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Un epitafio para la alianza
Nicolás Loza/Alvaro López

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Cárdenas es el principio y el fin
Ludolfo Paramio

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Enigmático carisma
Luis Salazar C.

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Resistió a Salinas
Carlos Tello Díaz

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En el año doce
Ciro Gómez Leyva

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Fidelidad al origen
Edgardo Bermejo Mora

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Dónde están los votos del PRD
Guadalupe Pacheco Méndez

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Si gana Cuauhtémoc
Jorge Javier Romero

 

 

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Adiós, Cuauhtémoc

Adolfo Aguilar Zinser

¿Cuál es la importancia de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en la transición democrática mexicana? La pregunta es un tanto retórica. Es decir, contiene la respuesta (o, al menos, parte de ella) en su formulación misma. Sin la figura política y el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas, toda discusión sobre la transición democrática se reduciría a intercambios académicos. La ruptura de la Corriente Democrática con el PRI en 1987 y la campaña del Frente Democrático Nacional en 1988 son hitos fundamentales para comprender la transformación política del país. La revuelta electoral del 6 de julio y la tenaz resistencia de Cárdenas a los embates salinistas son la causa eficiente -si bien no la única- de la apertura gradual del régimen. Cualquiera que compare las condiciones de cerrazón de 1988 con la incipiente democratización de 1999 tendrá que concluir que el país mucho le debe a Cárdenas.

Es cierto que el itinerario cardenista ha estado plagado de errores, de pasos en falso y de decisiones a destiempo. No obstante, la conclusión fundamental se mantiene inalterada: sin Cuauhtémoc, la transición democrática se habría pospuesto aún más. En ese sentido, el juicio histórico sobre Cárdenas está ya establecido; no depende de su actuación política presente ni de sus acciones futuras. Una decisión generosa con respecto a la alianza opositora, por ejemplo, podría apuntalar el veredicto; a su vez, un error de cálculo inyectaría posiblemente una dosis de ambigüedad en las interpretaciones por venir. Sin embargo, nada puede modificar ya el sentido general de la sentencia.

Me parece que el reconocimiento de la trascendencia histórica de Cuauhtémoc Cárdenas es necesario para asegurar la reconciliación de los mexicanos. Es posible que jamás llegue a la Presidencia de la República. Sin embargo, Cárdenas ha sido en buena medida el hombre de la transición democrática: el tozudo luchador que ensanchó como ningún otro los límites de la tolerancia del régimen. Por ello, es hora de que le extendamos, a pesar de todo, un profundo agradecimiento colectivo.

Adolfo Aguilar Zinser es senador sin partido.

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