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Nuestra catástrofe es la pobreza
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

cuentas claras

Enrique Contreras Montiel

Fondo de desastres

Los recursos destinados al Fondo de Desastres Naturales (Foden) fue rebasado con creces por los estragos que causaron las lluvias en las últimas semanas. La cantidad asignada al fondo es de dos mil 340 millones de pesos. Si esa cantidad se repartiera por igual entre los 178 municipios afectados, a cada uno le corresponderían 13.1 millones de pesos. Si se hiciera entre cada uno de los casi 300 mil damnificados, a cada uno corresponderían siete mil 800 pesos. Con esa cantidad se tendrían que abastecer de alimentos, alojamiento, vestido, atención médica, reparaciones necesarias y todo lo que corresponde a la emergencia, y si algo quedara, quizá se podría parar alguno que otro poste y aplanar alguna que otra carretera.

Pero los recursos del Foden solamente representan la quinta parte de otros recursos que han entrado al erario público y están despertando alguna polémica. Estos son los de los ingresos extraordinarios petroleros, que se generaron por el aumento de los precios internacionales de los hidrocarburos. Aunque todavía no se sabe cuánto será, hay quien calcula que andarán alrededor de 11 mil 200 millones de pesos. Si se emplearan estos recursos en la asistencia a las zonas de desastre el monto sería de seis veces lo que es ahora o, desde otro ángulo, se podría duplicar la asignación al Foden con sólo quitarle una quinta parte a los ingresos petroleros extraordinarios.

Los más afectados

Si bien es cierto que no todos los estados afectados tienen las mismas características, hay ciertos rasgos que dejan entrever una mayor profundidad del problema y que no ha sido vista en toda su dimensión. Los estados más afectados fueron Puebla, Veracruz, Hidalgo y Tabasco.

En Puebla, alrededor de una tercera parte de su población de más de cuatro millones 600 mil personas viven en seis mil localidades de menos de dos mil 500 habitantes.

En Veracruz, poco más de 40% de su población, de alrededor de siete millones de personas, vive en más de 21 mil localidades menores a dos mil 500 habitantes, de las cuales más de 13 mil tienen menos de 50 habitantes.

En Hidalgo, más de la mitad de su población, de más de dos millones de personas, vive en más de cuatro mil localidades de menos de dos mil 500 habitantes.

Finalmente, en Tabasco casi la mitad de su población de alrededor de dos millones de personas habita en más de dos mil 500 localidades menores de dos mil 500 habitantes.

Si se agrega un dato más, se tendría una matriz de relaciones sociales y económicas.

Puebla ocupa el quinto lugar en población indígena nacional, la cual representa 14.8% de la población del estado; en Veracruz ocupa el tercer lugar en población indígena nacional y representa 11.30% de su población estatal; Hidalgo tiene el séptimo lugar en población indígena nacional y representa 20.3% de su población estatal. Finalmente, en Tabasco la población indígena solamente representa 3.9% de su población estatal.

Llueve sobre mojado

Solamente para redondear las hipótesis, hay que señalar que la población indígena es básicamente rural.

Con estos datos, se puede establecer una matriz que arroja luz sobre el último dato, el de personas fallecidas: Puebla: 237 personas; Veracruz: 88 personas; Hidalgo: cuatro personas; Tabasco: ninguna.

La lluvia fue igual para todos, sin mediar condiciones sociales, económicas o políticas. Pero se puede resaltar que hay una asociación entre ruralidad, indigenismo y marginalidad de los servicios públicos, los cuales derivan hacia la pobreza. Y ahí sí se puede decir que a los más pobres les llovió sobre mojado.

(Notas de Enrique Contreras Montiel)

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