![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | águila y sol | medios | ciberia | |
| ensayos | mañana | tianguis | libros | |
| cultura | espectáculos | etcétera | ||
|
tianguis |
||
|
más tianguis
|
Todos somos consumidores La familia mala suerte Norma Araceli Bautista
Probablemente crea que nadie tiene más mala suerte que usted. Y que no importa si es martes o viernes 13, cualquier día es bueno para que tenga un accidente, lo asalten, se queme su casa o le deshagan el carro. No hay ni a cuál de estas sorpresitas irle, pero imagine que todo ello le viniera incluido en un solo paquete. A mis vecinos los premió la suerte con el tigre de la rifa y sin comprar boleto. Ana y Octavio, después de mucho tiempo de no hacerlo, se animaron a salir de vacaciones junto con sus dos hijos. Todo les salió mal desde el principio. Octavio prefirió economizar en la revisión del automóvil y agregar el dinero sobrante a la cuenta de las diversiones. En el camino tuvieron un percance que Ana creía sencillo de resolver con llamar a los de la asistencia mecánica, cubierta por el seguro de su automóvil. Se llevó una amarga sorpresa cuando Octavio confesó haber olvidado renovar la póliza del seguro y debieron buscar en un pueblo cercano (a siete kilómetros del lugar del percance) un mecánico o una grúa. Cuando por fin llegaron a su hotel, Karina, la hija mayor, no paraba de llorar y quejarse de un dolor en el estómago, que a fin de cuentas resultó no ser del estómago sino del apéndice. Hubo que intervenirla de emergencia en un hospital privado. La cuenta, por supuesto, chupó de inmediato todo el crédito de la tarjeta del pobre Octavio. Días después, con Karina convaleciente, el auto medio reparado y sin un centavo en la bolsa regresaron a la ciudad. Mientras la niña se reponía escucharon sobre el temblor que había sorprendido a los capitalinos y gente de los estados colindantes. Por un momento se sintieron afortunados, ellos no habían sentido nada. Su mala suerte no podía ser tanta. Sin embargo, al llegar a casa -tres días después del temblor- vieron el edificio acordonado y a uno que otro vecino terminando de sacar pertenencias importantes. No lo podían creer, ese edificio era el único en toda la cuadra que presentaba daños graves en la estructura. En tales condiciones nadie podía habitarlo. La gota que derramó el vaso fue ver saqueado su departamento. ¡Y qué esperaban después del trajín del desalojo y dos noches de abandono! ¿Que por qué no les avisamos de lo ocurrido? ¡Cómo hacerlo, si Octavio olvidó el celular en su casa! Norma Araceli Bautista |
|
|
|
![]() |