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La justicia y los medios
Juan José Díaz Gaitero

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Francisco Báez Rodríguez

 

 

 

 

 

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Fernando Mejía Barquera

Nuevo líder de la CIRT

El sábado 9 de octubre, Joaquín Vargas Guajardo tomó posesión como presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT). Sustituye a Francisco Javier Sánchez Campuzano, cuya gestión al frente de ese organismo fue oscura. La pregunta es si Vargas Guajardo, presidente del grupo MVS Comunicaciones, logrará poner un poco de luz, algo de sensibilidad y modernidad política en ese gremio empresarial desde hace mucho anclado en un conservadurismo feroz: los radiodifusores se han negado a aceptar reformas a la legislación sobre medios electrónicos a pesar de que los dos instrumentos básicos que la integran -la Ley Federal de Radio y Televisión y su Reglamento- son tan viejos e inoperantes que estorban incluso a los propios concesionarios, varios de los cuales prefieren violarlos que cambiarlos; los industriales de la radio y la tv difícilmente aceptan una crítica y no han dudado en utilizar el linchamiento político contra diputados que se han pronunciado por introducir reformas a esa legislación.

Dinastía radiofónica

Joaquín Vargas Guajardo es, como se sabe, hijo de don Joaquín Vargas Gómez, fundador del emporio llamado JV Corporación que incluye, entre otros negocios, las empresas Multivisión, Telerey, Tele Globo, Multiradio Digital, Frecuencia Modulada Mexicana, Grupo Imagen y Corporación Mexicana de Restaurantes, a la que pertenecen lo mismo establecimientos de lujo que sitios como las cadenas Wings y Chili`s. Junto con sus hermanos Adrián (quien recientemente dejó la presidencia de la Asociación de Radiodifusores del Valle de México), Javier, Francisco y Gabriela, Joaquín Vargas Guajardo administra el consorcio fundado por su padre, quien en 1996 decidió retirarse de los negocios. Todos los Vargas ocupan cargos ejecutivos en alguna de las empresas. Joaquín, el hermano mayor, preside el consorcio y encabeza MVS Comunicaciones, la parte del negocio dedicado a los medios y que incluye tres divisiones: MVS Televisión, MVS Radio y MVS Telecomunicaciones.

El nuevo presidente de la CIRT -quien en 1992 fue víctima de un secuestro que duró casi tres meses, del 13 de mayo al 3 de agosto- será el segundo miembro de la dinastía que presida ese organismo: su padre lo hizo de 1969 a 1971, cuando era director del Canal 8 de televisión.

Rumbo al 2000

A Joaquín Vargas Guajardo le tocará presidir la CIRT de 1999 al 2001, bienio que comprende cambio de sexenio, década, siglo y milenio. Estará al frente de los radiodifusores: 1) en el acercamiento y eventual búsqueda de compromisos benéficos para la industria radiofónica con los candidatos a la Presidencia de la República y después con quien resulte triunfador; 2) en la participación de los concesionarios en el proceso electoral del año 2000 donde, seguramente, la CIRT coordinará la transmisión del debate entre candidatos y organizará "encuestas de salida" el día de los comicios, actividades que ha realizado sucesivamente en 1994 y 1997 para legitimarse como "promotora de la democracia en México"; 3) en la negociación -o en su caso la impugnación- con el Congreso de la Unión si en ese organismo vuelve a plantearse alguna iniciativa para reformar las leyes en materia de medios de comunicación; 4) en la negociación con el gobierno para definir las normas técnicas que habrán de aplicarse en México para la radio y la tv digitales, tecnologías que, se prevé, pasarán a ser de uso cotidiano hacia el final de la primera década del siglo XXI, y 5) en la negociación con el gobierno acerca de los términos como las concesiones para operar radio y televisión deban ser refrendadas en los años por venir "para dar seguridad jurídica" a esa industria.

Por lo pronto, en una de sus primeras entrevistas tras asumir la dirección de la CIRT (El Universal, 11 de octubre de 1999), Vargas Guajardo ha mostrado algunos matices de apertura, pero también resabios del conservadurismo típico de los radiodifusores mexicanos. Como parte de su plan de trabajo está organizar reuniones con "los presidentes de las tres principales fuerzas políticas del país y con el presidente del IFE y sus consejeros ciudadanos... para ofrecerles que (durante las campañas) nuestra conducta, cobertura y tiempo serán equitativos". Al igual que sus dos antecesores (Javier Sánchez Campuzano y Emilio Nassar Rodríguez), descalifica la iniciativa preparada por tres partidos políticos en la actual Legislatura para crear una Ley Federal de Comunicación Social: "Resultó indigna para nosotros desde su propia exposición de motivos; pero más indignante (es) el que traten de hacer una propuesta que no tiene ni pies ni cabeza". Sin embargo, abre una puerta al diálogo: "Yo creo que lo que tenemos que hacer es tener mucha comunicación. Escuchar de los diferentes partidos qué razón los mueve a pretender modificar la ley y sentarnos en una mesa de trabajo... pero al mismo tiempo ellos deberán escuchar las razones que nosotros tenemos como industriales de la radio y la televisión... Si se quiere revisar la ley, vamos a revisarla, con muchísimo gusto, y si encontramos alguna fórmula, o algunas modificaciones o diferentes opciones, en las que estemos de acuerdo, adelante". En poco tiempo sabremos si con Joaquín Vargas Guajardo la CIRT ingresa por fin a la modernidad política o si mantiene la postura de intolerancia que por muchos años le ha caracterizado.

Fernando Mejía Barquera es periodista. Correo: mbarquera@latinmail.com

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