![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | ensayos | mañana | |
| tianguis | libros | cultura | espectáculos |
|
mañana |
||
|
Frankenstein moderno
|
alambique Fedro Carlos Guillén
Sin licencia para circular Cuando uno va por la calle, pueden suceder muchas cosas: encontrarse un chofer de pesero con los ojos inyectados, a un policía de crucero con la barriga en la garganta u otros prodigios. Sin embargo, lo que uno no espera (pese a las similitudes taxonómicas de los antes mencionados con los que mencionaré) es una nube de reptiles. Recientemente en Japón fue necesaria una reunión de ministros para definir las medidas que se tomarán con el fin de lidiar con las plagas de culebras, tortugas y hasta caimanes que se encuentran, cada vez con mayor frecuencia, en las calles de esa isla asiática. Aparentemente las restricciones legales domiciliarias y la falta de espacio han orillado a los nipones a tener en su casa iguanas en lugar de perros; el problema es que, cuando descubren que no son tan sociables (imaginar al niño Takeshi en las fauces de un cocodrilo) los tiran a la calle. Favor de tomar en cuenta esta información para el próximo viaje a Tokio. Apocalipsis, no Recientemente se han registrado terremotos devastadores en Turquía, Grecia y Taiwan. Nuestras tentaciones apocalípticas sugieren que éste es un presagio milenarista. Desde luego no hay tal cosa; de hecho, el número de movimientos telúricos está por debajo del registrado el año pasado y no parece haber ningún crecimiento en su frecuencia si analizamos el registro histórico. La explicación que han dado los científicos es más simple: en la medida que la población aumenta, coloniza nuevas áreas y construye edificios más altos, aumenta su riesgo de exposición a un fenómeno natural que se presenta constantemente. Se estima que en este siglo han muerto un millón de personas por terremotos y la prospectiva es que este número aumente, por la sencilla razón de que seremos más los que estemos expuestos. Necrosis a la primera mordida En mis tiempos infantiles, durante los pleitos a puñetazos, se consideraba indigno irse a las mordidas, pero el resultado era sumamente eficaz: una buena masticada podía dejar fuera de combate al adversario. Sin embargo, evidencias recientes indican que el asunto puede ser mucho peor de lo que se pensaba. En las fiestas de octubre que se celebran en Munich, parece que la gente tiene la extraña costumbre de morderse como parte del festejo, ello le ocurrió a un joven de 28 años que fue mordido en la pierna por una desconocida y después de pegar un grito fue al doctor debido a que a los dos días tenía fiebre. El hombre empeoró y entró a la sala de emergencias. El doctor Pieter Wienert, que trató el caso, descubrió que el paciente estaba desarrollando un cuadro de necrosis producido por una variante potencialmente mortal del estreptococo A. Este es el tercer caso de que se tiene conocimiento y abre un territorio de alerta para condes transilvánicos y muy destacadamente para el controvertido Perro Aguayo, que ha dedicado su vida a clavar la dentadura en epidermis ajenas. (Notas de Fedro Carlos Guillén) |
|
|
|
![]() |