etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios ensayos mañana
tianguis libros cultura espectáculos
gente

en el balcón
"Mataría en defensa propia"
Silvestre Fernández

Adriana Curiel

 

 

 

 

 

gente

Homofobia

Falta poco más de un año para que comience el nuevo milenio, sin embargo, la homofobia y la intolerancia siguen tan vigentes como en la Inglaterra victoriana. Sólo la semana pasada los diarios informaron de tres casos: en Sacramento, California, David Warfield, un profesor galardonado en numerosas ocasiones por sus extraordinarias capacidades pedagógicas fue expulsado del Instituto Center (High School) por haber cambiado de sexo. El argumento de las autoridades fue que "el cambio de sexo de un educador puede ser profundamente perturbador para los alumnos". Estos, sin embargo, parecen no estar de acuerdo y al grito de "tolerancia" se han manifestado por la readmisión de la hoy profesora Dana Rivers. La dirección de la escuela, con el apoyo de organizaciones religiosas y conservadoras, se niega. El caso aún no está cerrado. Algo similar sucedió en Brasil, en donde el director técnico del equipo de futbol Sao Paulo, Paulo César Carpegiani, separó al portero de ese equipo, Róger Noronha da Silva, del resto del plantel y ha demandado la rescisión de su contrato. ¿La causa? El guardameta posó desnudo en una revista para gays. La tercera noticia es ciertamente alentadora: el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sentenció que la expulsión de cuatro militares homosexuales del ejército inglés -quienes demandaron al gobierno británico- es una violación del derecho inalienable de toda persona a la "protección de la vida privada". Ante la sentencia del renombrado tribunal, el ministro de Defensa británico, George Robertson, anunció un cambio normativo, es decir, ya no habrá más expulsiones de homosexuales. Para las estadísticas: desde 1989, un promedio de 60 soldados son expulsados cada año del ejército británico por razones exclusivamente sexuales.

Bella mordelona

La polaca Paulina Rybarczyk rompió tajantemente con los estereotipos. Hace unas semanas conquistó el título de Miss Báltico, pero a diferencia de otras reinas de belleza (léase Miss Mundo, Miss Universo, Nuestra Belleza y un largo etcétera) que aspiran a convertirse en famosas modelos, estrellas de cine y tv y aparecer en la portada de Playboy, People o, ya de perdida, TV Notas, declaró durante la ceremonia de premiación que su mayor ilusión es trabajar ¡¡como agente de tránsito!!, "porque me gustaría que hubiera orden en nuestras carreteras y calles". Vaya aspiraciones tan singulares las de la señorita Rybarczyk.

La obsesión de escribir

Günter Grass, flamante Nobel de Literatura 1999, declaró en una reciente entrevista (El País Semanal, 4/VII/99) que para escribir necesita estar obsesionado: "Sin obsesión no sería posible".

¿Cómo empieza la obsesión?, le preguntó el entrevistador. Grass respondió:

"Hay una idea básica; después veo una masa no ordenada, caótica, como un campo lleno de piedras. Rebusco en este terreno inhóspito poniendo pequeños puntos de orientación para ordenar un poco el caos. Luego, la decisión fundamental es la de la perspectiva; desde qué posición voy a narrar; si lo haré desde el momento actual, sobre qué periodo del pasado. Entonces es decisivo escribir la primera frase. Porque en la primera frase debe tocarse el tema de fondo. Es el conflicto presentado en una frase. Escribir demanda mucho esfuerzo, pero es un proceso maravillosamente solitario. Yo vivo aquí con mis tres personajes durante tres, cuatro o cinco años, y una vez que empiezan a estar vivos se produce el diálogo entre el autor y sus figuras, y puede suceder que estas ficciones contradigan al autor, pues desarrollan su propia vida."

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores