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Individualidad

Fernando Maldonado M.*

Toda creación artística obedece a un impulso amoroso y así lo revela Jiri Kylián del Nederlands Dans Theater de Holanda, autor de varias obras capitales de la coreografía europea del siglo XX, que lo ubica como un prodigio de la imaginación. Un mito en cuanto a su creación y definición coreográfica, cuyas piezas estarán en el inventario de lo perdurable por su originalidad y fecunda expresión escénica, desde su lógica y perspectiva artística contemporánea. Entre ellas, sin duda, está One of a Kind (Alguien especial) que se presentó en el Palacio de Bellas Artes, con la presencia de Kylián -la realidad atrás de la leyenda-. Si vemos la obra en memoria retrospectiva no la olvidamos, por su convincente manufactura, porque entre forma y contenido hay equilibrio que le otorga armonía.

La puesta en escena de One of a Kind (1998) es pura y precisa, tan pulida y acabada que se antoja fría, pues causó perplejidad en el público al inicio de tres actos y dos intermedios donde la acción continúa con discretas acciones dancísticas. La arquitectura de la coreografía se basa en el punto de vista de la organización comunicativa, esto es, en la "teoría de la visión artística". La iluminación tuvo vida y movimiento, la música es altamente elocuente, la escenografía sencilla y funcional. Los bailarines ejecutaron movimientos convencionales y expresión corporal decantada, bien adecuados a los valores escénicos. Acciones danzables de dos o cuatro ejecutantes y un solo instante de 14 bailarines. Kylián no dejó nada al azar. La carga emotiva acumulada en el público por fin se liberó en un prolongado y seco aplauso. La obra es un tributo a la individualidad y a los derechos humanos.

Jiri Kylián nació en Praga en 1947. Estudió ballet y danza folclórica y la técnica Graham. Ha realizado 50 obras. Fue director del Nederlands.

*Es periodista, especialista en danza.

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