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Raúl Trejo Delarbre

1 Tragedia

Las inundaciones en media docena de estados colocaron al país -de nuevo- en estado de emergencia. Por la cantidad de muertos -aun y acaso para siempre imprecisa- y debido a la magnitud de los destrozos, esta situación ha sido calificada como la mayor desgracia mexicana en lo que va de esta década.

La respuesta gubernamental fue encabezada -como ha sido costumbre- por el Presidente de la República. La diligencia y la sincera preocupación manifestadas por el doctor Ernesto Zedillo han sido evidentes. Lo mismo, su disgusto cuando la atención a los damnificados no ocurre con la rapidez ni la suficiencia que la tragedia exige.

Esa reacción es plausible. Entre otras cosas, pone de relieve la gravedad del desastre y coloca en estado de tensión a los organismos públicos cuya actividad es necesaria para abrigar a los desamparados e iniciar las primeras tareas de reconstrucción.

La actitud del Presidente ha sido, de esa manera, congruente con su investidura y responsabilidades.

Lo malo es que ese activismo del titular del Ejecutivo siga siendo necesario. Es muy posible que si el doctor Zedillo no acudiera en persona, la respuesta de los organismos gubernamentales, en todos sus niveles, no fuera tan intensa ni tan comprometida con los damnificados.

Mientras tanto, el dolor y las necesidades de los damnificados -especialmente en Puebla, Veracruz, Hidalgo, Oaxaca y Tabasco- merecen esa atención y mucho más.

2 Solidaridad

La tragedia ha suscitado, en una respuesta noble y extendida, la solidaridad de los más diversos segmentos de la sociedad mexicana.

Aunque con tardanza porque demoramos varios días en conocer, o entender la magnitud auténtica del desastre, organismos de toda índole y ciudadanos de todas las condiciones han contribuido con sus granos de sal -traducidos en agua potable, alimentos enlatados, ropa en buen estado, materiales de construcción o dinero en efectivo-.

Medios de comunicación, escuelas, partidos e instituciones de lo más diversas han participado de esa solidaridad que de todos modos nunca resulta suficiente (¡qué tristeza ver a la UNAM paralizada, inútil hasta para colaborar en momentos de dificultad extrema como éstos!).

De todos modos, hay quienes han querido lucrar con el drama de millares de mexicanos. Son equiparables, aunque desde luego no idénticas, las conductas de los ladronzuelos que atracaron viviendas abandonadas por los damnificados y el intento de algunos para disfrazar de contribución política la ayuda a los desamparados que ha sido financiada con recursos públicos.

Comportamientos como ésos han sido conocidos en los días recientes. Se han publicado casos, aparentemente sólo aislados, de partidarios de uno o más precandidatos que distribuían víveres a nombre de la precampaña que apoyan. Mezquinos los hay en todas partes. Torpezas políticas, también.

3 Cifras

Desde luego, habrá responsabilidades públicas por deslindar cuando, literalmente, las aguas vuelvan a su nivel. Y cuando los damnificados hayan encontrado y sepultado a sus muertos.

Quizá entonces, pero siempre de manera incompleta, sabremos las dimensiones de la tragedia.

A comienzos de la semana, los datos del gobierno indicaban que las inundaciones a causa de las fortísimas lluvias habían provocado cerca de 300 muertes. La Iglesia católica, por su parte, aseguró que se trataba de más de 500. Varios corresponsales extranjeros informaron que las defunciones podrían haber sido más de mil.

Los damnificados, de acuerdo con el gobierno, eran 275 mil. Otras fuentes decían que más de medio millón.

Esas dimensiones y el sufrimiento de cada una de las víctimas harían necesario que después de resuelta la asistencia más urgente el país encontrase explicaciones a la tragedia.

Desde luego, las lluvias fueron inusitadamente copiosas. Pero quizá, junto con ese factor primordial, estuvimos ante casos de negligencia o improvisación.

No se trata de encontrar culpables para lo que, de cualquier manera, en sus aspectos más dolorosos es irremediable. Pero también de experiencias tan tristes tendría que aprender esta nación nuestra.

4 A la Unesco

Desde hace varios días, dentro y fuera de México circula una carta dirigida a la Unesco y con copia al presidente Ernesto Zedillo para exigir el cumplimiento del Estado de derecho en el conflicto universitario.

Ese documento, suscrito por centenares de investigadores mexicanos y de otros países, dice lo siguiente:

"La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es una de las más antiguas y con mayor tradición en el continente americano. Está constituida por 260,000 alumnos, 30,000 académicos, 14 escuelas de nivel bachillerato, 15 facultades, 7 escuelas profesionales, 26 institutos de investigación, 11 centros de ciencia y una amplia gama de espacios culturales y deportivos. Además cuenta con campus universitarios en el interior del país y juega un papel relevante en la difusión de la ciencia y la cultura. En la UNAM se realiza el 50% de la investigación que se lleva a cabo en México y se forman profesionales y buena parte de sus investigadores, intelectuales y artistas. Constituye el acervo científico y cultural más importante del país.

"Desde hace más de 5 meses, la UNAM se encuentra inmersa en un conflicto originado por un intento de modificar el plan de colegiaturas. A partir de entonces la UNAM fue tomada por un grupo de estudiantes apoyados por organizaciones ajenas a la Universidad. Después de múltiples esfuerzos de diferentes sectores de la comunidad, incluida una generosa propuesta de sus más distinguidos académicos, ha quedado claro que no existe ninguna disponibilidad por parte de este grupo para concluir el conflicto, puesto que a la petición inicial de suspensión del plan de colegiaturas se han agregado exigencias que implican prácticamente la entrega de la Universidad.

"Los llamados de la comunidad académica a las autoridades, tanto locales como nacionales, no han sido hasta ahora atendidos, aduciendo razones de tipo político. Esta actitud, la amenaza de una reducción sustancial del presupuesto y la imposición de las exigencias de los paristas, resultaría en una institución desvalorizada, poniendo en riesgo uno de los proyectos de Universidad pública y nacional más ambicioso y exitoso de América Latina.

"Ante esta situación hacemos un llamado a la comunidad académica internacional a apoyarnos en nuestros esfuerzos por el retorno a la normalidad, exigiendo la aplicación del Estado de derecho en la UNAM."

Más información sobre ese documento puede encontrarse en: www.ibt.unam.mx/sos.

Correo: rtrejo@mpsnet.com.mx

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