalla blanca sobre su espalda. Portaba sus tradicionales bermudotas. Es más bien chaparrillo (digo, para ser güey. Es decir, de mi vuelo: 1.67 m) y está muuuy guapo. Anthony no perdía la sonrisa ni un instante, pero sólo para decirme que no era posible, que no iban a dar más entrevistas. Caminó como bólido, se metió al elevador con unos guaruras. Desde ahí me dijo: "Sorry. Bye", y agitó su manita. Ya de regreso, los varios fans que ahí aguardaban me dijeron que se les hacía raro, porque cuando antes pasó caminando, se había portado muy amable, y hasta se había detenido a tomarse fotos y a firmales autógrafos. Mi cara se convirtió en suela de zapato mientras mi decepcionado corazoncito recomendaba que mejor me hubiera comportado como fan, que le hubiera dado al muchacho unos besotes y que le hubiera sacado un autógrafo. Grrrr. Todo por hacerme la muy seria, según yo, para que dizque no desconfiara de mí. Se me olvida que a quienes más odian los roqueros es a los periodistas. A`i pa la próxima... Cybercarnales. Bueno, y ahora voy a cambiar de tema radicalmente, pues el concierto de los Peppers estuvo padre pero muy cortito, porque les pusieron el backline (equipo) a la hora de la hora, nunca hubo prueba de sonido, y bien se sabe que la mayoría de los músicos se emputan choncho cuando esto ocurre. Así que eran notorios su carrereo y su enfado. Además, ya se deberían prohibir los conciertos en el Palacio de los Birotes, donde nunca se ve ni se oye claro. Todo mundo salió entre emocionado y furioso... Sniff. ¡Ah! Pero decía yo que iba a cambiar de tema... Ocurre que últimamente mi buzón electrónico se ha visto rebosado por gentiles correspondencias lectoras que, o me han hecho feliz sobremanera, o me han causado furia y encontrones cibernéticos. También me han llegado saludos de otros lectores sin red, a quienes igualmente evocaré. La fauna ha sido de todo estilo. Pero la que más me ha caído bien es aquella que dice identificarse con las mafufadas que escribo, sobre todo porque le pasan cosas similares. Hasta ahora, la estadística peñalocesca reporta un alto índice en los mails enviados a razón de mi texto sobre la "Feria del empleo", evento por demás paladín de la inutilidad. Indice que denota, ya no rollística sino estadísticamente, lo mucho que piqué en una de las llagas más cabreras de la actualidá. Ejemplos. Una carnalita de Querétaro estudió Comunicación y me habla de su falta de plata. "Tu texto me cayó como anillo al dedo", dice, pues una feria similar se llevó a cabo por su tierra. Y no sólo eso, dice que estuvo a punto de llamar para pedirme el teléfono del padrotillo de pacotilla del que otro día hablé, que promovía una agencia de "Acompañantes Ejecutivas". Dice con desconsuelo: "Soy también una profesionista mal pagada y una idealista esquizoide" (ya ven que puro congénere enfermizo acarreo). Otro chavillo mexicano, desde Colombia, me platica que le va igual de mal: "Aunque mi área de trabajo es de sistemas computacionales (alto grado de profesionalización, viajes internacionales, contacto permanente con tecnología de punta), eso no impide que vea la carencia de oportunidades laborales dignas. En México los profesionales estamos subempleados". Luego cuenta que su hermana estudió en la UVM, pagó una lanota, y ahora está toda deprimida porque no halla trabajo: "No hay una competencia sana; existe una carnicería por la falta de oportunidades". Sin embargo, a propósito de la misma nota, el que se llevó el premio a la necedad fue el gran Miguel Xanadú, quien comenzó a burlarse de mí, diciéndome que si tanto me quejaba, y lo que necesitaba era dinero, por qué no me iba a la pizca de la alcachofa a los Estates, donde ni requería inglés ni ser güera ni tener licenciatura de la Ibero. Lo único que le agradecí fue su tino y su ironía. Ah, pero ya no lo soporté cuando empezó a quererme dar clases y a corregirme paternalmente. Para papás ya tengo a los míos. Me decía con rollos sociológicos muy chidos que los conceptos con los que nos regimos ya están rebasados, y que debía tener una óptica distinta y bla bla bla. También me pidió consejos para que su hija de 16 años le tuviera respeto. Le recomendé que leyera mis entregas anteriores en etcétera, donde hablo de lo mismo sobre el desfase de conceptos y "valores"; que hubiera ido a mi ponencia donde hablo de la misma friolera, y que por mí mejor que se le rebelara su hijita (entonces entendí su proyección paterna). Ingenuos del mundo... Luego me llegó otro correo muy divertido, que como los anteriores solidarios, me hicieron sentir que no estoy sola con mis dos neuronas en la Tierra, y que habemos varios afectados por los conservadores de las papitas y la irrefrenable exposición televisiva a que nos sometieron nuestros padres con tal de no contratar niñera... y bueno, tiene que ver también con que somos bieeen buenas gentes. Se trata de una amiguita que se hermanó conmigo respecto de mi texto "Corre Pati, corre", pues cuenta que una vez un cuate de acento norteño (ése sí), le contó una historia larga y conmovedora; le dejó sus datos y teléfono... El muchacho se llevó 400 pesos, mismos que ella y su hermana fueron a sacar del banco, con él como acompañante. Hijos, mano, estos correos sí que me motivan. Ingenuos del mundo... ¡uníos! Funcionarios de la cuadra... El siguiente apartado va ahora dedicado a ciertos muchachos, que según un señor que me dio permiso de decir el mensaje, mas no su identidad, me siguen y leen, no desde una pantalla, sino tras ilustres escritorios... Ejem, ejem... Señores de la clase política que me estáis leyendo, dos puntos y aparte. Quisiera conminarlos a: 1.1 Que me envíen correos-e, no sean gachos, y me digan qué opinan de mis freak-desplantes. 1.2 Que no sean malitos y revelen su identidad. 1.3 Que me inviten a comer. Aceptaré gustosa. Sin más por el momento, me despido deseándoles tengan un grato día leyendo su semanario de siempre... etcétera (acompáñenlo con leche). Patricia Peñaloza es periodista, escritora y cantante. Correo: futuram@yahoo.com |
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