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La justicia y los medios intermedios
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difusiones Series de TV del (medio) siglo Francisco Báez Rodríguez
En la medida que se acerca el año 2000, los recuentos seculares se hacen frecuentes. Es también el caso, y no entraremos a astronómico-matemáticas discusiones bizantinas sobre el estricto fin de siglo: lo que cuenta en el imaginario popular son los dos primeros dígitos del número del año. Por lo tanto, comenzamos: En el caso de la televisión es difícil hablar del siglo, aunque el aparato se haya inventado hace más de siete décadas. Y para efectos de nuestra atalaya, lo que cuenta es la televisión transmitida en México. Eso nos deja medio siglo (en realidad, un poco menos: la primera transmisión fue el 1 de septiembre de 1950, en el Informe del Señor Presidente Alemán). Reseñaremos los diez programas más relevantes de cada género. Eso no quiere decir, necesariamente, que hayan sido los mejores. A veces hay que apechugar con la realidad (sobre todo, cuando tratemos las producciones nacionales). Iniciamos con las series importadas. Todas las de la lista son de EU y con personajes en vivo -la animación queda para otro momento-. 1. Dimensión desconocida (The Twilight Zone): 1959-1965. Ha sido la más influyente serie de tv de la historia. Inventó premisas para la ciencia ficción moderna, con su sentido del humor bastante retorcido y su enorme capacidad analítica. El alma de la serie era Rod Serling, anfitrión, productor, guionista. Por ella pasaron varios actores que alcanzaron la fama: Martin Balsam, Burguess Meredith, Leonard Nimoy, Donald Pleasance. ¿Qué era lo extraordinario de Dimensión desconocida? Que te permitía pensar, que te provocaba, te movía a reexaminar la realidad. Sus temas a menudo trataban del hombre pequeño, del hombre-masa característico de este siglo, y su mezquina imposibilidad de ser grande. Y a menudo trataban del totalitarismo, y su intención de convertir a todos en "hombre pequeño". Los capítulos más famosos fueron los que luego se reeditaron en el filme homónimo (dirigido por Spielberg, Landis, Dante y Zemeckis), pero los que a mí más se me quedaron en la mente fueron los de una joven rebelde que debía someterse a un tratamiento que la haría entrar en uno de los 20 moldes existentes, y que el Estado ponía a disposición de todos. Terminaba siendo hermosísima, vacía y conforme; y el de un burócrata aparentemente inconforme que deseaba que todos fueran como él, para encontrarse después en un mundo lleno de misántropos_ como él. 2. Combate (Combat!): 1962-1967. Las aventuras del sargento Saunders llenaron a más de una generación. La serie fue una obra maestra de la dirección. La mayor parte de los capítulos fueron dirigidos por dos figurones de la cinematografía: Robert Altman y Richard Donner. Además contaban con extraordinarios guiones y muy buenos actores. Para seguir la historia del teniente Haley (Rick Jason), el sargento Saunders (Vic Morrow, con el papel que lo haría pasar a la historia), Caje, Kelly, Littlejohn y los demás hubo un serio esfuerzo de producción por hacer una serie de época creíble y fuerte. Entre sus actores invitados podemos contar a Lee Marvin, James Coburn, Rocky Marciano, Robert Duvall, John Cassavettes y Charles Bronson. Combate fue una serie de acción pero con una característica peculiar: más que los balazos y el número de alemanes muertos (que deben haberse contado por miles), cada episodio tenía interesantes estudios acerca de la personalidad humana. Eso es lo que la hace particularmente rica. 3. Los años maravillosos (The Wonder Years): 1988-1993. La segunda mitad de los años 60 fue una época particularmente interesante para hacer la transición de niño a adulto. En este caso, vemos una familia nuclear tradicional (un papá que trabaja fuerte y tiene viejos valores, la mamá ama de casa, los hijos que no saben por qué, pero se rebelan en un contexto de cambio social general) y la expresión tierna y realista de sus problemas, con personajes tan bien realizados como el de Wayne, el hermano que todos aprendemos a odiar; Winnie Cooper, el primer amor; y Paul Pfeiffer, el entrañable amigo un poco nerd. Ha sido la obra más importante en la carrera de Carol Black (actriz convertida en productora, directora, guionista), aderezada con las buenas actuaciones de Fred Savage, como Kevin Arnold y Dan Lauria como su papá (por cierto, el personaje interpretado por Lauria había peleado en la Segunda Guerra Mundial_ como Lauria lo hizo de joven_ en un episodio de Combate). 4. Los locos Addams (The Addams Family): 1964-1966. La familia Addams -basada en una caricatura de The New Yorker- tiene una contradicción deliciosa: son monstruosos y ejemplares. Hoy se diría: "alternativos". Son la explosión de la diferencia en un mundo que quería cortar a todos con la misma tijera. Y al mismo tiempo son la mejor expresión de los valores tradicionales que ese mundo dice defender. Homero es apasionado en el amor a su esposa Morticia, que le corresponde con afecto. Ambos cuidan meticulosamente la educación de sus hijos. Cuidan la ecología (alimentando a la planta carnívora entre otras cosas). Son corteses con las visitas. Respetan a la abuela y a los tíos, a quienes mantienen. Y tienen un mayordomo guapo y leal: Largo. Los visitantes no se dan cuenta de sus valores porque viven de la imagen. Y además, ¿cuántos no nos enamoramos, un poco edípicamente, de Carolyn Jones? 5. Dallas: 1978-1991. Sexo, poder y petróleo son los elementos que hicieron de ésta la mezcla explosiva de más pegue en los reaganianos y delamadridistas años 80. Las disputas entre las familias Ewing y Barnes. Un toque de barniz a todos los temas de momento: homosexualidad, cáncer de pecho, política, drogas, uso del sexo como arma arrojadiza. El éxito, por la propia superficialidad de la capa de barniz. Y, sobre todo ello, la figura del villano favorito: J. R. Ewing, interpretado por un genial y prácticamente enloquecido Larry Hagman (y dos años en los que la bella genio, Barbara Eden, participó en la serie con un personaje de nombre extraordinario: LeeAnn De la Vega). Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica. |
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