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cárdenas Dónde están los votos del PRD Guadalupe Pacheco Méndez
¿Con qué cuenta el PRD? Las elecciones presidenciales del 2000 plantean a los partidos la necesidad de cuantificar el esfuerzo organizativo al que habrán de enfrentarse durante la campaña electoral. El punto de partida para todo cálculo prospectivo es necesariamente el número de votos que un partido ha obtenido en las elecciones más recientes. ¿Con cuántos votos cuenta el PRD hoy en día? Para contestar esta pregunta utilizaremos los resultados estatales y federales1 registrados desde los comicios presidenciales de 1994 hasta los locales de julio de 1999.2 En la primera mitad del sexenio, los votos del PRD no variaron mucho entre la federal de 1994 y las locales subsecuentes, y sumaron poco más de 5.5 millones de sufragios (cuadro 1). En la segunda mitad, registró una mejoría al alcanzar 7.5 millones en la federal intermedia de 1997 y 7.0 en los comicios locales posteriores3 (cuadro 1). Esto le ha asegurado un aumento neto de siete puntos porcentuales de la votación efectiva en lo que va del sexenio. ¿Cuántos votos adicionales necesitaría el PRD para derrotar al PRI y conquistar la mayoría en las elecciones presidenciales del año 2000? Para responder a esta pregunta, lo primero que se requiere es estimar cuántos ciudadanos de 18 y más años habrá y cuántos de ellos acudirán al llamado de las urnas. ¿Cuántos votarán? El próximo año, la lista nominal ascenderá aproximadamente a 59.6 millones de electores;4 si partimos del supuesto de que emitirá su voto un porcentaje de personas similar al registrado en 1994, la participación ascenderá a 44.5 millones, es decir, poco más de diez millones de sufragios adicionales en comparación a la presidencial pasada. Este es el primer parámetro que se debe tomar en consideración para medir el tamaño del esfuerzo organizativo que exigiría pretender alcanzar la mayoría. Para darse una idea de lo que implica este crecimiento de la masa absoluta de electores que emitirán su voto, desarrollemos el siguiente ejercicio: si en el año 2000 se mantuvieran las tendencias de los últimos años y se repitiera un perfil porcentual de votación similar al registrado en las locales 1997-1997, pero sobre la base de los 44.5 millones de votantes estimados, el PRI prácticamente requeriría de un número de votos ligeramente superior al de 1994, en tanto que el PRD necesitaría duplicar sus resultados de aquel año (cuadro 2). Eso, nada más suponiendo que lograse mantener la misma votación relativa global que ha obtenido después de las federales de 1997. ¿Quién pierde para que el PRD gane? En principio, para ganar la mínima mayoría simple, este partido necesitaría pasar de 23.7% a poco más de 33%. Todo aumento de la votación relativa del PRD repercute sobre el resto de los partidos, como en un juego de suma cero, donde lo que uno gana otros lo pierden. El problema está en determinar bajo qué escenario lograría ese aumento de diez puntos. Podemos desarrollar aquí dos hipótesis, cuya función, más que prospectiva, sería demarcar los límites que la actual estructura de las preferencias partidarias impone a toda estrategia de crecimiento electoral. En el primero de ellos, las ganancias del PRD se las distribuirán como pérdidas los demás partidos, de manera proporcional a su propio peso (escenario de "distribución proporcional"); en el segundo, todas las ganancias del PRD provendrían del PRI (escenario "el PRI paga todo"). Al realizarse este ejercicio (cuadro 3) se constata que, con el primer escenario, el PRD no alcanzaría a derrotar al PRI, por lo cual es necesario hacer una estimación aumentado 12 puntos a la votación del PRD (cuadro 3). En esta segunda alternativa ya logra superar en ambos escenarios al PRI (y, obviamente, también al PAN). Dado que el escenario de distribución es factible, conviene retener el supuesto de que, como mínimo, el PRD necesitaría 35.7% de la votación para ganar. ¿De dónde sacar los votos? Traducidos a millones de votos (cuadro 4), estos escenarios implican una movilización adicional de casi 15 millones de electores en relación con la votación total registrada en el último trienio: diez millones provenientes de los nuevos electores que entre agosto de 1994 y el 2000 se incorporaron, o lo harán próximamente, a las listas nominales; más cinco millones de electores que desde 1994 dejaron de votar por el PRI (en 1994 ese partido obtuvo 17.2 millones y en las locales 1997-1999 descendió a 12.1). La redistribución de la votación relativa de los dos escenarios arriba mencionados sería principalmente el resultado del modo como se repartan las preferencias de esos 15 millones de ciudadanos. La razón de ello es que, desde las locales de julio de 1994 hasta las de 1999, se constata que PRI y PAN, en lo esencial, han movilizado una masa absoluta de electores que ha variado relativamente poco a escala nacional (cuadro 1), por lo que podríamos suponer que se trata de electorado firme o con mayores probabilidades de refrendar su lealtad partidaria el año que entra; por lo mismo, el PRD podría encontrar más rentable orientar sus baterías en la obtención de más electores, entre los diez millones adicionales y los cinco millones de electores que perdió el PRI después de las elecciones presidenciales de 1994 (véase cuadro 1). Es cierto que las contiendas presidenciales atraen la participación de un mayor número de personas; más aún cuando se trata de contiendas sumamente competidas. Sin embargo, se antoja difícil que el PRD pueda duplicar su votación actual, dadas las características de acentuada concentración regional de sus electores (cuadro 5) y al hecho de que le resultaría difícil crecer en los estados donde prevalece una contienda bipartidista entre el PAN y el PRI. Por lo mismo, al menos desde el punto de vista del tamaño y estructura de su electorado, su alternativa verosímil hubiera sido la de integrar a toda costa la coalición con el PAN. Notas 1 En el caso de las elecciones federales se utilizan los datos de diputados de mayoría relativa dados a conocer en Estadísticas de las elecciones federales de 1994, IFE, México, 1995 y Estadísticas de las elecciones federales de 1997. De las elecciones locales se utilizaron los resultados de la elección de ayuntamientos, salvo en el caso de Guerrero del que se tomaron los de gobernador; para el periodo de agosto de 1994 a junio de 1997 se capturaron los concentrados en el documento Concentrado de resultados locales, 1994-1997, elaborado por la Secretaría de Elecciones del PRI en 1997; para el periodo de julio de 1997 a julio de 1999, se utilizaron los dados a conocer en Voz y voto, núm. 54, México, agosto de 1997, pp. 39-45; por Federico Berrueto, "Elecciones locales: un balance", en Voz y voto, núm. 75, México, mayo de 1997, pp. 28-33 y por Voz y voto, núm. 78, México, agosto de 1999, pp. 44-46. Véase además la siguiente nota. 2 Cabe señalar que los datos locales de ocho entidades federativas para el periodo de 1997-1999 corresponden a elecciones locales que se realizaron simultáneamente a la elección federal de 1997. Por otra parte, en el caso de Coahuila y Morelos, aún no se realizan los comicios respectivos al trienio comprendido entre la federal de 1997 y la del 2000, por lo que para completar las observaciones en las series de datos estatales, repetimos los datos de la elección intermedia de 1997. (Este artículo fue redactado antes de las elecciones en Coahuila.) 3 El agregado nacional de los comicios locales es el resultado de la suma de los locales registrados, independientemente de que hayan ocurrido en diferentes momentos del trienio respectivo. 4 Para calcular el número de ciudadanos, hice una proyección lineal a partir de los datos del INEGI. Al resultado obtenido, le atribuí una tasa de registro en listas nominales similar a la de 1994. Guadalupe Pacheco Méndez es profesora-investigadora en la UAM Xochimilco. |
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